Opinión

Albacete, OTAN, TLP, políticos y plataformas

Quien esto firma vivió de acogida durante cuatro años en Albacete, la ciudad y la provincia que ayer vieron la mayor tragedia de la OTAN en espacio sin combate aéreo. Durante aquel tiempo, entre otras cosas, me dediqué a un confidencial digital (imagínense, en 2009, en Albacete), uno de cuyos artículos, publicado también en el extinto digital nacional Soitu, trata el asunto del Programa TLP, el de los entrenamientos que ayer acabaron con 10 muertos y 17 heridos en la pista de la Base Aérea de Los Llanos.

Según aquel texto, que barajaba como es lógico múltiples fuentes, el asentamiento del TLP en la capital manchega después de dos estancias temporales en Alemania y Bélgica, debía mucho a las negociaciones y acuerdos tácitos entre dos identidades. Sus siglas, si estiramos la cuerda y sin demasiada imaginación, coincidirían con las de dos políticos castellano-manchegos, ministro de Defensa uno y secretario de Estado del ramo el otro, en el año en que se tomó la decisión. En 2007, para que puedan ustedes atar cabos.

Es un grito que hasta la extenuación ha dado la Plataforma contra la Militarización de aquella provincia. El sinsentido de que una Albacete que reclamó el título de ciudad de la paz durante la alcaldía del también socialista Manuel Pérez Castell, acogiera el Programa TLP de la OTAN, así como la fabricación de helicópteros militares. Pero se les mandó callar siempre. Por aguafiestas.

Dicho sea lo anterior con el debido respeto y apoyo a las víctimas, y a sus familiares.