Opinión

Alexandr Pavlov y Lahcen Ikasrrien, ¿almas gemelas?

Puede que estos nombres así, sin más, no digan nada al público general, pero bastará con empezar a describirles para darnos cuenta de qué tipo de personas estamos hablando. Empecemos por el último, el marroquí Ikasrrien, quien fue detenido en 2001 en Afganistán, preso durante dos años en el Camp V de la base de Guantánamo, y liberado por los jueces al llegar a España por falta de pruebas. Pavlov, 47 años, casado, con una hija, se convirtió en una especie de mártir, de héroe, que había sido tratado injustamente por el americano opresor. Fue “apadrinado” por Amnistía Internacional, exhibido por algunos medios de comunicación,…

Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio, y a la vuelta de apenas diez años, Ikasrrien ha sido detenido en Madrid junto a otras ocho personas acusado de pertenecer a una célula yihadista que reclutaba a jóvenes –entre 17 y 40 años— para enviarlos a luchar en Siria o Irak a las órdenes del grupo terrorista “Estado Islámico de Irak y Levante” (EIIL), vinculado a Al Qaeda. ¿Se equivocaron las autoridades estadounidenses al capturarle? ¿O lo hicieron las españolas al ponerle en libertad? Quizás, los jueces españoles sólo pudieron hacer lo que hicieron con la consistencia de las pruebas que le presentaron; lo que se ha demostrado es que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles no le dejaron vía libre, a pesar de todas las críticas que recibieron antes y después de su puesta en libertad. El hecho es que gracias a personas como Ikasrrien algo más de 50 españoles están luchando hoy en Siria contra las fuerzas de Al Asad.

El nuevo héroe de algunas ONGs y de algunos medios de comunicación es Pavlov. Acusado de preparar un atentado terrorista en su país, huyó de Kazajstán antes de que le apresaran y se refugió en España. Las autoridades españolas le apresaron, le pusieron a disposición judicial y el Gobierno, en virtud de su acuerdo de extradición firmado con Kazajstán, estuvo a punto de enviarle a su país si no hubiera sido por un recurso que presentaron los abogados de Pavlov en contra de una resolución de denegación a su petición de asilo, como refugiado político. Pero el historial y los datos que se han recabado de Pavlov no dejan lugar a dudas acerca de quién tenemos delante.

Los detalles del ataque frustrado en Alamty, la antigua capital kazaja, son espeluznantes –como todos los atentados terroristas—. El jefe de seguridad del magnate Mukhtar Ablyazov –acusado de corrupción en su país— entrenó y pagó a un terrorista para que pusiera una bomba en el parque de la Familia en el distrito de Auezov de Almaty y otra en el metro en la Avenida Al Farabi de la misma ciudad. Según el relato del Fiscal General de Kazajstán, Pavlov habría acordado apagar la cantidad de 25.000 $, aunque sólo le habría pagado 15.000, los otros 10.000 se le habrían abonado después de los atentados.

Esperemos que las autoridades españolas puedan hacer bien su trabajo y se aporten pruebas suficientes para evitar que personas como Ikasrrien o Pavlov campen a sus anchas.

Antonio Alonso, profesor de la Universidad San Pablo CEU