Sectores

Big Data y las oportunidades para el Sector Financiero en la era Digital

Cuando hablamos de Big Data, hablamos de una ingente cantidad de datos, que se ha disparado en los últimos años, y que continúa creciendo de manera exponencial, arropada por el éxito de empresas como Google, Facebook, Youtube, Twitter y LinkedIn, el desarrollo del Internet de Cosas y el número cada vez mayor de potentes smartphones. Un  tsunami de información que hay que recoger, almacenar, transferir, procesar y analizar. Pero no solo hablamos de volumen de datos tradicionales sino de ‘nuevos’ y diferentes tipos de datos, provenientes de una variedad de fuentes, no estructuradas, que hasta hace poco eran difíciles de utilizar.

Big Data y  Data Analytics ofrecen a las organizaciones nuevas oportunidades y formas de hacer negocios y de obtener un aumento significativo en el valor añadido de sus servicios. Es más, las organizaciones que no se suban al tren de “Big Data & Analytics”, corren el riesgo de quedarse atrás, porque  Big Data no es solo una estrategia  para competir, lo será para sobrevivir.

Big Data está en la agenda de las instituciones financieras. Todas están de acuerdo en que los métodos y  las herramientas de Big Data permiten habilitar nuevas formas de servicios, crear perfiles completos de clientes con mayor precisión y mejorar las oportunidades de crecimiento. A través de Big Data las entidades Financieras conseguirán una ventaja competitiva y generarán nuevos modelos disruptivos de negocio.

Atos lleva años explorando estas oportunidades y ha desarrollados numerosas sesiones de innovación con sus clientes para intercambiar experiencias y el conocimiento que aporta la visión de las futuras tendencias tecnológicas de su Comunidad Científica, a través de sus publicaciones Ascent (http://ascent.atos.net) y los trabajos del departamento de Research & Innovation de Atos.

Sin embargo y en la práctica, los primeros pasos hacia una estrategia de Big Data son siempre un reto para muchos bancos y aseguradoras. La mayoría de las entidades están en una etapa aún temprana en el desarrollo de políticas de Big Data. Se encuentran en diferentes fases de su  descubrimiento y de la formulación de políticas claras para la adopción de un nuevo enfoque disruptivo. Hay un debate abierto que revela un conjunto de preocupaciones que proporcionan signos vitales sobre las percepciones sobre su uso, las barreras para su adopción y las prioridades del negocio para Big Data.

Los primeros pilotos de estos nuevos negocios son, en la mayoría de los casos, a pequeña escala y en gran medida están en la etapa de prueba  de concepto. Los mayores avances se encuentran en torno a su aplicación en los sistemas de evaluación de riesgos y en la prevención del fraude.

Superar barreras

Las entidades son conscientes de la existencia de algunas  barreras en la adopción del Big Data y aún no está claro cómo se pueden superar. Recientemente el  Consejo de la UE ha alcanzado un acuerdo para adaptar la normativa de protección de datos generales a la era digital. La nueva regulación tiene un doble objetivo: mejorar el nivel de protección de datos de carácter personal y, a la vez, aumentar las oportunidades de negocio en el mercado único digital. El gran reto es eliminar las barreras que, hoy por hoy, son un factor de inhibición en la adopción,  rápida y a gran escala, de las oportunidades que ofrece Big Data & Analytics.

Los datos del cliente son una causa de constante preocupación. En su tratamiento no sólo influye la regulación, también son relevantes los cambios en los hábitos de las diferentes generaciones. Los miembros de la “Generación Y” están más abiertos a compartir sus datos y hay un movimiento creciente hacia el concepto de portabilidad de datos y la economía de los datos: qué me ofrece mi banco o mi compañía de seguros a cambio de mis datos.

Éste es el reto que tienen las entidades financieras frente a los nuevos entrantes. Los bancos tienen enormes cantidades de datos, pero a menudo no pueden extraer valor de ellos porque están sujetos a una fuerte regulación. Mientras, los nuevos actores llegados al sector financiero son más ágiles y tienen una base de datos nueva, con menores costes, al  carecer de datos históricos. El Big Data ayudará a las entidades financieras a vencer estos obstáculos para competir con los nuevos entrantes.

Las entidades financieras saben que la innovación no es algo que es bonito tener sino que es una necesidad básica para la futura competencia.  Big Data es el potencial habilitador para una innovación efectiva y más rápida, pero la tecnología no puede hacer el cambio positivo por sí misma. Los grandes inhibidores para el cambio son culturales, organizacionales y regulatorios y las organizaciones tendrán que cambiar para que la tecnología pueda producir el gran cambio.

Sandra Ariza, Directora de Servicios Financieros de Atos