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Cataluña, historia de un proceso de incertidumbres

El Estatut d´autonomía y el fallido pacto fiscal se han convertido en los puntos de partida de un proceso que se sustenta, también, en motivaciones históricas

Candidatura d´Unitat Popular (CUP) ya ha tomado una decisión: No investirá a Artur Mas como President de Cataluña. Cumple así la promesa que hizo antes, durante y después de conocerse los resultados de las elecciones autonómicas que se celebraron el pasado 27 de septiembre en la comunidad autónoma.

Lo cierto es que la CUP, con diez escaños, es el último partido en cuanto a representación se refiere en el Parlament, sin embargo su importancia se ha vuelto vital para el proceso independentista, o más bien para que Junts Pel Sí (JXSí) vea como Artur Mas vuelve a ser reelegido como jefe regional.

Cabe recordar en este punto que las elecciones se tomaron como un plebiscito, o así se vendió desde la coalición entre la antigua CiU y Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC); cabe recordar, también, y cayendo en la redundancia, que Convergència i Unió ya no existe como partido político, por la escisión que se produjo de los barones de Durán i Lleida y Unió ante la deriva rupturista que Convergència, con Mas a la cabeza, había tomado.

Un plebiscito que, finalmente, dejó clara la polaridad de la sociedad catalana, ya que tanto las fuerzas políticas partidarias de la independencia como las que se muestran contrarios a ella –contando en esta especie de bando a Cataluña Sí que es Pot- rozaron el 50 cincuenta por ciento del total de votos escrutados. Aunque es cierto que en cuanto a escaños regionales se refiere, vencieron los primeros.

Este sufragio se realizó ante la negativa del Congreso de los Diputados a celebrar el Referéndum que habían pactado ERC, CiU y la CUP para el nueve de noviembre de 2014. Aunque, finalmente, parte de los ciudadanos catalanes –el 33 por ciento- visitaron las urnas para votar mayoritariamente por el Sí a la autodeterminación, teniendo en cuenta la baja participación y la nula validez legal de esta jornada.

¿En qué punto comenzó todo?                                                     

Pero ¿Dónde está el punto de partida de la deriva independentista que ha tomado Cataluña en la actualidad? Dejando a un lado las cuestiones históricas, lingüísticas y las diferencias culturales que siempre ha enarbolado con orgullo el independentismo catalán; las causas que han fundamentado el actual proces se podrían centrar en dos puntos clave: el estatut de autonomía y el pacto fiscal –en definitiva, el dinero-.

El nuevo Estatut emanó del poder legislativo catalán, ya que el único partido que se opuso fue el Partido Popular en el Parlament. Una vez que se había redactado y aprobado fue llevado al Congreso de los Diputados –como estipula la legislación española- para que se aprobara.

Sin embargo, el texto que finalmente se ratificó en las cortes españolas no era el mismo que se había reconocido en Barcelona, ya que se modificó en muchos puntos. A pesar de ello, el PP presentó un recurso de inconstitucionalidad ante el poder judicial.

Y el Tribunal Constitucional le dio la razón, ya que en 2010 –seis años después del nacimiento del régimen jurídico autonómico- declaró que 14 artículos no casaban con el ordenamiento jurídico y legal que la Constitución de 1978 establece.

Uno de los puntos más polémicos que se recuerdan era en el que se declaraba a Cataluña como una nación.

Mientras tanto pasaban los años y Artur Mas buscaba el pacto fiscal, para dotar a Cataluña con una estructura de Estado. El modelo económico que el jefe regional buscaba para su comunidad autónoma se basaba en el concierto vasco. Sin embargo, la respuesta que Mariano Rajoy, como Presidente del Gobierno, dio a Mas fue tajante: No.

Ante la negativa, el líder regional se expresó en los siguientes términos: “O aceptas el pacto fiscal o te atienes a las consecuencias”. En este punto, comienza el camino hacia la autodeterminación. Entre aquel septiembre de 2012 y las últimas elecciones, hubo otros comicios en los que el independentismo obtuvo mayoría en el Parlament, aunque Artur Mas iba perdiendo poder.

Por esta razón, decidió aliarse con ERC y de la unión surgió el proceso. Durante estos años, en la cámara legislativa de la región mediterránea se aprobó la creación del Consejo Asesor de la Transición Nacional y se redactó un texto que proclamaba la “soberanía jurídica y política del pueblo catalán”.

La Diada y Rafael Casanova

Durante todos estos años, sobre todo desde 2012, el 11 de septiembre se ha convertido en una fecha clave para el nacionalismo catalán, coincidiendo con la Diada. Las multitudinarias manifestaciones y concentraciones – con la consiguiente lucha de cifras de asistentes- son ya una estampa común en Barcelona para esta fecha.

La figura histórica de Rafael Casanova es otra de las que está sufriendo la división que se está viviendo en la actualidad en esta comunidad autónoma. Para muchos se ha erigido en el líder de la resistencia histórica que Cataluña ha ejercido contra el resto del estado; mientras para otros es solo un patriota más que luchó por el bien de España. Otra muestra más de la división en la que vive inmersa la sociedad catalana.

Adrián C. D´Aniello