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Chanel y su relación con el dinero

Coco-Chanel-Coco-ChanelNo sé demasiado de Coco Chanel como persona, por eso me rodeo de los que saben sobre ella, para eso están. En esta ocasión, solo en esta, no me interesa la moda o la revolución que supuso el hecho de que las mujeres se liberasen del maldito corsé. O sí, esto último sí. Porque solamente la liberación del cuerpo femenino de su armadura es una señal de que alguien especial había llegado al mundo. La libertad, en mayúsculas, está bañando cada una de las letras de Chanel.

¿Cómo se relacionaba Coco Chanel con el dinero? “Ya desde muy joven comprendí que sin dinero no se es nada y que con dinero se puede hacer todo. De lo contrario, había que depender de un marido. Estas consideraciones son banales en sí mismas; lo que importa es que descubrí estas realidades a los doce años” (Coco Chanel) Se pueden hacer una idea del carácter poco convencional de esta creadora francesa, la única manera de tocar la libertad y no depender de un buen matrimonio es la independencia económica. Una mentalidad adelantada la de esta mujer, que “uso” a los hombres como socios/amantes capitalistas para conseguir ser independiente. “Siempre sacará algún provecho de los hombres con los que ha estado, aunque no siempre económicamente hablando”, comenta la consultora de Sofoco.

Empecemos por el principio. Huérfana, abandonada por su padre, “el primer hombre que la falló”, comenta Inmaculada Urrea desde Sofoco Media. Sale del colegio, comienza a buscarse la vida trabajando de modista mientras intenta dedicarse al mundo de la música, pero más tarde, en 1904, se convirtió en una mantenida. Conoció a un joven de la burguesía textil de la época, Étienne Balsan, convirtiéndose en su amante, aunque no era la única, ni tampoco la favorita… pero sí la más atípica de todas ellas. En la casa de Balsan vivía su vida y montaba a caballo haciéndolo como un hombre. “Ella necesitaba actividad y decide que va a trabajar, lo primero que hace son sombreros”, cuenta Urrea. Con la financiación de su amante y desde un piso de soltera parisino comienza a vestir las cabezas de las francesas… eso sí, los gastos seguían pasando por la cuenta de Balsan. Entre tanto conoce a otro de sus amantes, el inglés Arthur Capel, quien la financiaría los primeros puntos de venta. Amante con el que permaneció diez años, con el que nunca se casó, ni con el que nunca tuvo hijos. De hecho, él se casó en matrimonio de conveniencia, Chanel lo aceptó. “Entre el amor y el trabajo, siempre eligió éste último. No se puede tener todo”, apostillan desde Sofoco.

Irrumpe en la vida de los europeos la Primera Guerra Mundial, los adinerados huyen a sus segundas residencias ubicadas en Biarritz y Deauville, donde la creadora abrió dos tiendas. Al terminar la gran guerra, Chanel ya era rica, recupera la inversión inicial y devuelve el dinero a Capel. Fue cuando él la dijo: “Creí darte un juguete y te di la libertad”. A pesar de que este inglés comprendía la mentalidad “no cotidiana” de Chanel, estas palabras dejan ver que aun con todo veía en ella a una mujer que solamente quería estar ocupada con “cositas” de féminas. No era así. Lejos de un entretenimiento, usó el dinero como un instrumento de libertad que dedicó a ser independiente. Para ella “el dinero era importante y que la empresa estuviera bien gestionada también. Fue una visionaria porque sabía invertir bien”, sentencia Inmaculada.

Comenta Urrea que “Chanel era generosa cuando no le pedían y tacaña cuando la gente pedía. Un poco del puño cerrado por las carencias que había pasado”. Una mujer que pisaba con garbo y que vino abriendo paso a la independencia y la libertad de las mujeres.

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