Opinión

Cómo construir una buena marca personal

CapturaCualquier profesional, independientemente de la actividad a la que se dedique, debería ocuparse y preocuparse por su marca personal. Todos la tenemos nos guste o no, la cuidemos o no, nos preocupe o no.

El concepto Marca Personal consiste en considerarse a uno mismo como una marca que, de la misma forma que las comerciales, necesita ser cuidada, trabajada, transmitida, protegida de tal forma que ofrezca un valor diferencial frente a otras y, en definitiva, que ofrezca lo mejor de cada uno para a alcanzar la mejor posición social y profesional.

Por este orden, primero se crea y después de cuida. La creación de una adecuada marca personal debe estar basada en nuestra propia realidad. Montar un personaje nunca da resultado y es muy fácil de “desmontar”. Una buena forma de establecer nuestra marca personal es identificar nuestros puntos fuertes, aquellos en los que seamos buenos y que, además, nos distingan de los demás. A continuación, debemos identificar los objetivos que queremos conseguir y decidir cómo los queremos alcanzar.

Una vez sabemos qué, cómo y dónde, es el momento de empezar a construir. Se trata de planificar y ejecutar tareas que generen un impacto y nos den visibilidad, en este caso, mediante la creación de contenido. Hoy en día la tecnología ha querido que la creación de contenidos esté en la mano de cualquiera. Blogs y redes sociales son plataformas universales para la creación de nuestra marca personal. Ya no hace falta ser el presidente de una empresa para salir en los periódicos y crear nuestra marca. La era digital ha democratizado la llegada de contenidos a los usuarios y, en consecuencia, también su creación.

Pero el valor diferencial no está en la creación de muchos contenidos, si no en que éstos sean de calidad y en contar con la capacidad para dinamizarlos, compartirlos y que interesen a otros hasta tal punto de crear un diálogo activo o, lo que es lo mismo, crear engagement. Es importante destacar, en relación a la creación de contenidos, que la Red no olvida. Lo escrito, escrito está. Puede que si tenemos suerte consigamos que Google elimine algo, puede que con estrategias de SEO consigamos “bajar” del buscador algún contenido del que no nos sintamos muy orgullosos, pero si no queremos ver algo publicado, no lo digamos o no lo escribamos. Y esto se aplica igualmente para la publicación de fotografías.

La marca personal, podríamos decir, es como una planta: si no la cuidamos languidece y muere. El seguimiento o, lo que es lo mismo, la monitorización de lo que se publica es básico. Existen herramientas de uso sencillo y gratuitas que ayudan a seguirnos a nosotros mismos tales como Google Alerts y Social Mention.

La construcción de nuestra marca personal no es algo que se haga de la noche a la mañana, se trata de una lluvia fina que lleva tiempo y constancia.

Se me antojan grandes parecidos entre la creación de la marca personal y la elaboración de un Plan de Comunicación para una empresa. Los principios son los mismos, quiénes somos, cómo somos percibidos, cómo queremos serlo, qué objetivos perseguimos, qué estrategia vamos a plantear y qué acciones vamos a llevar a cabo.

Pero si hay algo que ambos trabajos deberían tener en común es la profesionalidad con la que se deberían abordar ambas tareas. Es posible que, ante lo simple que puede parecer la creación de una marca personal, alguien concluya que cualquiera sin los conocimientos, la experiencia y la formación suficiente puede hacerlo. Que tenga suerte. En el mejor de los casos no sucederá nada y pasará completamente desapercibido. En el peor, puede crear una imagen de sí mismo que habría deseado no crear nunca.

Esto mismo ocurre con los que dejan que cualquiera les diseñe un Plan de Comunicación para sus empresas. En el mejor de los casos sólo perderán tiempo y dinero. En el peor, causarán un grave daño a su imagen que después tendrán que recuperar. Recuperar la imagen dañada no es tarea fácil.

En definitiva no confiemos lo más valioso de nosotros mismos -nuestra identidad, la propia o la de nuestra empresa- al azar o a quien no tengamos garantías absolutas de su profesionalidad.

Juana Pulido, consultora sénior Estudio de Comunicación