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¿Cómo funcionan los seguros de vida?

Encontrar un puesto de trabajo fijo y estable, con un buen sueldo y unas buenas condiciones es cada día más difícil para la población joven. Por este motivo parece que la concepción de los planes de futuro para los nuevos adultos está cambiando, y la necesidad de diseñar este  futuro se diluye poco a poco entre las prioridades de la gente. Sin embargo, hay cosas de las que no se puede prescindir a pesar del paso de los años y de las tendencias de las nuevas generaciones. Entre los primeros asuntos a los que hay que hay que enfrontarse antes o después si se quiere contar con cierta estabilidad y un buen colchón (por lo que pueda ocurrir) está la necesidad de contratar un seguro de vida.

Actualmente, el momento ideal para tomar la decisión y empezar a buscar un seguro de vida es en la vida adulta, en un momento en el que se cuente con un trabajo y unos ingresos fijos. Esta necesidad cobra mayor valor si se da la circunstancia de que existan familiares o personas cercanas que dependan directamente del contratante. Ya que es una decisión a largo plazo, antes de decantarse por uno hay que hacer algo de investigación y comparar todas las ofertas del mercado. De esta manera es más fácil acabar contratando el seguro que mejor que adapte a las circunstancias presentes, a las posibilidades del futuro y a las particularidades de cada cliente, ingresos o tipo de familia. Con la empresa finalmente elegida se mantendrá una relación contractual a largo plazo e irá modificando y adaptando el producto a lo largo de la vida, por eso es de vital importancia que se garantice cierto grado de flexibilidad en las condiciones. 

La principal función de un seguro de vida es cubrir la necesidad de protección ante un imprevisto, ante el cual se vean afectados seres cercanos. La primera circunstancia ante la que protege este tipo de seguro es la de fallecer de manera prematura dejando asuntos pendientes que puedan suponer un problema a los familiares más cercanos o que dependan directamente de la persona contratante. Por otro lado, protege ante casos de invalidez: convertirse en una persona dependiente no solo impacta de manera radical en la vida del directamente afectado sino también de todos los que le rodean. Ante estas dos situaciones puede darse la circunstancia de que los ahorros con los que se cuente hasta la actualidad sean insuficientes para afrontar los gastos que puedan ocasionarse o la vida en un futuro próximo.

Entre los factores a tener en cuenta antes de contratar un seguro de vida se encuentra el equilibrio entre lo que se paga y lo que se recibe. Esto implica una detallada comparativa entre la oferta de diferentes compañías. Por otro lado, hay que buscar la posibilidad de unificar alrededor de dicho seguro, otros productos de aseguramiento paralelo. En cualquier caso, contratar un seguro de vida debe ser una responsabilidad asumida de manera voluntaria para apoyar a la familia en caso de que ya no se pueda estar con ellos.