Opinión

Con narcos y a lo loco

Se tienen que estar muriendo de la risa, por emplear términos suaves, los narcotraficantes con eso de la reforma de la Justicia Universal. Que si ya de por sí meter la droga en España es más simple que el mecanismo de una peonza, imagínate si encima no puedes juzgar a los pocos que cazas.

Claro que el tema es que no se les caza en territorio patrio, ni con la prueba de que los alijos vayan a parar a la piel de toro. Lo que cuenta es que a estos tíos, que son una especie de capataces del negocio más lucrativo del mundo, se les ha pillado en alta mar, en un barco con bandera de conveniencia, y lo de que tuvieran droga a bordo pues mire usted qué mala suerte. La próxima vez, si pueden, les echan el alto donde deben, en aduanas, que es donde los propios agentes de aduanas saben que entra tanto material que cazar sustancias ilícitas es hallar la aguja en el pajar.

Ojo, que lo de la Justicia Universal hasta puede que esté bien. Si no ponemos unas normas de presunción de inocencia, pasa a ser presuntamente culpable todo el mundo, y aquí se puede liar la de San Quintín con Estados canalla y menos canalla apresando alijos por doquier. Pero de ahí a que los jueces se la tengan que coger con papel de fumar, y soltar libres a los agentes de transporte de los malos, es para mear y no echar gota. Y mientras los capos, oligopolistas de la muerte, siguen sin las dos collejas y el rodillazo legal en los genitales que se merecen. Lástima.