Opinión

Desde la OECD, centrados en el empleo

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Los pasados 31 de mayo y 1 de junio se celebró en París el OECD Forum. La OECD u Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es una organización internacional intergubernamental que se centra en la coordinación de políticas económicas para el mantenimiento de la estabilidad financiera de los Estados miembros, la ayuda a países subdesarrollados y el fomento de ciertos sectores como la tecnología. Sus miembros son 30 países industrializados.

Por cada puesto de alta tecnología se generan entre 2,5 y 4,4 empleos adicionales fuera de los sectores de tecnología intensiva

Para llevar a cabo sus objetivos, la OECD se encarga de realizar múltiples actividades, a las que pueden asistir terceros estados, organizaciones, etc. Una de estas actividades ha sido este Forum Productive Economies, Inclusive Societies, en el que tuve la suerte de participar. La temática fundamental se focalizó en productividad y crecimiento “inclusivo” o “integrador” (crecimiento económico que crea oportunidades para todos los segmentos de la población), innovación y economía digital y colaboración internacional. Tanto a nivel de la OECD como a nivel europeo, los Estados coinciden en la importancia de centrar las políticas y los esfuerzos en estos temas de vital importancia.

Los avances tecnológicos y la digitalización están afectando e influyendo en el mundo del empleo. Precisamente en París se debatió sobre el futuro del trabajo en relación a los nuevos avances. Jacques van den Broek, CEO de Randstad, nos explicó que, recientemente, ha habido un cambio en toda la estructura del mercado laboral. Han cambiado las relaciones entre empleado y empleador, las formas y lugares de trabajo, cómo aprendemos y nos formamos, etc. El mercado laboral se ha vuelto más flexible y temporal.

Debemos potenciar lo positivo y aprovechar las ventajas competitivas y de productividad

Estamos ante una era digital. Cada vez más, se sustituyen trabajadores que desempeñan tareas rutinarias por máquinas y robots. A su vez, hay un aumento de la oferta de puestos de trabajo en los que se desempeñan tareas no rutinarias, que requieren habilidades con un “toque humano”, ingenio, creatividad o comunicación. El problema que observamos es que, mientras aumenta la demanda de este tipo de habilidades, los sistemas educativos no se están adaptando a estas necesidades de las empresas y del mercado laboral, y forman con habilidades de ayer a los graduados de mañana, o podríamos atrevernos a decir, a los  “parados del mañana”.

Por otro lado, en el mercado laboral hay un desarrollo continuo y cada vez más presencia de tecnología innovadora aplicada a todos los sectores. Nos referimos a la presencia de los trabajadores STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), que poseen conocimientos que pueden ser utilizados para impulsar la innovación y el crecimiento. La creación de este tipo de puestos de trabajo es positiva pues por cada puesto de alta tecnología se generan entre 2,5 y 4,4 empleos adicionales fuera de los sectores de tecnología intensiva. Por tanto, estos puestos favorecen el crecimiento del empleo. Sin embargo, nos encontramos ante el mismo problema en el sistema educativo, ya que se prevé que la oferta de puestos con estas características en el futuro no será suplida por la demanda.

No podemos evitar la colonización de la digitalización. Debemos potenciar lo positivo y aprovechar las ventajas competitivas y de productividad. Y, sin duda alguna, adaptarnos y flexibilizar el mercado laboral y el sector educativo. Es fundamental una interrelación entre lo que demandan las empresas y lo que se enseña en las aulas. El empleo se crea dónde demande el mercado, y nuestro deber es formar y seleccionar profesionales perfectos para cada puesto.

Luis Perez
Director de  Relaciones Institucionales
Randstad España