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Desmontando mentiras sobre el crowdequity

Sentir que estás cambiando el status quo de un sector tradicional y burocrático como el financiero es, probablemente, una de las sensaciones más placenteras que puede experimentar un profesional.

En Crowdcube, sabíamos desde el primer día que no sería fácil instaurar un nuevo modelo de financiación alternativa para empresas privadas en búsqueda de capital. Un año y medio después de iniciar operaciones en España, me alegra decir que lo estamos consiguiendo, mientras se mantiene intacta nuestra visión: Las empresas deben poder involucrar fácilmente -y evitando la burocracia- a familiares, amigos, clientes y/o usuarios en sus rondas de financiación privadas, junto con inversores profesionales.

Aunque esto te parezca una locura, es una práctica que lleva años realizándose offline. Padres, tíos, primos, cuñados, exjefes o amigos han sido siempre los primeros en apoyar las aventuras empresariales de sus cercanos, mientras que los inversores profesionales o institucionales han aportado el famoso smart money o dinero “inteligente” (red de contactos, experiencias anteriores y acceso a nuevos mercados).

Las plataformas de crowdequity modernizan este modelo de financiación mediante un proceso online, permitiendo que pequeños inversores –the crowd– participen también en el crecimiento de empresas que, hasta ahora, estaban reservadas a unos pocos privilegiados o a gente bien conectada.

Críticas y mentiras

Durante los últimos meses y, a medida que el crowdequity gana adeptos en España, crece el número de críticos y detractores de este nuevo modelo. Suelen ser personas que se niegan al cambio, e intentan desmontar los nuevos modelos de financiación infundando miedo a emprendedores e inversores a través de mentiras y falsedades, fruto del conflicto de interés y el desconocimiento. Suelen ser opiniones interesadas, ya que el crowdequity supondrá el fin al modelo cerrado y poco transparente que rodea el mundo de la inversión en empresas de reciente creación.

Aquí van las críticas y falsedades más comunes sobre el modelo de crowdequity:

“Tener tantos inversores en tu capital supondrá un caos para tu empresa”

Recurrir a los contratos legales y a la burocracia se ha convertido en una práctica habitual. Este recurso funciona, principalmente, con emprendedores sin conocimientos legales básicos, pero lo cierto es que las plataformas de crowdequity agilizan y automatizan todo el procedimiento legal gracias al uso de las nuevas tecnologías.

Además, plataformas como Crowdcube contamos con uno o varios abogados internos, quienes analizan los Estatutos Sociales y los acuerdos privados existentes (pactos de socios, pactos de sindicación, acuerdos de media for equity, etc.), con el objetivo de preparar una nueva estructura legal que se adapte a las necesidades de la empresa, proteja los intereses de los inversores y regule a largo plazo una relación sencilla y transparente entre inversores y emprendedores.

Este argumento también perderá fuerza a medida que las empresas financiadas a través de plataformas como Crowdcube sigan creciendo gracias a rondas sucesivas de la mano de inversores profesionales, o sean adquiridas por empresas más grandes u otros operadores.

“Si dejas entrar al crowd, no podrás recibir dinero de inversores profesionales”

Hace un año y medio, era muy difícil contraponer este argumento, pero con el paso de los meses los casos de éxito hablan por sí solos.

En España, a pesar de que llevamos operando solamente dieciocho meses, ya hemos visto varias rondas cofinanciadas por inversores profesionales y el crowd como Mammoth Hunters (que consiguió 189.400 euros, de 165 inversores y un inversor profesional Mexicano), Zank (245.000 euros, de 68 inversores y la red de ESADE), Foxize School (205.850 euros, de 183 inversores y Optimist Capital) o HEMAV (450.000 euros, de 72 inversores y un vehículo de inversión privado).

Si hablamos de Reino Unido, empresas como Farmdrop, Chilango, Justpark o la propia Crowdcube Ltd., cuentan en conjunto con más de 6.000 inversores individuales en su capital, quienes participaron en las ampliaciones junto con inversores institucionales de referencia como Balderton Capital, Index Ventures, DN Capital, Draper Spirit o Numis Corporation.

¿El secreto? Transparencia, una estructura legal apropiada y emprendedores con visión de futuro.

“Te costará vender tu empresa en el futuro”

En julio de 2015, Europcar adquirió E-Car Club, empresa financiada a través de Crowdcube en 2013 a través de 63 inversores. En diciembre de 2015, AB InBev -mayor cervecera del mundo- adquirió Camden Town Brewery, empresa de cerveza artesanal que recurrió a Crowdcube ocho meses antes, involucrando a más de 2.700 inversores en su ronda de financiación -y dándoles un retorno del 70 por ciento por su inversión-.

Como he comentado anteriormente, todas las empresas incorporan a los inversores de forma ordenada, y asegurándose de que, en caso de que la empresa sea adquirida por un gran operador, todos obtengan sus ganancias de forma automática y sin tener que moverse de casa. Lo más probable es que, en el futuro, no financiarse a través de plataformas de crowdequity suponga un escollo para conseguir financiación institucional, o incluso en el momento de querer vender tu empresa a un gran operador.

¿A qué gran empresa u operador no le gusta ver cómo usuarios o consumidores de una empresa fueron los primeros en depositar su confianza durante sus primeras rondas de financiación?

“Es poco profesional”

Esta mentira está a punto de ser enterrada. En abril de 2015 se publicó en el BOE la nueva Ley de Fomento a la Financiación Empresarial, regulando la actividad de las Plataformas de Financiación Participativa.

Esta Ley nos obliga a estar supervisados por la Comisión nacional de Mercados y Valores, además de tener que informar sobre cualquier cambio en la operativa interna.

Las plataformas hemos superado diversas auditorías, mejorado los procesos internos, publicado los contratos legales y reforzado nuestra colaboración con pasarelas de pago. Todo ello con el objetivo de convertirnos en un canal más fiable, transparente y profesional que las antiguas fuentes de financiación.

Lo que deberían hacer los inversores tradicionales e institucionales es preguntarse si nos les conviene comenzar a comprender cómo funcionan las plataformas de crowdequity. Si no se adaptan, corren el peligro de dejar escapar más y mejores oportunidades de inversión.

Pepe Borrell/Director Ejecutivo de Crowdcube