Opinión

Después de las elecciones, el Talento está en juego

Anoche fuimos testigos de un cambio importante en la política de nuestro país. Los que me seguís, sabéis que no suelo hablar de estos temas, pero sí quiero dedicar mi Tribuna a la jornada post reflexión que deberíamos de hacer para analizar el Talento.

El mercado laboral en nuestro país está empezando a respirar y abriéndose a otra era. Los sectores empresariales vuelven a poner en marcha la máquina para analizar cambios, con las miras puestas en un plazo de tiempo no superior a dos años. La durísima situación económica que a día de hoy todavía viven muchas familias, ha creado un entorno laboral en el que muchos profesionales buscan incansablemente empleo, mientras otros han preferido no moverse de sus puestos de trabajo capeando los despidos de sus compañeros y las malas actitudes dentro de la empresa. Es más, los que han tenido la ocasión de ser contactados para proponerles otro trabajo, han esbozado una tímida sonrisa y lo han rechazado ya que un cambio aunque a priori atractivo, podría ser un espejismo a corto plazo.

Hoy, son muchos los inversores que opinan que los profesionales con gran Talento empezarán a buscar proyectos diferentes y no se plantearán el trabajo por cuenta ajena. Incluso un gigante como Google acaba de confirmar que “la gente con Talento irá a las empresas que den más libertad”.

Esa libertad no es bueno considerarla sólo a efectos de flexibilidad horaria o de vacaciones, sino que desde este mismo momento debemos estar atentos a un nuevo giro en el mercado que llega en forma de nuevos proyectos que están naciendo, de expectativas distintas por parte de las empresas y de mentalidades más abiertas y evolucionadas por parte de las personas que quieren reenfocar su carrera. Porque si algo nos ha dejado esta situación que hemos vivido es “insertarnos” un chip del Talento que nos ha forzado a abrir nuestra mente a nuevos contextos, a ser más creativos y a tener mayor fuerza de la que pensábamos.

Esta voluntad se traduce además en un gran cambio desde un punto de vista de trayectorias laborales y recorridos profesionales, muy a pesar de lo que siempre ha dado por hecho la Generación X: “las carreras hay que desarrollarlas en la misma empresa desde el inicio hasta el fin”.

Nos encontramos ante una nueva etapa de liderazgo. Una fase que ha empezado a marcar la Cultura del Talento y que yo llamo las “Tres Inteligencias” del directivo. Me refiero a la Inteligencia Emocional más avanzada que la que nos exponía Goleman en los años 90; la Inteligencia Cultural y la Inteligencia Generacional (estas dos últimas indispensables en el siglo XXI).

Los directivos están comprendiendo que el cambio debe venir también de ellos en la medida en que la gestión “arriba-abajo” no funciona como lo hace la gestión “abajo-arriba”. Quienes pensaban respirar tranquilos porque al finalizar estos siete años, podrían “relajarse” a la hora de tomar decisiones, son los que precisamente perderán la guerra. Sin embargo, quienes han hecho piña con sus equipos, han tratado con respeto y humanidad a las personas que los componían, han escuchado atentamente las señales y han sabido retener el Talento, esos serán quienes generen proyectos ilusionantes de carrera y aquellos con los que todo el mundo quiera colaborar.

“Talento llama al Talento” es una frase muy potente que nos invita a buscar nuevas fórmulas de motivar y de impulsar el desarrollo profesional. ¿Por qué no reflexionamos más en los beneficios que nos traería crear una Cultura de empresa? A la hora de medir y de ver los resultados, lo que  queda es el Talento y cuando tenemos delante uno comprometido con la empresa, es la mayor garantía de éxito profesional, así como el mejor embajador dentro y fuera de la organización en el que podremos confiar.

Marta Diaz Barrera

Fundadora de Talentoscopio

@MartaDzBarrera