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El Banco de España eleva su previsión de crecimiento del PIB hasta el 2,8%

Unido al buen comportamiento del empleo, la bajada de impuestos y del petróleo, la recuperación del poder de compra por la inflación negativa, el Banco de España señala un nuevo “trasfondo” que facilitará un mayor crecimiento, la mejoría de la financiación para empresas y hogares que impulsa la demanda interna, por lo que eleva su previsión del PIB este año en ocho décimas hasta alcanzar el 2,8 por ciento.

El Banco de España es más optimista que el Gobierno, frente a la revisión de crecimiento del 2 por ciento al 2,5 por ciento que anticipó Rajoy y que se incluirá en el cuadro macroeconómico que el Ejecutivo enviará a Bruselas en abril, el supervisor elevó la previsión hasta el 2,8 por ciento, siendo la mayor alza estimada por los servicios de estudios e instituciones nacionales e internacionales.

Según la entidad, la economía prolongó en el primer trimestre de 2015 la trayectoria expansiva del último año con una tasa intertrimestral del 0,8 por ciento, una décima superior al trimestre anterior. En tasa anual, este ascenso supone una variación media del 2,5 por ciento. Sin embargo, advierte de la existencia de un “trasfondo” que le hace elevar hasta el 2,8 por ciento el crecimiento previsto.

Este trasfondo detectado consiste en una “ligera aceleración de la actividad” respecto al tramo final de 2014, en un contexto que mejora del “entorno exterior” que ha fortalecido algunos factores que impulsan el gasto interno.

En concreto, la entidad presidida por José María Linde, se refiere a la mejoría en las condiciones de financiación de la ampliación del programa de activos por parte del Banco Central Europeo (BCE). Señala que esta mejoría en los mercados financieros mayoristas, se ha trasladado a los costes de los nuevos créditos concedidos a los hogares y sociedades, y que han descendido en los últimos meses en casi todos los segmentos favoreciendo el crecimiento del volumen de nuevas operaciones crediticias en términos interanuales. Por su lado, continúa cayendo el saldo de la deuda del sector privado. Estos desarrollos permiten a las administraciones públicas que sigan financiándose a condiciones positivas.

Odina Sanz Barnola