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La economía de la UE mantendrá dinamismo pese a la ralentización coyuntural

La Comisión Europea (CE) publicó hoy sus previsiones económicas de primavera en las que anticipa tasas de crecimiento de la UE y de la zona del euro de 2,4%, cifra que supera las expectativas que había el año pasado y que alcanza su punto más alto en diez años. La CE adelanta además que prevé que el crecimiento permanezca fuerte en el resto de 2018 y se atenúe ligeramente en 2019, con unas tasas de crecimiento del 2,3% y el 2,0% en la UE y en la zona del euro. En cuanto a España, la previsión del crecimiento continúa ubicándose por encima de la de Europa en 2,9% en 2018 y el 2,4% en el 2019.

El Ejecutivo Europeo destaca que este sólido crecimiento en la UE y la eurozona permitirá reducir aún más el déficit público y los niveles de deuda y mejorar las condiciones del mercado laboral. El déficit agregado de la zona del euro se sitúa ahora por debajo del 1 % del PIB y se prevé que este año descienda por debajo del 3 % en todos los Estados miembros de la zona del euro. 

EL CRECIMIENTO SE MANTIENE FUERTE PESE A UNA LIGERA RALENTIZACION

Aunque los indicadores a corto plazo apuntan a un enfriamiento de la actividad a principios de 2018, es probable que se trate de algo en parte temporal. Se espera que el ritmo de crecimiento siga dando muestras de robustez impulsado por un consumo sostenido y la fortaleza de las exportaciones y la inversión. Las previsiones de crecimiento para este año son del 2,4% tanto para la UE como para la zona euro. En ambas zonas el crecimiento debería bajar en 2019 a medida que aumenten los cuellos de botella (ya perceptibles en algunos países y sectores), las economías se ajusten a las circunstancias la política monetaria y se ralentice ligeramente el comercio mundial.

Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, ha declarado: «Europa sigue disfrutando de un crecimiento robusto que ha contribuido a situar la tasa de desempleo en su punto más bajo de los últimos diez años. La inversión va en aumento y las finanzas públicas están mejorando, con lo que se prevé que el déficit de la zona del euro en su conjunto se sitúe en tan solo el 0,7 % del PIB este año. El mayor riesgo para un panorama tan prometedor lo plantea el proteccionismo, que no debe convertirse en la norma: ello solo podría perjudicar a aquellos de nuestros ciudadanos que es más necesario proteger.»

RIESGOS LATENTES

La Comisión adiverte que estas previsiones están sujetas a riesgos bajistas que han aumentado. En Europa, indicadores recientes han reducido la probabilidad de que el crecimiento pueda ser superior al previsto a corto plazo. En el plano exterior, es probable que la volatilidad que los mercados financieros han experimentado en los últimos meses se convierta en una característica más permanente en el futuro, lo que incrementaría el grado de incertidumbre. El estímulo fiscal procíclico en los Estados Unidos debería impulsar el crecimiento a corto plazo, pero también podría elevar el riesgo de sobrecalentamiento y la posibilidad de una subida de los tipos de interés en los Estados Unidos más rápida de la actualmente prevista. Asimismo, la escalada del proteccionismo comercial presenta un riesgo claramente negativo para las perspectivas económicas mundiales. Estos riesgos están interrelacionados. Debido a su apertura, la materialización de estos riesgos situaría a la zona del euro en una situación especialmente vulnerable.