Opinión

El día que Endesa pudo ser alemana

Total, ahora es casi italiana, pero hoy hace justamente hoy ocho años de la OPA lanzada por el grupo energético alemán E.ON sobre Endesa, la compañía presidida por Borja Prado. La alemana trató de hacerse con la eléctrica en febrero de 2006 ofreciendo 27,5 euros por acción, una oferta que la compañía, entonces presidida por Manuel Pizarro, rechazó porque querían llevar el proyecto en solitario.

El movimiento de E.ON no llegó a buen puerto, la compra fue evitada por una oferta conjunta entre ENEL (italiana) y la española Acciona, que más tarde se despojaría de sus acciones, dando a la italiana el 92% del accionariado que tiene en la actualidad. Acciona entró en Endesa con un 10% de las acciones, teniendo intención de aumentar el paquete; y ENEL por su parte, compró en febrero de 2007 un 10%.

También fue una piedra en el zapato para la alemana el Gobierno de José Luís Rodriguez Zapatero que creó un Real Decreto a través de la cual daba más competencias al Consejo Nacional de Energía (CNE) para regular todo el sector energético. A pesar de que E.ON tenía que llegar a un gran número de consensos con los accionistas de Endesa, entre los que estaba la SEPI y Caja Madrid, el CNE decidió pedir una serie de requisitos para la compra de la eléctrica española bastante engorrosos de cumplir, además de nada prácticos, como la obligación de usar carbón nacional o la obligación de no tomar decisiones estratégicas en Endesa que pudieran perjudicar al sistema de suministro.

Finalmente el duelo lo ganan ENEL y Acciona, E.ON se retira aunque no sin llevarse debajo del brazo activos de Endesa en Francia, Italia, Polonia y Turquía, así como el control de Electra de Viesgo.