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El petróleo en mínimos anuales, el Brexit, la corrección.

Francisco Sánchez-Matamoros Analista de XTB
Por Francisco Sánchez-Matamoros. Analista de XTB

El Ibex35 cierra con sesgo bajista una semana  en la que ha marcado pérdidas desde los 10.750 puntos hasta la zona de los 10.550, nivel clave de rebote en el que parece detenerse y ha actuado correctamente como soporte en el medio plazo. La ausencia de referencias macro a lo largo de la semana, unido al incremento de la volatilidad en las materias primas, ha provocado caídas de manera generalizada en las bolsas. El Ibex35 en concreto, al ser uno de los índices con mayor revalorización en el ejercicio, ha sufrido mayores recortes hasta dejar de nuevo precios atractivos para el inversor.

Prácticamente todo el Ibex35 ha cerrado en negativo o plano. Las principales empresas del selectivo español han perdido impulso, de forma mucho más manifiesta en los sectores banca y utilities. En cierto modo, Repsol ha sido penalizada por  las caídas del crudo de forma más clara que otras energéticas. Es de esperar que se produzcan compras en valores de éste último, para aprovechar el rally de dividendos de finales de este mes y principios del siguiente. Solamente valores como ArcelorMittal y Acerinox lograron revalorizarse a lo largo de la semana, impulsados por el repunte en los metales.

En términos generales, el Ibex 35 ha tenido un comportamiento peor que el de sus semejantes europeos y americanos. Como hemos podido observar en las últimas semanas, tanto los índices americanos como la mayoría de los principales europeos, han llegado a marcar en algún momento máximos históricos. Los principales motivos del freno que ha sufrido el Ibex 35 pueden achacarse a la alta exposición al sector bancario y constructor. Destacando sobre todo el bancario por los problemas que ha derivado la compra del Banco Popular por parte del Santander y la especulación que levantan los inversores frente a una posible situación similar tanto en Bankia como Sabadell.

En cuanto a la línea que va a marcar Europa frente al plan de desconexión de Uk, son todavía muchas las incógnitas que rondan al proceso. Aunque si algo han querido dejar claro los mandatarios europeos en las últimas semanas, es que el proceso se aplicará con la mayor brevedad posible, y mirando siempre por los intereses de los miembros de la Unión. Tras devaluarse la libra de manera importante en los últimos dos meses, cayendo hasta un 5% frente al euro, lo sensato sería ir viendo cierta recuperación de la moneda británica y generar una mayor estabilidad respecto al proyecto de segregación a Europa.

Por otro lado, la incertidumbre vuelve a rodear al gobierno de Donald Trump. El mandatario estadounidense vuelve a ponerse en el ojo del huracán respecto a los problemas generados por el despido del director del FBI. Parece ser que esto podría llegar a tener un peso relevante de cara al segundo semestre del año en el que podría ver una pérdida de apoyos, tanto en su partido, como  por parte de sus votantes. Respecto a la macro americana, el enfriamiento en los precios a vuelto a cimentar las dudas acerca del endurecimiento en la política monetaria de los EEUU. Mientras la inflación siga débil, será difícil que veamos a una Janet Yellen menos “dovish” de lo que acostumbra a ser.

De cara a la próxima semana las compras deberían  apoderarse del mercado doméstico. Tras alcanzar máximos anuales a primeros de mayo, en el entorno de los 11.200 puntos, ya que se  está formando una figura chartista conocida como triángulo. Se trata de una figura de acumulación, que suele producirse en zonas de transición a la espera de un nuevo impulso. A lo largo de la semana que viene conoceremos los datos de crecimiento en las principales economías mundiales, razón de peso para reanudar la actual tendencia del mercado. De no perder el importante soporte de los 10.550 puntos, podríamos presentar un nuevo ataque del Ibex a los 11.000 puntos.