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El precio de la vivienda se redujo un 45% desde 2007

La inversión en residencias retoma tasas positivas tras siete años de continuas caídas

El sector inmobiliario tuvo un papel muy importante en la crisis española. En los años anteriores a 2007, el PIB de la construcción e inversión en vivienda era positivo y fue a partir de ese periodo cuando comenzó a obtener cifras negativas, razón por la que el precio de la vivienda empezó a reducirse.

La actividad constructora, el empleo en el sector y la inversión residencial están por debajo de sus mínimos históricos. En 1997, el Valor Agregado Bruto constituía el 8,1 por ciento del PIB, en 2007 era del 10,1 y bajó hasta el 5,1 por ciento en 2014. Lo mismo pasó con el empleo, la inversión en la vivienda y su precio, que en 1997 tenía una tasa interanual del 9,6; 6,2; y el 4,8 por ciento respectivamente. Estos sufrieron un continuo ascenso hasta 2007 situándose en los 13,4, 11,9 y 10,6 puntos respectivamente y un fuerte descenso hasta 2014, alcanzando las cifras de 5,7, 4,1 y 6,8 por ciento.

Con la llegada de la recesión económica, el número de inmuebles sin vender creció considerablemente, sobre todo en las regiones de Murcia y Comunidad Valenciana, que representan los valores más altos de viviendas desocupadas. La caída de la construcción tuvo un gran impacto en la contracción de la economía, de modo que la contribución del sector alcanzó cifras negativas. El PIB llegó al -5 por ciento, la vivienda al -6 y otras construcciones al -11. Lo mismo pasó con el empleo, que supuso el -17 por ciento del total económico y el -8 en la construcción.

Los extranjeros supieron reaccionar a tiempo  y la compra de inmuebles por parte de extranjeros era en 2008 un 3,65 inferior a la de los nacionales, aumentando progresivamente hasta 2014, donde la compra de viviendas realizadas por no residentes es un 77,14 por ciento superiores a las de los residentes. “Los no residentes fueron los primeros que se lo olieron y los que escaparon primero, y ahora empiezan a percibir el cambio de ciclo, apuntó José Luis Malo de Molina, director de estudios de Banco de España.

Los excesos inmobiliarios deterioraron la posición financiera del sector privado dando lugar a un incremento significativo de la deuda privada, tanto de hogares como de empresas no financieras, y a un descenso de la riqueza inmobiliaria de los hogares. El ratio de endeudamiento en España era un 50 y un 20 por ciento superior a la media europea en 2007 y 2014. Lo mismo pasa con la riqueza de los hogares, que era un 150, 100, 200 por ciento superior a la media europea en 2000, 2007 y 2014 respectivamente.

En cuanto al tipo de vivienda, con la crisis la compraventa de inmuebles a estrenar decreció un 70 por ciento frente al ligero aumento del 30 por ciento en las de aquellas usadas.

En 2015 comienza a reaccionar

La situación económica está experimentando mejorías y eso se nota en que la inversión en inmuebles vuelve a tasas positivas tras 7 años de caídas continuas y se está recuperando el empleo en la construcción. La inversión en viviendas tenía una tasa interanual del 7 por ciento en 2006 y sufrió un fuerte y continuo desplome hasta 2009, llegando a situarse en el -22 por ciento. Sin embargo, a partir de ese año hubo un fuerte y prolongado aumento, llegando al 2 por ciento en 2014, un incremento que se espera que continúe.

Los precios repuntan también y marcan el posible final del proceso de ajuste al crecer por primera vez desde 2007. Este fin de ajuste se está produciendo en todas las Comunidades Autónomas excepto Navarra, aunque el crecimiento se hace a distintos ritmos. El empleo también contribuye a esta reacción, que sube desde el año 2009 y alcanza una tasa interanual positiva del 2,5 por ciento en 2014.

Yasmina Pena