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El proyecto que quiere transformar el urbanismo madrileño

De llevarse a cabo el Distrito Castellana Norte, Madrid contaría con el rascacielos más alto de la Unión Europea

¿Qué diferencia el urbanismo de Madrid del de otras capitales europeas, como París o Londres? Eduardo Fernández Cuesta, Presidente de RICS en España lo tiene claro: “aquí está politizado, judicializado y no tiene visión de futuro”.

Alfonso Benavides, presidente de Urban Land Institute España,  va más allá que su compañero; de hecho, el directivo acusa a la normativa española por excederse en complejidad en este sentido. “Nos hemos pasado de frenada. Por intentar tener un sistema sofisticado, lo hemos hecho extremadamente complejo”, confirmaba.

Un fenómeno que se traduce en una menor inversión de un sector privado que suele preferir los procesos simples. “No hay nada que menos le guste que la incertidumbre”, concluía Benavides.

De vuelta a la capital, el caso es que el “Foro sobre urbanismo sostenible” bien podría haberse llamado foro sobre el urbanismo en Madrid. De hecho, la ciudad más poblada de nuestro país se ha convertido en el pivote sobre el que han virado los distintos argumentos y cuestiones que se han ido debatiendo sobre el escenario del salón de actos de la Fundación Giner de los Ríos.

La operación Chamartín cumple 20 años            

Sin embargo, la auténtica estrella del evento, organizado por el diario El País, fue Antonio Béjar, presidente de Distrito Castellana Norte; llegando a eclipsar en protagonismo a una galardonadísima, Martha Thorne, –vencedora del premio Pritzker en 1.999-  y dando algunas pistas sobre las novedades que presenta uno de los proyectos más longevos de renovación urbana en España –han pasado ya 20 años desde que se presentará en sociedad lo que por aquel entonces se conocía como Operación Chamartín-.

“La operación está más viva que nunca. Las obras nunca estuvieron más cerca de comenzar. De hecho, solo estamos a la espera de un permiso municipal”, garantizaba, optimista, el propio Béjar sobre la situación actual.

Sin embargo, queda todavía en el aire la decisión u opinión que se tiene desde el consistorio municipal sobre el proyecto, aunque prevén que la fecha clave en la aprobación se producirá a finales del presente ejercicio.

Sin embargo, existe todavía el riesgo de que se pudiera perder esta inversión: “Cuando uno consigue asegurar una cantidad de dinero como esta, tampoco es lógico pensar que no le va a dar otro uso, si no se consigue realizar el proyecto”, aseguraba sobre la prolongada demora del proyecto en el tiempo.

“Se perdería un Madrid más moderno, una oportunidad histórica de no llevarse a cabo”, se lamentaba Benavides, apoyado por Ricardo Martí Fluxá, presidente de la Asociación Española de Empresas de la Consultoría Inmobiliaria, que pedía a los representantes españoles “pensar a lo grande”, lejos de la política de pasillos y de pequeños intereses.

Madrid podría ser la más alta de Europa

Entre las principales novedades que se han revelado este miércoles, destaca la construcción de seis nuevas torres que dibujarán –junto a las cuatro ya existentes- el nuevo skyline de la capital de España. Una de ellas, en el caso de la aprobación pública, se convertiría en la más alta de toda la Unión Europea.

Mientras tanto, el 85 por ciento del resto de edificios se erigirán en armonía con los volúmenes y tamaños de los inmuebles ya existentes. Desde el grupo, se considera que la integración suma vital importancia en el proyecto.

“Nuestra intención revelando parte del plan es revelar incógnitas. El Distrito de Castellana Norte tendrá una media de edificabilidad inferior al que tiene el resto de la Avenida, no pensamos que la edificabilidad sea excesiva de ninguna de las maneras”.

Otro aspecto a destacar es la fusión medioambiental que se quiere llevar a cabo. Así, la masa vegetal de esta nueva zona se unirá con la que representa una de las zonas vegetales más importantes de la capital: el monte del Pardo. Por ello, se ha proyectado sacar adelante el que sería el segundo parque más grande de Madrid.

¿Necesita Madrid esta ampliación?

“Planteamos edificios que se integrarán de forma armónica con los que ya existen en la actualidad. Eso sí; creando un distrito de negocios y financiero de primer orden mundial, al que Madrid debería aspirar y tiene todo el derecho de hacerlo”.

La duda que podría surgir en este punto es la de si Madrid realmente necesita esta nueva red de oficinas y viviendas ¿Podría estar la ciudad saturada de inmuebles? La respuesta para Juan Antonio Gómez Pintado y Patricio Palomar –presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid el primero y Director de Asesoramiento en Oficinas e Inversiones Alternativas- es clara: “no”.

Palomar aseguró en una de las ‘mesas’ de debate que “solo el dos por ciento de las oficinas que existen en la capital llegan al grado A de calificación”, para continuar mostrándose contundente y mandar un mensaje de apoyo a la antigua ‘Operación Chamartín’: “Hace falta producto nuevo de oficinas en Madrid”.

“De hecho, -aclaraba Palomar- la capacidad de absorción de oficinas podría llegar a absorber el nuevo millón de metros cuadrados que se construirían, en un periodo máximo de diez años”, concluía sobre la necesidad de nuevas sedes.

Por otro lado, Gómez Pintado destacó que el stock de inmuebles de nueva construcción sin vender no es muy alto todavía y, sin nueva construcciones, podría terminarse en 10 meses. Queda claro que España quiere huir de los desastres que la llevaron a la crisis, Madrid también, pero eso no significa rechazar la construcción de nuevas infraestructuras y proyectos de manera frontal.

La capital decidió, desde finales del Siglo XIX expandirse hacia el norte, –desde la fuente de la castellana – articulando buena parte de su crecimiento alrededor de un paseo que se ha ampliado en cinco fases. En manos del Ayuntamiento queda la posibilidad de que se lleve a cabo una más. Lejos quedó aquel tiempo en el que la zona no estaba urbanizada; por aquel entonces, en vez de coches y oficinas, era el arroyo de la fuente de la castellana el que recorría la zona. Una época más sencilla, pero los tiempos cambian.

Adrián C. D´Aniello