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El transporte de ferrocarril no termina de crecer pese a las medidas impulsadas

La liberalización del transporte aéreo y por carretera favoreció el uso de estos medios por parte de los ciudadanos, pero el ferrocarril no termina de arrancar. Lo dice Javier Campos, profesor de la Universidad de las Palmas de Gran Canarias, que ha elaborado un informe para FEDEA sobre la liberalización del ferrocarril y en el que recalca que es el último  gran sector industrial que se resiste a ello.

Este es un sector de gran importancia económica a pesar de su preocupante tendencia decreciente, motivada por el dinamismo del transporte aéreo y por carretera.

Para fomentarlo, países de todo el mundo han intentado cambiar el tradicional sistema de organización y gestión ferroviaria. Uno de ellos ha sido España. Sin embargo, la desintegración vertical y la ruptura del tradicional modelo de monopolio no han conseguido buenos resultados en el transporte de mercancías, decepcionante incluso debido a la escasa demanda estructural  y al amplio poder retenido por RENFE como operador dominante.

Los avances del transporte de viajeros también son lentos. No ha mejorado en los últimos años, a pesar incluso de la reforma legislativa del Sector Ferroviario, que pretende dar el impulso definitivo a su liberalización a través de mecanismos de competencia por el mercado y de una reforma en los cánones de acceso a las infraestructuras que han suscitado ciertas críticas.

Los mismos resultados se han producido en el resto de países, en lo que aunque la participación privada comienza a introducir cierto dinamismo en el mercado, particularmente en relación a los precios y algunos servicios de viajeros, la gestión sigue dependiendo de las organizaciones públicas.

No funcionan lo bien que tendrían que hacerlo y esto supone un coste mayor. No porque sea más elevado, sino porque es un gasto a fondo perdido. Con tal motivo, la patronal de ingeniería Fidex propone invertir en conexiones ferroviarias con los principales puertos marítimos e impulsar el transporte ferroviario de mercancías. Según sus cálculos, cada año se gasta un uno por ciento del gasto en mantener los aeropuertos, carreteras y vías que escaso uso.

Por esta razón, Fidex aboga por crear un pacto de Estado que asegure el cumplimiento durante varias legislaturas, un acuerdo que debería formar parte de un Plan Integral que desarrolle y conecte infraestructuras y medios de transporte como un todo.

Yasmina Pena