Entrevistas {DF}

Enrique Pena (Vánagandr): “montar una destilería es muy complicado”

“Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve por ello y punto”. Es la famosa frase de la película En busca de la felicidad, y a la cual cada vez se aferran más personas. Luchan por aquello que siempre han querido. Enrique Pena es uno de ellos. Biólogo de profesión, siempre soñó con crear su propia bebida, una ginebra artesanal. Un día se levantó, dio el primer paso y comenzó la carrera que le ha llevado a cumplirlo, la llamó Vanagandr y  con menos de un año de vida obtuvo dos premios internacionales.

¿Cómo surgió la idea de lanzar al mercado esta nueva marca?

Siempre tuve en la cabeza la idea de hacer mi propia marca. Yo soy biólogo y desde la carrera siempre quise hacer mi producto. Lo que pasa es que la vida te lleva por caminos extraños y estuve mucho tiempo trabajando en consultoría de empresas hasta que, en un momento determinado, decidí lanzarme al proyecto, básicamente antes de que se me pasara el arroz. Siempre me gustó el tema de los destilados y después de darle muchas vueltas hemos sacado esta ginebra.

El mercado de las bebidas alcohólicas, y más ahora la ginebra, está muy saturado, ¿qué diferencia a Vánagandr de la competencia?

Realmente hemos buscado una diferenciación desde el punto de vista de la producción artesanal. Todo lo que es la fabricación de nuestra ginebra es 100% artesanal, manual. Hicimos un alambique a mano, seguimos la tradición del destilado gallego y hemos elegido un método de fabricación también más artesanal, que es el método London Dry. Hemos apostado por un mercado gourmet y es en el que también nos podemos defender. Date cuenta, la empresa a día de hoy soy, mi mujer me echa una mano de vez en cuando.

Y al ser artesanal el precio es más elevado…

Sí, pero tampoco somos de las más caras. Estamos entre las baratas de las caras (risas). El precio de venta al público está en 31 euros.

Venden a las tiendas también, no solo a través de internet…

Sí, estamos construyendo poco a poco el canal de distribuidores y demás. Eso es lo más difícil incluso, encontrar el distribuidor adecuado que confíe en el producto. Estamos trabajando con distribuidores más locales, más pequeños, que hacen una apuesta también por diferenciarse y por tener un producto con el que puedan marcar la diferencia con sus clientes. Estamos en el Club Gourmet de El Corte Inglés de toda España e intentamos posicionarnos en ese sector.

¿Las ventas son solo en el territorio español o están exportando a otros países?

Por el momento solamente en España. Ahora estamos, en lo que podemos y en lo que nos da el apoyo financiero, yendo detrás de los viajes de las Cámaras de Comercio buscando distribución en el exterior. Llevamos dos años y medio con el proyecto porque hemos tenido que montar nuestra microfábrica de bebidas derivadas pero como la legislación española no distingue en tamaños tienes que cumplir con toda la legislación, sea una fábrica pequeña o grande. Entonces, nos encontramos dentro de esa apuesta de buscar mercados poco a poco y en lo que nos permite la capacidad económica porque exportar es muy caro.

Aparte, en el tema de financiación, abrir una destilería es una gran inversión de dinero. ¿De cuánto estamos hablando?

La inversión es bastante fuerte porque lo he montado todo desde cero. Tenemos una inversión fuerte y la cual tenemos que rentabilizar poco a poco.

Y  como toda empresa de este tipo tiene que cumplir con una serie de requisitos sanitarios, ¿cuáles son?

Nosotros hemos tenido que cumplir toda la legislación española y alguna más (risas) porque es un producto alimenticio. Tenemos que cumplir con toda la legislación alimentaria, de industria – porque esto es una industria y tiene unas características especiales por trabajar con alcoholes, sustancias inflamables… entonces la maquinaria que tenemos que tener es más cara que una normal -, legislaciones locales, autonómicas, etc. y cuando ya tienes todo eso hay que tener en cuenta también los impuestos especiales de debidas alcohólicas. Montar una destilería es de las cosas más complicadas que se pueden hacer hoy en día.

¿Y por qué ginebra y no otra bebida?

A mí siempre me ha gustado el tema de los destilados y la ginebra. Puede parecer que es la más sencilla, pero en realidad es muy complicada, sobre todo a la hora de desarrollarla porque en el método del London Dry cada fase del desarrollo requiere de una destilación. Otras bebidas requieren mucha más inversión, procesos que varían el coste de poner en marcha la fábrica y no teníamos la capacidad par hacer frente ese tipo de inversiones, pero con el tiempo intentaremos incorporar nuevas bebidas al catálogo. Empezamos con la ginebra porque, entre otras cosas, te permite crear la bebida que tú quieres. Siempre me ha gustado la ginebra y quería hacerla mía (risas)vg.

Y cómo consigue una empresa joven posicionarse en este mundo tan saturado, porque la ginebra es la bebida de moda…

Sí, se podría decir que es la bebida más consumida en este momento y todo el mundo me pregunta por qué una ginebra. Yo creo que hay que pensar en global, no solamente en España. A mí me da igual vender la ginebra aquí que en Australia o en Canadá. Estamos haciendo una apuesta muy fuerte por intentar salir fuera. Es como el mercado del vino, cuántas marcas de vino hay. Da lo mismo el producto que vayas a crear porque siempre vas a tener una competencia, montones de productos a tu alrededor, lo que tienes que buscar es una diferenciación respecto al resto, encontrar tu público y que a la gente la guste. Eso es lo más importante. La ginebra está gustando y eso nos permite avanzar poco a poco.

¿Cómo ha ido la empresa en estos dos años y medio?

Llevamos dos años y medio desde que arrancó la empresa, pero la ginebra no lleva ni uno en el mercado, el 24 de mayo cumplirá un año. Estamos apretando duramente las cuentas porque hemos hecho primero toda la construcción de lo que es la fábrica, segundo todo el desarrollo de la ginebra y ahora aún no hemos cumplido el ciclo de un año con la ginebra en el mercado. Estamos todavía en el comienzo, hasta un par de años no vamos a saber nuestro futuro con una cierta calidad. Por el momento las cosas están yendo bien, la ginebra está gustando y esperamos que todo vaya bien, pero de momento estamos naciendo.

Y tanto que ha ido bien, en menos de un año ya ha conseguido dos premios internacionales…

Sí, nos han dado dos premios muy importantes. Esto es otra cosa que desde el principio teníamos claro. En el tema de los concursos primero hay que tener el valor de presentarse porque te van a juzgar, pero yo creo que hace falta. No solamente tienes que intentar crear una ginebra que guste a todo el mundo sino que después tienes que salir a paneles como son estos concursos para que te juzguen, te digan cómo está el producto, porque eso siempre será un punto de mejora, independientemente del resultado. Nos han dado una medalla de oro en el World Spirit Award de Austria y una medalla de bronce en el San Francisco World Spirit Competition, que probablemente sea uno de los paneles de cata más exigentes del mundo. Para nosotros el que nos hayan dado dos premios es un impulso muy grande porque, además, estos concursos internacionales te dan una proyección exterior. Ahora espero tener una oportunidad de exportación. Lo han visto, se han interesado y nos han surgido un par de oportunidades porque las medallas nos han posicionado entre grandes marcas mundiales. Eso es una proyección muy importante.

Y un gran logro…

Sí (risas). Yo creo que no tengo que perder la perspectiva de cuál tiene que ser el camino a seguir, y en este momento es ver si el jefe (en este sentido la ginebra) me paga un sueldo. Esa es la perspectiva en este momento. Las cosas van lo suficientemente bien encaminadas para que estemos estabilizados económicamente e ir amortizando las facturas. Todo ello lo estamos consiguiendo pero todavía queda mucho camino por recorrer, nos tenemos que estabilizar en el mercado. La perspectiva es llevar un sueldo para casa. A partir de ahí, todo lo que venga bienvenido sea.

Primero fue Nordés, ahora Vánagandr, ¿cómo se está posicionando Galicia en el mercado de la ginebra?

Yo no vengo del mundo de la destilación, simplemente es algo que siempre me ha gustado, pero la gente que lo está y que en Galicia es tan importante ha mirado un poco hacia adelante y ha salido del tema de la destilación de orujos y demás. Hay fábricas que ya montadas y que han sacado sus productos y gente conocedora del mundo que también ha hecho sus creaciones fuera y las han puesto en el mercado. Pero, sobre todo, creo que hay una masa crítica de destilerías en Galicia con bastante experiencia y que a día de hoy están buscando nuevos mercados, expandir sus productos, y la ginebra es la salida más rápida para optimizar tu maquinaria y tu fábrica. Respecto a Nordés, es un competidor importante. Date cuenta que Vánagandr está montado con mis propios recursos. He cogido lo poco que tenía en el bolsillo y el resto que me ha prestado el banco… soy yo solo y estamos entrando en el mercado.

¿En cuanto a la financiación, es muy difícil conseguirla?

Es complicado, muy complicado. Nosotros también tuvimos que mirar la inversión que queríamos hacer y recortar mucho con respecto a lo que teníamos intención de poner en marcha. Para un emprendedor el punto más complicado es encontrar apoyo financiero. Nosotros tenemos muchas operaciones que podría agilizarnos el trabajo, maquinaria que hiciese el producto más rápido. Lo hacemos de forma manual y con cosas que realmente no inciden en la calidad de la ginebra pero que sí ahorrarían mucho tiempo en el trabajo.

Trabajoso pero todo un arte lo que haces…

Sabía lo que quería. Sabía mejor lo que no quería a lo que quería. También he contado con gente que me ha ayudado, que me ha asesorado y que me ha echado una mano muy importante. Aunque tú sepas cómo hacer una cosa la experiencia de los profesionales que llevan mucho tiempo es importante. A partir de ahí, es una cosa artesanal, un arte, pero también hay que trabajar mucho y ser muy meticuloso. El proceso que hacemos nosotros con todos los botánicos en el alambique tiene que ser siempre igual, las materias primas tienen que ser de muy buena calidad porque si no lo que sale del alambique no es lo que tú quieres.

Desde hace muchísimos años las empresas tuvieron que luchar contra un gran problema, que son las destilerías ilegales, ¿cómo les ha afectado esto?

A nosotros en concreto, para lo que es la ginebra, no nos afecta tanto. Al sector en su conjuntos sí,  aunque probablemente cada vez menos. Yo creo incluso que habría que ser mucho más estricto, exigente con lo que es el tema de la destilación. Ahí las autoridades son las que tienen que llevar la voz cantante. En el tema de la ginebra y las destilerías muy elaboradas y complejas de hacer no es tan influyente. En el conjunto del sector sí. En  Galicia hay mucha tradición de los orujos y licor café,  y ahí sí que las autoridades están haciendo su trabajo, pero yo creo que habría que ser más exigente todavía. Es muy complicado controlarlo a nivel de la legislación, sin embargo creo que se debería conservar porque la destilación artesanal es un bagaje cultural que tenemos en Galicia y que hay que mantener y apoyar, pero esa destilación debe ser para el autoconsumo y mantener la tradición. Si quieres poner el producto en el mercado debes cumplir la legislación como todo el mundo.