Política

Fitch advierte que el ‘brexit’ podría avivar el movimiento secesionista catalán

Los bancos españoles también se verían afectados por una hipotética desconexión

La agencia Fitch, de calificación de riesgos, ha difundido este lunes un informe en el que advierte de los peligros que asolarían a la Unión Europea en el caso de que Reino Unido abandonara la comunidad.

Entre ellos,  se intensificarían las presiones secesionistas en el propio país, como es el caso escocés. Sin embargo, el problema podría cruzar las fronteras y afectar a otras naciones. Es el caso de la cuestión catalana en España.

“El brexit crearía un precedente para los países que salen de la UE”, aclara el informe de Fitch en este sentido, que va más allá, y prevé que este caso podría impulsar un movimiento antieuropeo.

Un fenómeno que llegaría a la creación de partidos políticos populistas de este corte o que llevaría a algunos líderes europeos a rechazar adoptar medidas impopulares, aunque beneficiosas para sus economías en el largo plazo.

Impacto económico

En lo que respecta al impacto económico, la agencia ha señalado que sería menor para la UE que para Reino Unido, aunque las exportaciones de ciertos países –cuyo destino principal es la nación británica- se verían afectadas por esta situación: Bélgica, Irlanda, Malta, Países Bajos, Luxemburgo y Chipre.

De cualquier modo, Fitch no rebajará la calificación de la deuda soberana de los países europeos, si se diera el caso de que el referéndum fuera favorable a abandonar la comunidad supranacional. Aunque, podría hacerlo a medio plazo, según se advierte en el propio estudio.

Además, nuestro país no solo se vería afectado por un avivamiento de la llama que prende la mecha del independentismo. La banca, con un vínculo muy importante en Reino Unido, también sufriría este fenómeno –junto a naciones como Irlanda, Malta, Luxemburgo, Francia y Alemania-.

El lado positivo

Eso sí, Alemania, Malta, Luxemburgo y Bélgica se podrían beneficiar de una hipotética salida, ya que acapararían parte de la inversión extranjera que antes se destinaba al país británico. Así, Reino Unido vería reducir el valor en euros de sus activos si no hubiera una depreciación permanente de la libra esterlina.