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Hacia dónde va el precio del petróleo

El petróleo ha conseguido levantar cabeza tras la reunión de la OPEP el pasado mes de septiembre. Allí se acordó la medida de limitar la producción de petróleo a 32,5 millones de barriles diarios.

Tras la reciente reunión, el precio del crudo se ha posicionado en 50 dólares, una cifra muy superior a la registrada en enero, cuando el petróleo llegó a cotizar a un mínimo de 27 dólares.

El crudo ha experimentado una espiral de cambios drásticos en los últimos años. Desde junio de 2014 hasta febrero, su precio ha disminuido sin parar, pasando de los 108 dólares por barril del verano de hace dos años a los 27 dólares que marcó en el arranque de 2016, su nivel más bajo desde 2003.

La caída en el año 2014 se produjo por la desaceleración de la economía mundial, particularmente de China; la sobreproducción generada por la extracción a través de la fractura hidráulica y la incapacidad de la OPEP de llegar a un acuerdo para congelar  el ritmo de extracción de petróleo. “Se invirtió notablemente en nuevas formas de extraer petróleo que eran rentables a partir de unos determinados precios de producción y esto llevó a una sobre abundancia de petróleo en el mercado”, explica Carlos Fernández, Profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Causas de la subida del precio

En enero de este año, el precio del crudo llegó a crecer hasta situarse en los 40 dólares en marzo. Ahora se sitúa en los 50. El petróleo recupera terreno gracias a la reducción de la producción en Estados Unidos. El país norteamericano pasó de producir 9,6 millones de barriles al día en el verano de 2015 a 8,8 millones en la actualidad.

A esta situación hubo que sumarle el incendio en Canadá en mayo, que dejó fuera de juego a muchos productores. El precio del crudo se disparó por descenso de oferta. Además, como afirma Sara Carbonell, analista de CMC Markets, “el dólar comenzó a depreciarse por la incertidumbre respecto a la política de tipos de interés de la FED. Un dólar débil incrementa los precios de las materias primas, que cotizan en dólares”.

A todo ello hay que añadirle el problema del fracking, la nueva forma de extracción de petróleo que se puso en marcha en Estados Unidos. “El fracking es uno de los culpables de la caída de la demanda. Empieza a ser rentable a partir de 50 dólares el barril. Podría quitar cuota de mercado a países como Arabia Saudí”, explicó Sara Carbonell.

Pero, a principios de año, a los americanos ya nos les resultaba rentable seguir produciendo petróleo por debajo de los 50 dólares. Muchas empresas de fracking pararon la producción.

Gracias a esta modalidad, además de crudo, también se está extrayendo gas. “El fracking ha hecho que el gas americano sea el más barato del mundo con diferencia. Es compatible con el precio del gas en Rusia, pero Rusia no cuenta, porque es el gran productor de gas en el mundo.”

Los jugadores del petróleo

Los miembros de la OPEP y los no miembros tienen objetivos distintos, y es difícil que se pongan de acuerdo entre todos para llegar a un equilibrio.

Por un lado, se encuentra Arabia Saudí, primer productor de petróleo en el mundo. Vive de la exportación del petróleo. Sus finanzas públicas dependen de ello.

Además, tienen un déficit público importante: acostumbrados a otros niveles de precio, no están consiguiendo financiar todo su gasto. “Para ellos es crítico que suba un poco el precio; al menos, que se estabilice a estos niveles de ahora o un poco más arriba”, afirma Carlos Fernández.

Por otro lado, Irán es un país que ha estado sometido a embargo durante varios años y no ha podido vender al nivel que le gustaría. A ello hay que añadir las diferencias étnicas que tiene con su país vecino. Irán es el antagonista de Arabia Saudí en términos geopolíticos. La etnia dominante en Irán es la chií, mientras que en Arabia Saudí es la suní.

 “Irán quiere aumentar la producción de forma legítima y Arabia Saudí tiene el problema de que, si lo hace, aumenta la producción y desestabiliza el mercado todavía más de lo que está, y más en su contra (de Arabia Saudí)”, explica Carlos Fernández.

Otro jugador importante es Rusia. Tiene un problema presupuestario parecido al de Arabia Saudí, y su prioridad es vender todo lo que pueda. Junto con Estados Unidos, es el mayor productor de petróleo que no está en la OPEP.

No obstante, Vladimir Putin se ha decantado por apoyar la congelación de la producción de petróleo. Esto ha supuesto que el crudo haya subido por encima de los 53 dólares y haya marcado máximos anuales en los 52,22 dólares.

Así lo afirmó el líder ruso este lunes en la jornada inaugural del Congreso Mundial de la Energía, que se celebra esta semana en Estambul: “En la actual situación, creemos que congelar o recortar la producción de petróleo es el único modo de preservar la estabilidad del sector energético y reequilibrar el mercado”.

El jugador que está fuera de la partida es Venezuela. Para que a ellos les salga rentable, el precio del crudo debería estar en 100 dólares. “Venezuela lleva tiempo queriendo subir los precios. Su economía no soporta los niveles tan bajos”, afirma Sara Carbonell.

El equilibrio del petróleo

Según los analistas, un nivel razonable para que todo el mundo estuviese contento es probablemente en algún punto entre donde estamos ahora y los 70 dólares. Los 50 dólares son compatibles con los niveles actuales de crecimiento mundial y el nivel actual de oferta y desarrollo tecnológico.

Sara Carbonell destaca que “las elecciones en USA (con las políticas sobre energía que quiere implementar Clinton, por ejemplo) y la subida de tipos de la FED” son algunos de los factores que influirán en los precios.

Habrá que esperar al resultado de las elecciones en USA y el próximo movimiento de la FED. “A principios del año que viene será más fácil prever qué pasara con los precios”, predice Sara Carbonell.

El profesor Carlos Fernández vislumbra un escenario favorable para los próximos años, ya que el crecimiento económico es sólido en toda la economía en general. “Lo que no vemos es que vaya a producirse una espiral y que el precio suba a los 100 dólares. Puede haber especulación a corto plazo, como hubo a principios de año cuando se fue a 25 dólares, equivalente para abajo o para arriba, pero no es algo muy sostenible a medio plazo”, determina.