Economía

Hacia el consenso político por la vía del trabajo

Si algo se ha sacado en claro de la Legislatura más corta de la historia de la Democracia en España es que poner fin a las anomalías del mercado laboral supera los colores políticos. La mochila austriaca es prueba de ello. Además de haberse convertido en una propuesta común todos coinciden en que el desarrollo requiere de la “prudencia, mano izquierda y acuerdo entre las partes”.

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“Es una idea que tiene todo el sentido del mundo y que tenemos encima de la mesa desde hace 10 años”, explica José Ignacio Echániz, portavoz del Grupo Popular en el Congreso. Pero por sí sola no es suficiente “la mochila austriaca no es una pieza única. Hace falta una reforma estructural que parta del consenso con los interlocutores sociales y se formule mediante el debate parlamentario”.  Asimismo asegura que “los empresarios no tendrían que preocuparse por la carga que suponen las indemnizaciones por despido, reduciéndose, por tanto, las contrataciones temporales. Además se incrementaría la productividad, el nivel de justicia y se dotaría de mayor flexibilidad al mercado laboral”. Echániz concluye que “España necesita resetearse, para lo que se necesita una gran coalición que dé un impulso a medidas que garanticen un mercado laboral sólido”. Ahora bien hasta su implantación definitiva “se debe cuidar que nadie pierda”, es decir “no puede formularse como un incremento de coste para ninguno de los agentes implicados”.

 

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Ciudadanos también ha colgado la ‘mochila austriaca’ en el programa electoral del 26 J. Para Toni Roldán, Portavoz de Economía, Presupuestos y Educación en el Congreso por Ciudadanos, la medida “es consecuencia del avance vertiginoso hacia una enorme fragmentación del mercado laboral”. Los nuevos  trabajos por proyectos, la movilidad de los empleados, el dinamismo de las profesiones relacionadas con las TIC, etc… conllevan una reducción en la acumulación de derechos a largo plazo. Circunstancia que obliga a un cambio de los modelos que conocíamos hasta ahora y “la mochila austriaca responde a este cambio. Además de acumular derechos desde el momento en el que se empieza a trabajar permite la portabilidad de los mismos”.  Su propuesta pasa por un modelo mixto en el que los “efectos negativos del periodo de transición sean amortiguados por la Administración pública”. Algo que pasa necesariamente por “negociar con los expertos así como de debate y consenso entre todos los grupos políticos”.

 

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Pese a que ésta es una de las concesiones que se aceptó en el acuerdo con Ciudadanos, el Partido Socialista no lo incorporará en  su programa para las próximas elecciones. La razón “la transición es cara”, explica Manuel de la Rocha, secretario de Economía de la formación que lidera Pedro Sánchez. Otro de los inconvenientes que se  es que el sistema de la mochila austriaca “penaliza a las empresas que no despiden y facilita la rotación en las empresas; despedir sería más sencillo por el abaratamiento de costes”. No obstante, en la parte positiva, el sistema cuenta con ventajas “generaría incentivos para la movilidad y el dinamismo en las contrataciones”. En este sentido la  apuesta de los socialistas pasa por la simplificación del número de contratos y la implantación de un sistema de bonus – malus, que ayudaría a “reducir el problema de la temporalidad asociada al excesivo fraude por rotaciones ficticias”, aclara de la Rocha.

 

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La posición más crítica la vierte el partido de Pablo Iglesias. Nacho Álvarez, secretario económico de Podemos, considera que “en España la propuesta ha sido presentada de la mano del despido libre y el contrato único, lo que, de facto, convierte a todos los trabajadores en temporales”. A ello se añade la falta de definición en el desarrollo y el efecto desigual que se produciría en función del salario percibido, así como sobre mujeres y jóvenes, “una de las grandes incógnitas en España es quién sufragaría este gasto. Por ejemplo, si el recargo del 8% sobre el salario destinado a financiar la mochila austriaca no se complementa con un aumento proporcional de los ingresos del trabajo, el trabajador sufrirá una pérdida de poder adquisitivo y estará financiando las facilidades para su propio despido”. Por otra parte,  de un modelo laboral no solo se pueden importar medidas aisladas. No es lo mismo tener este mecanismo acompañado de legislaciones que aseguran una alta protección para los trabajadores que, por el contrario, de otras que alentan su desprotección, la descentralización y erosión de la negociación colectiva o mínimos subsidios por desempleo”.