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Javier Ojeda (Fundación Grupo Norte): “Cada vez son más las empresas que se implican en una RSC seria y positiva”

Las pequeñas palmas pintadas de vivos colores, resaltan aún más la ilusión y la vida en los ojos de una niña de 4 o 5 años y son el preámbulo de otras manos distintas. Las que entrelazadas abren la ventana a las terceras en concordia, las de una anciana y un joven… Imágenes cotidianas, normales, de no ser porque la pequeña convive con el Síndrome de Down, quienes pasean han sido víctimas de violencia de género o pertenecen al colectivo gitano y la anciana ya no recuerda nada por el Alzheimer…

Normalidad y valores que desde 2001 traslada la Fundación Grupo Norte al día a día de la sociedad con e sus programas para la inserción al mercado laboral y la integración de personas en riesgo de exclusión o ‘con capacidades distintas’. De las empresas han dado el salto a los colegios porque como dice un proverbio chino, “dale un pez a un hombre, y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”.

Las últimas cifras apuntan a que más del 29 por ciento de las personas están en riesgo de pobreza, ¿cuál es la clave para acabar con la exclusión social?

Los datos estadísticos hay que mirarlos con cierta precaución. Para nosotros la clave está en la formación para la empleabilidad. Cuando se tiene un empleo desaparece el riesgo de exclusión. Por eso desde la Fundación siempre hemos enfocado nuestro trabajo a formar a personas en este tipo de circunstancias.

 Se acaba de abrir la cuarta edición del Programa ‘Por las personas’ al que este año destinareis una cuantía de 50.00 euros, ¿cuál ha sido la evolución?

El perfil de las personas y de los proyectos no han variado. Todos comparten la misma problemática. Sí ha variado la percepción y la selección que hacemos de los programas. Debemos ir a hechos y acciones cada vez más específicas que permitan resultados eficaces en materia de inserción laboral una vez finalizado el periodo formativo. En este sentido cabe destacar la apuesta que hemos este año por el programa de la Fundación Tomillo, que va dirigido a un colectivo de desempleados del sector sociosanitario y que por no disponer de la certificación que exige la normativa tuvieron que dejar de trabajar.

En principio el programa se orientaba a la integración de personas con discapacidad psíquica o física, pero en las dos últimas ediciones se ha abierto a otros colectivos como jóvenes en riesgo de exclusión, víctimas de violencia de género… ¿a qué se debe?

El que se haya aumentado el foco hacia otros colectivos es consecuencia de la crisis. Ésta ha hecho que el problema sea mucho más llamativo y se preste más atención a grupos de personas en riesgo de exclusión que antes pasaban desapercibidos. Todo ello ha derivado efectivamente en una mayor desigualdad. Ahí es donde las empresas tienen que desarrollar una gran labor de integración.

La intermediación laboral pública no funciona en este país

¿Qué impacto tiene contratar personas con discapacidad en la competitividad de las empresas?

No hay que confundir la discapacidad con que este tipo de personas no tengan capacidad para desarrollar un trabajo. Son, además, muy agradecidas. Demuestran un esfuerzo superior al de un trabajador normal y son mucho más fieles a la empresa. Moralmente se sienten obligadas a no fallarte. Valoran mucho más el empleo. La experiencia es altamente positiva.

 Muchas empresas se han apuntado a la moda de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), ¿pesan más las bonificaciones o realmente se está produciendo un cambio de conciencia?

Detrás de la RSC hay una doble vertiente, aquellas personas o empresas que realmente creen en ella y aquellas para quienes es sólo una imagen. Cada vez son más las empresas que se implican en una responsabilidad social seria y positiva.

¿Cómo define seria y positiva?

El desarrollo de una labor y la búsqueda de la realización de acciones sociales sin importarles para nada el sello y la acreditación que les puedan dar por ello.

Al hilo de la pregunta anterior ¿RSC o empresa social?

Los términos en los que se está utilizando son indiferentes. La esencia es la misma para unas y para otras. Lo que verdaderamente importa es el resultado. Dicho esto, el término empresa social se relaciona más con las entidades del tercer sector, que nacen crecen y se desarrollan vinculadas a un problema concreto, mientras que la RSC entronca con toda la cultura de la organización.

Detrás de la RSC hay una doble vertiente, aquellas personas o empresas que realmente creen en ella y aquellas para quienes es sólo una imagen.

 La brecha de género entre hombres y mujeres es de casi 11 puntos, España es el segundo país con mayor índice de mujeres desempleadas, y no hablemos de la brecha salarial… ¿son las empresas y la falta de políticas públicas las culpables de esta situación o es un proceso de evolución normal?

Es un proceso normal que, me atrevería a decir, se ve perjudicado por los movimientos que se producen desde el feminismo. Se está produciendo un proceso de integración normal que parte de la incorporación tardía de mujer al mercado laboral, por lo que es lógico que haya menos mujeres. Todas las cosas tienen una evolución en el tiempo. A partir de ahí hay que destacar que se producido una progresión en positivo en todos los ámbitos. De hecho ya hay sectores, incluso dentro de la Administración que están integrados mayoritariamente por mujeres. No hay que buscar ninguna cosa rara. Creo también que no es cuestión de cuotas, que a fin de cuentas es un tipo de exclusión y, por tanto, se convierte en algo negativo; ¿Por qué hay que dejar fuera a mujeres que pueden ser más inteligentes que los hombres por la paridad?

 ¿Cómo valoran los programas para la financiación de emprendimiento social de la banca tradicional?

De una forma u otra la banca también ha estado participando en proyectos sociales, lo que ocurre es que las circunstancias actuales han venido a significar más una labor que se viene desarrollando desde siempre. Hoy en día la tendencia es que lo que antes quedaba en el anonimato salga a la luz y se sepa.

Este año han puesto en marcha la primera edición del premio Periodismo contra la Violencia de Género, ¿qué valoración hacen sobre el tratamiento que se da en los medios a esta lacra?

Como todas las cosas es mejorable. La idea del premio es que se hable de la violencia de género continuamente, no sólo cuando se produce el hecho causante.

Precisamente y a la vista de cómo están evolucionando problemáticas como la de la violencia de género, ¿faltan valores en la sociedad española?

Si, indudablemente. No hablo de valores religiosos, sino de valores humanos. Y falta también formación.

¿Cómo está afectando o cómo puede afectar la inestabilidad política al desarrollo de las políticas de integración?

En los últimos años las políticas sociales han dado un paso atrás. El gran avance no debe producirse desde la Administración Pública sino desde la empresa privada.FJOjeda_FGRNorte

¿Falta conciencia integradora en España?

Falta formación a todos los niveles, y concienciar de que una persona discapacitada o que proceda de un sector en riesgo de exclusión está absolutamente capacitada para realizar un trabajo y hay que aceptarla e integrarla como tal.

¿Hacia dónde deben avanzar las políticas de integración laboral?

Tienen que avanzar, avanzar y avanzar en todos los sentidos. Aportar permanentemente su granito de arena. ¿En qué sentido?, es muy difícil delimitarlo.

¿Funciona la intermediación laboral en España?

No (rotundo). Es incontestable que la intermediación laboral pública no funciona en este país. Ninguno de los Gobiernos ha impulsado las actuaciones de intermediación para a la integración de colectivos con dificultades de inserción laboral. Los programas han quedado dormidos. Es precisamente el sector privado el que ha desarrollado programas experimentales orientados a resultados a los que, pese a los buenos rendimientos, no se les ha dado continuidad. Es como el perro del hortelano.

 ¿Subvenciones o formación?

Formación, por supuesto. En este sentido quiero remarcar que Fundación Grupo Norte nunca ha acudido a la financiación pública para desarrollar su labor.

¿Qué limitaciones y qué prejuicios son los más presentes a la hora de contratar a personas en riesgo de exclusión social?

La mayor dificultad es el momento económico. Las empresas que se sienten socialmente responsables no tienen ningún prejuicio. Quizás lo que sí se necesite es la formación del resto de empleados para conseguir la integración plena.

¿Es Socialmente responsable la Administración?

(Risas) La Administración cumple con los cupos que se establecen por Ley. Dicho esto, quizá el cometido de la Administración sea otro, el mayor cometido le corresponde a las empresas.


 

A futuro: “desde la Fundación Grupo Norte estamos trabajando en un proyecto para mejorar la formación en valores y más concretamente orientado a luchar contra la violencia de género”.

Un programa:  “Por las personas hacia la integración total, llevamos a colegios a los que llevamos la exposición de fotografías de personas con discapacidad para que los niños aprendan que no hay diferencias. Que las personas con discapacidad trabajan, estudian, ríen y lloran como ellos. Lo completamos una charla que imparte un deportista discapacitado”.