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José Luis Ruiz: “No+Vello no se queda con nada de los beneficios” de las franquicias

Con 14.000 millones de euros de facturación, No+vello presume de no quedarse con una parte de los beneficios de cada una de las franquicias. Tiene centros repartidos por mas de una decena de países y su expansión continuara a lo largo del próximo año. Su director de franquicias, Jose Luis Ruiz, se ha acercado a la redacción de Diario Financiero para contarnos como trabajan, sus retos y qué pide al nuevo Gobierno.

¿Cuántos establecimientos tiene actualmente No+Vello?

En España 250, a nivel mundial 1.000.

¿Y de ellas, cuántas son franquicias?

El 100 por ciento. Nuestro centro piloto es la central, donde también hay un centro. Ahí es donde hacemos todo el I+D. Pero luego, todo el modelo de negocio es franquiciado. En su día, los socios abrieron dos centros y como subió como la espuma propuso una alternativa: nos metemos a franquiciar y no tenemos ningún centro nuestro que tengamos que gestionar personalmente.

¿Qué necesita una persona para ser franquiciado de No+Vello?

Para ser franquiciado, independientemente de No+Vello, tiene que haber tres condiciones básicas: que te guste el sector donde te vas a franquiciar; que su iniciativa empresarial quede relegada, es decir, una persona cuando se franquicia quiere limitar sus posibilidades de fracaso porque sigue un modelo de negocio; y el hecho de que una persona se meta en una franquicia no significa que no tenga que trabajar, tienes que trabajar y mucho, como si no estuvieses detrás de una marca. Da la sensación de que si yo me meto en una franquicia ya hace ella toda por mí, y no es así. De esta forma, para ser franquiciado de No+Vello la persona necesita tener afinidad con la estética, que le guste lo que haga y que tenga claro que todas las pautas que nosotros les decimos es en función a un éxito probado.

La formación la damos nosotros. Si tú vienes con un bagaje de esteticién es mucho mejor, caminos que vas acortar, valores añadidos que vas a dar a tu cliente, pero una persona totalmente neófita puede entrar en No+Vello porque en el curso de formación de una semana que damos les va a preparar para desarrollar el trabajo. De hecho, el 90 por ciento de la gente no es esteticién.

Dicen que sus franquicias son un negocio de posibilidad de desarrollo a corto y medio plazo. ¿En cuánto tiempo suelen tener beneficios las franquicias?

Lo que se llama el retorno de inversión está en torno a los 18-24 meses. Es una inversión asequible, estamos hablando de 30.000 euros sin la obra civil. Con ella estamos hablando de una inversión de unos 50.000 euros.

Claro, porque aparte vosotros aportáis parte del gasto. Es decir, que el franquiciado le cuesta sólo 15.000 euros.

En 2011 hemos visto que mucha gente quería incorporarse a la franquicia, pero  no había financiación para las pymes. Entonces, como realmente creemos en este proyecto pensamos que por qué no financiar la inversión. Hay gente que quiere entrar en No+Vello en este momento y puede hacerlo abonando 15.000 euros y los otros 15.000 a cinco años con un interés cero. Esa es la facilidad que le damos al franquiciado porque creemos en el proyecto y sabemos que mucha gente tiene ilusión.

La empresa se queda con una parte y el franquiciado con otra en los beneficios.

No+Vello no se queda con nada de los beneficios. Las condiciones para franquiciarse son: un canon de entrada, que son esos 30.000; luego les da toda la maquinaria; productos para que puedan rendir y comercializar en los primeros meses. Todo el desarrollo del diseño de interior, mobiliario… todo eso lo ponemos nosotros. A partir de ahí, el franquiciado tiene que pagar 300 euros de royalty por uso de marca, asistencia técnica, marketing, formación, etc. Todo el soporte que necesita una persona para realizar su trabajo lo tiene a través de esos 300 euros mensuales. Nosotros no entramos en los beneficios y facturen lo que facturen les vamos a cobrar siempre lo mismo.

No+Vello tiene establecimientos repartidos por todo España y parte del mundo. ¿Tienen en mente abrirse a nuevos mercados de cara a 2016 o potenciar su marca en aquellos en los que ya está presente?

No+Vello como tal está en España, Reino Unido e Italia. El resto del mundo – 15 países más – son master franquiciados. Son señores que han invertido en la marca para desarrollarla en otros países. Nosotros, lo que estamos haciendo es consolidar la marca en los mercados propios y seguir expandiéndonos hacia el este. En breve se incorporará un nuevo país a los 15 que ya tenemos. No paramos la expansión nacional e internacional pero a la vez queremos consolidarnos a través de mayor formación al franquiciado, herramientas de gestión, nuevos productos y servicios para que la red se afiance.

¿Ha visto que durante la crisis ha aumentado el número de franquiciados que se habían quedado en paro y buscaban una alternativa laborar?

Completamente. Esto es una franquicia de la crisis, nace de la crisis. Es una alternativa segura a alguien que quiere tener un sueldo.  El recorrido lo marca el propio franquiciado, pero siempre estuvo enfocada como una franquicia de autoempleo. ¿Qué pasaba? Que si yo en un centro hago el primer mes 6.000 euros de facturación, el segundo 10.000, el tercero 15.000, empiezo a llamar a mis amigos. Ahí han entrado los inversores. Hay muchas capitales de provincia que son inversores. Cuando realmente empieza la crisis para No+Vello, en el 2011, empieza a bajar a todo el mundo. La mujer nunca se baja del pilar, da igual que si utiliza la cera, la cuchilla… Pero claro, buscan sustitutos. Los centros empezaron a facturar menos, esa bajada se tiene que contrarrestar con una gestión comercial, que nunca habían tenido que hacerla. De ahí viene que el número de centros haya caído, porque el inversor estaba para invertir, para ganar dinero, no para gestionar. Entonces, en los años del desempleo en España fueron muchos los que capitalizaron su paro y han encontrado en No+Vello un refugio más que suficiente.

¿Y cómo afrontó No+Vello la crisis?

No hubo crisis para No+Vello. Si la crisis empieza en 2007, No+Vello en ese año empieza a crecer. Llegamos a los 500 centros en plena crisis, presentes en 11 países. La crisis empieza cuando se incorporan los inversores. Lo que queda al final es la gente cualificada, gente que trabaja en No+Vello para No+Vello. Hay inversores, pero ya no se vuelven locos con lo que ganan, como lo hacían antes. La crisis nos ha golpeado más en la expansión y en las líneas de crédito que debería alimentar al emprendedor, que la necesita para poder trabajar y financiarse. Por lo que mucha gente que no tenía capacidad financiera ha tenido que cerrar.

Ahí es un punto a donde quería llegar. ¿Cómo evitáis el cierre de un establecimiento?

Para evitar el cierre de un establecimiento tenemos muchas herramientas. En principio hay un cuerpo de delegados que visitan los centros periódicamente, entonces cada dos meses hacen una visita. Les damos estrategias de marketing, comerciales, campañas de comunicación, etc. No todas son por problemas económicos, muchas rupturas se hacen por problemas societarios. Cuando es eso no podemos hacer nada porque es algo que va más allá del establecimiento. Cuando una persona quiere cerrar, lo primero que tiene que hacer es enviar un aviso de cierre de tres meses como mínimo para avisar a sus clientes que terminen sus sesiones y si hay algún candidato para coger el centro en esa zona los ponemos en contacto para hacer el traspaso. Más de la mitad de la gente que cierra le encontramos un traspaso.

Quería hablar un poco también de vuestros clientes. ¿Qué segmento de la población destaca en el uso de los productos de No+Vello?

Básicamente mujeres entre 30 y 45 años.

¿Y últimamente habéis visto un aumento en los hombres?

Totalmente. Cada vez, el hombre se está incorporando, pero creo que por presión de las mujeres (risas). Actualmente, hay un 85-15 en mujeres aunque creo que ese porcentaje se va a modificar porque los chicos que vienen se están incorporando al tema de la fotodepilación.

Cada sesión cuesta 30 euros. ¿Cuántas sesiones necesita una persona para terminar el tratamiento?

Eso es pillarse los dedos. Porque el cuerpo humano no es algo predecible. Hoy una persona empieza el tratamiento y, porque se queda embarazada, porque tiene un disgusto, su sistema hormonal cambia. Nosotros, en la medida que una persona va asistiendo, vamos viendo una evolución. Normalmente, a las cuatro sesiones una persona no debería tener vello y es algo de lo que muchos franquiciados se quejan porque la gente acaba pronto el tratamiento. Pero no vamos a dejar de hacer mal el proceso por eso. Además, hay zonas más hormonadas que otras y personas que nadie le va a quitar el vello.

No+Vello fue el boom de este sector y a raíz de ahí han nacido otros centros especializados en el tema de la fotodepilación. ¿Qué os diferencia de ellos?

Lo primero es que nuestro crecimiento fue exponencial y coges una masa crítica importante. Eso nos permitió hacer una campaña de comunicación. En el año 2008 y 2009 tuvimos mucha presencia en televisión y coges una velocidad de crucero impresionante. Eso te posibilita que cualquier avance tecnológico que haya, esa fábrica va a ir primero al que más centro tiene. Es como una rueda, así como la miseria trae miseria, la bonanza trae bonanza. Entonces, nos diferencia la tecnología, nuestros productos cosméticos, nuestros protocolos. Nosotros no fotodepilamos a embarazadas, epilépticos, siempre te preguntamos si tomas algún medicamento o estás bajo un tratamiento. Tenemos unos protocolos de trabajo a la altura de una clínica en el que nos viene gente de la competencia que tuvieron un tratamiento peor. Tenemos médico porque somos centros estéticos. La seriedad con la que se trabaja también nos diferencia. Aquí actúa el boca a boca, una persona contenta se lo va a recomendar a su círculo.

Antes has hablado del I+D. ¿Cuánto investís en ello?

No te lo puedo cuantificar porque hay dos médicos, ingenieros, a lo que hay que abonarle su sueldo, viajes de trabajo, etc. Pero será el 10 por ciento de la facturación de No+Vello. Estamos en constante evolución para mejorar lo que tenemos, para ver lo que hay en el mercado y tenemos la suerte de que nos llaman para ofrecernos productos.

Vamos a pasar ahora a cuestiones un poco más políticas. ¿Cómo os ha afectado la subida del IVA?

Ahora estamos en el 21 por ciento. En el 2007 había un IVA del 16 por ciento y en 2010 se subió al 18. Hubo tres aumentos de IVA y nosotros mantenemos la tarifa plana de 30 euros. Es decir, a nivel de rentabilidad, el consumidor final no sufrió la subida del IVA, lo asumimos nosotros. ¿Cómo lo suplimos? Mejorando la cadena de suministro, hablando con los proveedores, siendo más eficientes a la hora de la compra, reduciendo gastos.

Ahora que se acercan las elecciones. ¿Qué pediría al partido que alcanzase el Gobierno?

Que se tomaran en serio las pymes. El 80 por ciento de la riqueza del país la provocan las pymes. Los que levantan el país son las pequeñas compañías y detrás de ellas hay un emprendedor y gente que quiere hacer cosas. Que quiten las trabas burocráticas a nivel de licencias y que fluya el crédito en las pymes. Que el emprendedor y el autónomo no sea una mala palabra. Apoyar las buenas ideas de las personas. Que les apoyen con políticas de incentivos y educacionales.

Yasmina Pena