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Juan Ignacio García: “Nuestra relación con el taxi es de normalidad”

La guerra abierta entre el sector del taxi y las nuevas aplicaciones de ‘economía colaborativa’ va más allá de Uber. Existen otras herramientas como Cabify, una start up española que la semana pasada logró ‘levantar’ 130 millones de dólares, en la que se convirtió en la mayor ronda de financiación para una compañía de este tipo. Juan Ignacio García, director general para España y Portugal de Cabify, comparte con Diario Financiero las claves de este éxito y defiende la posición de su empresa.

¿Cómo nació Cabify?

Cabify empezó a operar en el año 2011. Lo fundó Juan de Antonio, nuestro CEO, ya que, por su trabajo, viajaba mucho por Asia y cogía muchas taxis. Esto le traía muchos problemas, ya que a veces perdía el papelito para la empresa, el conductor no conocía el idioma o le daban más vueltas por no conocer la zona o no tienes dinero en efectivo para pagar. Pensó que había un modelo de negocio para explotar muy interesante; sobre todo, en los países emergentes. Contactó con algunos emprendedores e inversores, como el creador de Tuenti. Básicamente, con esta primera inversión de capital de 300.000 dólares se fundó la aplicación y la lanzó en España, ya que él es español, y un año después en Latinoamérica, ya que el foco estaba en el mercado de países emergentes.

¿La sede se encuentra en España o en Estados Unidos?

Como el primer dinero lo levantó en Estados Unidos, los inverso-res requirieron que se montara una sociedad en ahí, pero la sede como tal está aquí. Hay una sociedad donde cuelgan todas las participadas y donde está el equipo de desarrollo y global. La sede está en España.

¿En qué ciudades se ha posicionado ya y con qué flota cuenta? En España estamos en Madrid y en Málaga. En Latinoamérica

nos hemos situado en México, Perú, Chile y Colombia. Estamos en una fase de expansión en más ciudades a lo largo de los próximos meses. Queremos dar cobertura en todo el continente, donde hay más de 800.000 usuarios a día de hoy. La flota en España ahora mismo, es de 600 vehículos o una cosa así.

¿Qué va a suponer para la start up el dinero obte-nido en la última ronda de financiación?

Expandirnos por Latinoamérica, donde queremos ser la refe-rencia en movilidad. Aunque, no dejamos de lado a Europa, tene-mos pensado abrir en Portugal.

¿En qué régimen están los conductores?

Los conductores, o bien son empleados de una pequeña empresa que tiene una flota de cinco o diez coches o son autó-nomos. Ellos tienen el vehículo, la licencia y realizan el servicio de transportes. Nosotros somos un intermediario.

¿Habla de las famosas licencias VTC?

En el caso de España son las licencias VTC o arrendamiento de vehículos por conductor. En otros países cada uno tiene su marco normativo, pero siempre se cumple. En Perú, las licencias las otorga el ayuntamiento.

¿Con qué parte de lo que gana el conductor se queda Cabify?

El modelo de negocio se basan, aproximadamente, un 20 por ciento de los beneficios, aunque en trayectos cortos el parcial es más pequeño para ayudarles. Un régimen que desde el sector del taxi se ha asegurado que va a precarizar el trabajo…

A diferencia de otras aplicaciones, nosotros buscamos Partnerships a largo plazo –tanto con nuestros clientes, como con nuestros partners y proveedores-. Es decir, buscamos ofrecer una estabilidad de negocio y que esta sea su actividad de negocio. Contactamos con profesionales con muchos años de licencia y facturan cantidades muy importantes. En España es muy buen negocio y los conducto-res están encantados. Tal vez, estamos acostumbrados a ver otros modelos en Estados Unidos, pero nosotros vamos por otra línea.

¿Cómo es la relación entre una aplicación como Cabify y el sector del taxi?

El mundo de la VTC y el del taxi se convierten en vasos comunicantes. Muchos de nuestros conductores, tienen –además de la VTC- la licencia de taxi. Nos llevamos con el sector, hay incluso gente que venía del mundo del taxi y ahora trabaja para nosotros. De hecho, se pueden pedir taxis tradicionales a través de nuestra aplicación. Estamos desarrollando está categoría, aunque hasta ahora la teníamos un poco parada. Es una relación de normalidad y de manos abiertas, aunque esto no quiere decir que nos llevemos bien con todos los taxistas que hay, sé que hay algunos a los que no les gustamos. ¿Por qué toman la decisión de integrar los taxis tradicionales a vuestro servicio? Buscábamos que el cliente pueda acceder a más flota, cuanta más mejor. Esto ha venido de los partners, Es bastante interesante en momentos de gran demanda, para que el usuario pueda elegir, básicamente. ¿Qué opinan sobre la vuelta de Uber a España? Obviamente es un competidor, aunque ya competíamos con ellos en todos los países de Latinoamérica. A pesar de esto, en la mayoría de ciudades donde confluimos las dos, nosotros somos líderes del mercado. Tenemos que traba-jar para dar el mejor servicio y la mejor calidad, pero eso es lo que venimos haciendo hasta ahora. Pensamos que nuestro producto está muy orientado a empresas –tienen en cuenta los valores de Cabify- y no tenemos la intención de cambiar esta temática.

¿Cree que a Cabify le perjudicó la primera entrada de Uber en España, sin licen-cias y fuera de la ley?

En ese momento nosotros hicimos un esfuerzo de comunicación para que no nos metieran en el mismo saco. No me comparen con otras historias y al final yo creo que ha salido bien. En las noticias estoy comenzando a oír a hablar sobre el modelo Cabify, nos ponen como ejemplo sobre lo que hay que hacer a efectos regulatorios ¿Esta estrategia es la que diferencia a Cabify de la polémica aplicación? Nuestra estrategia desde el punto de vista normativo y legal es, sobre todo, ir a hablar con el regulador, ver como encajamos dentro de la normativa y cumplirla. Si hay algún tema que no está claro en la norma, preguntamos para aclararlo. Vamos de la mano de las auto-ridades y creo que nos ha funcionado bien.

¿La competencia real viene desde el mundo del taxi o desde Uber?

Los usuarios se mueven cada vez de una forma. Unos días cogen un taxi, otro día utilizan un coche Cabify, otro día uno de Uber. Donde nosotros nos enfocamos tenemos realmente poca competencia.