Internacional

La bandera de EEUU vuelve a ondear en La Habana después de 54 años

Nuevo paso dado en la hoja de ruta firmada en diciembre

Han pasado un total de 54 desde que la bandera de los Estados Unidos se moviera con los aires de La Habana. Esta tarde se da un paso más en la ‘simbólica’ hoja de ruta firmada por los Castro y la administración Obama en el restablecimiento de las relaciones entre ambos países.

En 1961, la antigua embajada de Washington en la Isla echó el cierre tras el fracaso militar estadounidense en la Bahía de Cochinos. Ocho años estuvo abierta la delegación estadounidense antes del ‘adiós’.

En 1977, la antigua embajada situada en el malecón de La Habana cambió su denominación por la Sección de Intereses, ‘oficina’ señalada por el régimen de los hermanos Castro como la filial de la CIA, el servicio estadounidense de inteligencia, para tramar planes para acabar con el Gobierno Cubano. “No éramos un nido de espías, de ninguna manera, pero algunas personas trabajaban para Inteligencia”, confesó Wayne Smith, un ex diplomático estadounidense.

El edificio, que hoy recibe la bandera estadounidense y al secretario de Estado John Kerry, hoy es uno de los símbolos de normalización, pero durante la legislatura de George Bush fue protagonista de un nuevo choque entre Cuba y Estados Unidos. La administración del pequeño de los Bush emitir continuamente mensajes de contenido político a través de unos carteles luminosos instalados en la fachada de las plantas superiores. Un acto que fue contestado por La Habana con la instalación de hileras con la bandera de la Isla y con continuas movilizaciones frente al edifico de la Sección de Intereses estadounidense.

Sin embargo, esta tarde se tacha una etapa más en la ‘hoja de ruta’ que comenzó a recorrerse en abril, días antes de la Cumbre de las Américas de Panamá que será recordada por la promesa de Barack Obama de sacar a Cuba de la ‘lista negra’ de países patrocinadores del terrorismo. El segundo paso llegó el 29 de mayo con el cumplimiento de la promesa y el tercero con la apertura de la apertura de la embajada cubana en Washington el 20 de julio.

“Culmina una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales”, proclamó entonces el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez.

El cuarto paso llega hoy con el izamiento de las barras y estrellas en la Isla. Sin embargo, aún quedan mucho camino por recorrer y muchos escollos por salvar entre ambos países. El respeto a los Derechos Humanos, el bloqueo económico financiero y comercial, la política migratoria o la base militar de Guantánamo son las principales piedras en el camino por recorrer.