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La carta griega

Después del fracaso del Eurogrupo el pasado lunes, Bruselas dio un ultimátum a Atenas; cuatro días para solicitar una prórroga del Programa de rescate vigente. Si no se llevara a cabo, no habría tiempo suficiente y el 28 de febrero, cuando expira el programa, Grecia se quedaría sin dinero.

Por ello, Atenas envió ayer una misiva de Yanis Varoufakis dirigida al presidente del Eurogrupo, Jeron Dijisselbloem, que abre garantizando que el Gobierno griego  “está comprometido a un proceso de reformas más amplio y profundo dirigido a mejorar de forma duradera las perspectivas de crecimiento y de empleo” del país, así como a “lograr la sostenibilidad de la deuda y la estabilidad financiera, la mejora de la equidad social y a mitigar los costes sociales” de la crisis.

En ella, pide una prórroga del rescate diciendo que “las autoridades griegas solicitan la extensión del Acuerdo Marco para el Mecanismo de Asistencia Financiera por un periodo de seis meses desde su finalización, periodo durante el cual procederemos de forma conjunta, y haciendo el mejor uso de la flexibilidad disponible en el acuerdo actual, para ir hacia su conclusión exitosa”.

En la carta no se habla de superávit, no hay cifras concretas. Grecia debe tener un superávit primario del 3 por ciento este año y del 4,5 por ciento en 2016, aunque su meta es fijar el objetivo en el 1,5 por ciento, algo que muchos ven razonable en la Unión Europea.

La reacción de la Comisión Europea ante dicha propuesta es buena, ya que lo ve “como una señal positiva que allana el camino para un compromiso razonable”. Sin embargo, Alemania se posiciona en el lado contrario y lo califica de “caballo de Troya”, posición a la que se han unido portavoces de Finlandia, Estonia, Eslovaquia o Bélgica, países que exigen que la terminología sea menos ambigua. Martin Jäger, portavoz del ministro de Finanzas, dice que “no es una propuesta sustancial para una solución”. Por su parte, el Eurogrupo aún no se ha pronunciado. Dijsselbloem acusó el recibo sin entrar en detalles.

La carta acepta que, durante el periodo de extensión de los seis meses, Comisión Europea, BCE y FMI, sigan supervisando y trabajando conjuntamente con las autoridades griegas. Aunque también se dice que, tras las elecciones, “varios de los acuerdos técnicos han sido invalidados”, y no se detalla si se retomarán, algo que resulta inaceptable para Alemania y Dijsselbloem.

Por otra parte, Grecia pide que el BCE acepte de nuevo los bonos del Tesoro griegos como colateral, para que las entidades financieras del país tengan liquidez, además de que se empiece a hablar de un “nuevo Contrato para la Recuperación y el Crecimiento” para que entre en vigor a partir del mes de agosto.

Si hoy no se alcanza un acuerdo, es posible que no dé tiempo a aprobar la prórroga antes del 28 de febrero, de manera que el país perdería el acceso a miles de millones de euros. La aprobación de dicha prórroga no tiene coste financiero adicional para ningún país, se trata de dar a Grecia seis meses más para culminar el Programa, que la “Troika” finalice la quinta revisión y libere los fondos previstos.

Odina Sanz Barnola