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La energía que revoluciona la historia

El modo de obtener energía ha sido clave a la hora de mejorar los procesos productivos a lo largo de la historia

Corría el año 1910, cuando Winston Churchill tomó una medida revolucionaria que; según el presidente de Enagás, Antonio Llardén, se convirtió en “el punto de partida para que el petróleo se convirtiera en el producto energético más utilizado del Siglo XX.

Una decisión muy simple: La flota británica empezó a utilizar el crudo en detrimento del carbón, producto energético que se había utilizado hasta entonces, como método de propulsión de sus buques. Este factor, también, llevó a Reino Unido a buscar esta materia prima, con la que no contaba en su propia tierra, a lo largo y ancho del globo, pero ese es otro tema.

La pregunta en este punto es la siguiente: ¿En base a qué factores se aplicó esta medida? La respuesta es la eficiencia. De hecho, la energía ha sido siempre un elemento clave a la hora de ganar competitividad y eficiencia económica.

No hay que olvidar la historia

Es por esta razón que “La energía como factor de competitividad en la empresa” se ha convertido en el pilar central del encuentro empresarial que han organizado la CEOE y CEPYME este miércoles en Madrid.

“La revolución industrial se basó en el uso de un nuevo tipo de energía aplicada a la producción de productos: el carbón. No debemos olvidar la historia, ya que antes de que se produjera este hito histórico, los términos macroeconómicos del planeta se situaban al nivel del Imperio Romano”, aseguraba durante el evento el propio Llardén, invitado estrella de la cita.

Continuaba el presidente de Enagas recordando que “El Siglo XIX fue el del carbón, mientras que el XX fue la época del petróleo. Ahora, esperamos que el Siglo XXI se convierta en la época del Gas Natural”. Pero, en la actualidad no todo vale y la contaminación se ha convertido en un factor clave a tener en cuenta la hora de producir energía.

Hacia nuevas energías menos contaminantes

Es esta razón, por la que los países están buscando descarbonizar su producción energética, ya que un producto muy contaminante, aunque todavía se sigue utilizando sobre todo en los países menos desarrollados y todavía supone el 20 por ciento de la elaboración eléctrica en España.

Por su parte, el petróleo sigue acaparando entre el 40 y el 50 por ciento del consumo de cada país. “En España constituye 42 puntos porcentuales en la actualidad y a corto plazo es imposible sustituirlo aún”, confirmaba Llardén sobre esta materia prima.

“Sin embargo; algunas escuelas, con las que coincido, aseguran que se está produciendo un cambio de paradigma que llevarán que los precios del petróleo jamás volverán a situarse en los 100 dólares por barril”, continuaba el directivo para sentenciar que “la caída del coste vino de la mano de la decisión que tomó Arabia Saudí para dejar de ser la guardián del mercado”, además de las nuevas modalidades, como el fracking, que han hecho crecer la oferta mundial.

La era del Gas Natural

Y es en este contexto donde aparece el Gas Natural Licuado como la alternativa menos contaminante que las dos anteriores, y más barata. De hecho, el gas es muy eficiente y se ha abaratado en los últimos años, por una sobreoferta en la producción mundial.

Por su parte, se ha mejorado en los últimos años el transporte de este producto, ya que se puede licuar y devolverlo una vez ha llegado a su destino, en plantas gasificadoras, a su estado original. España, de hecho, es el tercer país del mundo, tras Japón y Corea del Sur, que cuenta con un mayor número de instalaciones en este sentido.

“Es necesario que la red española se pueda unir de una manera más eficiente con el resto de Europa, ya que creará más tranquilidad en el suministro”, aseguraba Llardén durante el evento. Por otro lado, el proyecto de Europa para el futuro es dejar de depender, casi en exclusiva, del gas ruso, por lo que una mejora en las instalaciones se convertiría en esenciales.

Por el medio ambiente

Por otro lado, las energías renovables también han entrado a formar parte del organigrama de producción energética y eléctrica mundial, sobre todo de los países más desarrollados, ya que, como se ha citado anteriormente las emisiones de gases contaminantes deben reducirse, en aras de reducir los daños sobre el planeta.

De hecho, hay ciudades Chinas en las que el problema ha tomado tintes sociales y políticos, ya que la población del país asiático está cada vez más convencida de que no se puede vivir en condiciones tan extremas de contaminación –en los entornos urbanos-. En este sentido, el Gobierno decidió cerrar un total de 1.000 minas de carbón en todo el país, con las consecuencias que conlleva esta medida –más de 2.000.000 de trabajadores se quedarán sin empleo-.

Adrián C. D´Aniello