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La fantasía económica de "Sexo en NY" no es posible

Razones por las que la vida de Carrie Bradshaw no es monetariamente creíble

Foto: GTRES
Foto: GTRES

¿De profesión? Periodista. ¿Ingresos? No los de Carrie Bradshaw, desde luego. La protagonista de la serie estadounidense Sexo en Nueva York es de mi gremio, aunque no redacta noticias a diario, sino que vive de una columna de opinión en “The New York Star” que habla sobre sexo y relaciones amorosas. Esa es su fuente de ingresos, que tirando por lo alto quizá cobre al mes 500 dólares, 2.000 dólares si es que escribe cada semana. Da igual, eso no frena a la aventurera Bradshaw.

Ella compra en Manolo Blahnik, zapatos a 500 dólares el par. Calderilla. Esto es lo que hace ella, gastar hasta que el señor de su banco le corta el grifo del crédito mensual, que por cierto, hay que pagar a mes vencido con intereses. ¿La realidad? No se puede comprar con el sueldo de una columna, a no ser que no comas y no salgas de la puerta de tu casa. “Los Manolos” son solamente un ejemplo porque en la serie salen más marcas de primera línea como D&G, Jimmy Choo o Christian Louboutin. ¿Cuántas de las periodistas que leen esto pueden dejarse en zapatos 2.000 dólares de una sentada? Bien, levanten la mano. Desde el portal The Frenemy creen que la columnista se gasta en ropa de manera mensual 1 millón de dólares. ¿Aún se creen la vida de Carrie Bradshaw?

Eso sin contar que vive en pleno centro de la ciudad, en la calle Perry, 77, en el Upper East Side. Un apartamento cuco donde el horno se usa de armario y que sigue pagando con los ingresos procedentes de su columna, a pesar de que una casa en esta zona puede costar más de 2.000 dólares. Vale que era de renta antigua y pagaba 750 dólares mensuales. Aún así, no hay quien llegue a fin de mes. ¿Van echando la cuenta? La protagonista alocada (y a veces pesada) de Bradshaw con respecto al dinero es: “Me gusta tener mi dinero donde lo pueda ver, colgado en mi armario”. ¿Le podemos llamar inversora de la moda? ¿O personaje bobo? Lo segundo, más bien. Y que conste aquí y ahora que he visto, veo y veré esta serie. Pero gracias a los Dioses del Olimpo soy capaz de discernir la realidad de la ficción.

Aunque no crean ustedes, Bradshaw también pasa apuros económicos, cosa que es normal, es la cigala de la fábula. Uno de los episodios se llama “Din Don Dinero” donde Aidan, tras romper su compromiso, le da 30 días para que la periodista compre la parte de su apartamento o lo desocupe. Carrie va al banco y la dicen que no es el mejor modelo de persona a quien darle un crédito. No hace falta ser banquero para llegar a esta conclusión. Finalmente es Charlotte quien le avala con el carísimo anillo de compromiso que le regaló su ex impotente.

Todo esto sin contar los numerosos taxis a los que llama cada vez que sale, porque con esos tacones una no aguanta todo el día; sin contar los Cosmopolitan que se toma (15 dólares la copa) y que el café que bebe es de Starbucks (6 dólares/café). Y sin añadir a la cuenta que en Sexo en NY 1 contrata a un asistente personal. No le saldrían los números ni a la ama de casa más concienzuda.

Dicen que esta serie muestra a mujeres económicamente independientes y con alta posición, ¿esto es cierto? ¿Bradshaw es independiente en temas de dinero? Lo peor, o lo mejor (no sé) de esta serie es que muchas chicas creen que esta vida existe. Alguna me he cruzado yo pensándose a sí misma como Carrie, creyendo que será un hombre le que hará de ella la Reina de Saba con millones de dólares invertidos en su guardarropa. ¿Cómo es que se llamaba esto? Ah, sí. Complejo de Princesas Disney.