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La magia de crear empleo siendo ‘pequeño’

Sólo 4.095 empresas de las más de 2,8 millones son ‘grandes’. El resto se reparten entre autónomos (1,53 millones) y pymes (1,27). Cifras que prueban la importancia de unos ‘pequeños grandes valientes’ que hasta octubre han sido los artífices de más del 61 por ciento de los nuevos puestos de trabajo.

Decía el doctor Norman Vincent Peale que “hay magia real en el entusiasmo. Explica la diferencia entre la mediocridad y los grandes logros.”  Precisamente ese entusiasmo es la llave maestra que ha llevado a que, a pesar de la voracidad de la crisis económica, las pymes no sólo no hayan perdido representatividad en el conjunto del tejido empresarial de España, sino que además hayan sido las grandes protagonistas de la recuperación del empleo.

A finales de octubre y, según los datos de registro de la Seguridad Social, el 99,8 por ciento de las empresas españolas (2.808.628) formaban parte del colectivo de autónomos y pymes y el 45 por ciento (1.269.871) de las anteriores tenían al menos un asalariado en plantilla. Mínimos que hacen que las pequeñas y medianas empresas sean las responsables de generar el 90 por ciento del empleo.

De hecho de los 595.355 nuevos puestos de trabajo que se crearon durante los diez primeros meses del año el 61,14 por ciento (364.029) fue obra de las pymes, cifra que demuestra que la economía real ha empezado a ver la luz de la recuperación. Y es que en palabras de José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España (entrevista en págs. 8-9) este 2015 ha sido para las pymes “el año del despegue”.

Punto de inflexión en el que la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy durante los últimos cuatro años “han empezado a dar sus frutos”, afirma Antonio Garamendi, presidente de Cepyme (Confederación Empresarial de la Pequeña y Mediana Empresa).  Así, y según los datos que se recogen en la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (DGYPYME) entre 2012 y 2014 el peso específico de las pymes en la creación de empleo se ha incrementado en seis puntos porcentuales, pasando del 60 al 66 por ciento.

Aumento en el que las empresas más pequeñas se llevan mención de honor. Concretamente, las microempresas sostienen a un 32,6 por ciento de asalariados sobre los 8,77 millones que desarrollan su actividad profesional para una pyme. Y que  para Javier Fuentes Merino, Director General y CEO de Grupo Venta Proactiva (GPV), “es lógico que comiencen a contratar, en porcentaje, a más velocidad que las grandes compañías por su peso representativo en el tejido empresarial español”.

Flexible y temporal

Números objetivos que España no puede permitirse el lujo de ‘derogar’. Sino todo lo contrario. Se debe avanzar en las políticas puestas en marcha la recién consumida legislatura “es preciso que el marco laboral tenga en cuenta las nuevas realidades económicas, que se avance en materia de flexibilidad y que se tengan en cuenta las necesidades específicas de las pymes”, explicó Garamendi en declaraciones a Diario Financiero.

Avanzar en el desarrollo de un marco laboral que supere las disfunciones generadas por la actual reforma es algo que apuntan también desde el IEE (Instituto de Estudios Económicos), su presidente, José Luis Feito, argüía la pasada semana, durante un desayuno con periodistas que el mercado de trabajo en España “necesita más flexibilidad interna, debiendo adoptarse medidas que permitan que el despido sea el último recurso, como perder remuneración o promocional la movilidad geográfica”.

De continuar con el proceso reformista, precisamente serían las pequeñas y medianas empresas serán las más beneficiadas, ya que son las “más flexibles tanto en despedir como en contratar, debido a que no suelen contratar mediante convenios de empresa y su competitividad se basa, precisamente, en la flexibilidad”, destaca Fuentes Merino.

Independientemente de la relajación de los criterios actuales el cambio de paradigma en el mercado de trabajo es una realidad. Así son muchos los que afirman que el síndrome del contrato indefinido pierde vigor. Para el Director General de GPV “el nuevo paradigma de negocios es muy cambiante y, por tanto, temporal. No podemos seguir pensando en empleos para toda la vida como hace décadas… El modelo depende de la cultura más que de las leyes y parece que se empieza a entender que lo importante es emplearse, aprender, crecer y poder evolucionar independientemente de la forma de contratación. Eso sí, aún queda recorrido.”

En este sentido Nicolás Luca de Tena, fundador de Multiasistencia, insistió durante el V Congreso de Emprendedores, organizado por la Fundación Iniciador el pasado 09 de diciembre, en que “España va a pasar de ser un país de asalariados a ser un país de emprendedores” y que “el trabajo va a ser más cada vez por proyectos de duración determinada”.

Idea respaldada por Agustín Cuenta, presidente de la Fundación Iniciador que no dudó en afirmar que “la gente se ha dado cuenta de que la temporalidad es una realidad. El trabajo fijo ha desaparecido”.

No obstante hay que tener cuidado y uno de los retos a los que ha de enfrentarse el nuevo Gobierno será el de mejorar la protección de los trabajadores con contratos temporales ya que “en algunas ocasiones, existen aprovechamientos ilícitos”, alerta Fuentes Merino.

El optimismo en el ámbito del empleo será la nota predominante de cara al año próximo y las empresas españolas “esperan que su evolución sea ligeramente mejor y se sitúe por encima de la media europea”, así se extrae de la encuesta Perspectivas empresariales 2016, elaborada por la Cámara de Comercio de España.

Bajar las cotizaciones para contratar más

El son que, a otro ritmo, se seguirá escuchando será el de la rebaja de las cotizaciones sociales que “suponen un importante obstáculo para la creación de empleo”, resalta el presidente de Cepyme.

Aseveración que no nace de la nada. Según un informe de Civismo elaborado a partir de los datos de los Programas de Seguridad Social Europeos 2014, por detrás de Estonia, las empresas españolas son las segundas que más aportan sobre el total cotizado, en concreto un 83,28 por ciento. Cifra casi 10 puntos superior a la de nuestros vecinos franceses (73,96 por ciento), 15 a la de los portugueses y cerca de 33 a la de los alemanes. El documento destaca además que, respecto a la UE – 28 España es el “decimosexto país con las cotizaciones más elevadas”, lo que repercute de forma negativa en las relaciones empleado – empresa porque “crea la percepción de que los empresarios obtienen mayores beneficios de lo que realmente consiguen y puede inducir a pensar que la rentabilidad no se debe a la eficiencia y el éxito de la empresa sino que es fruto de que ésta paga mal a sus trabajadores”.

En este sentido Fuentes Merino aclara que “por el mero hecho de adecuar las cotizaciones a la media europea tendríamos más empleo –uno por cada seis actuales por regla de tres- y en el peor de los supuestos (el de no contratar a nadie) aumentaría la renta disponible de los trabajadores”.

Ahora bien, habrá que ver quién es el guapo que da paso al periodo de rebajas. Y es que al fisco le sale más que rentable mantener el sistema según los términos actuales ya que, éstas representan en torno al 8,5 por ciento del PIB y, según el IEE, significaron el 34,5 por ciento del total de la recaudación en 2013, lo que nos coloca como “décimo país de la OCDE con mayor peso de las cotizaciones en el conjunto de ingresos fiscales”.

No obstante y aunque esto suponga estar ocho décimas por encima de la media de los 34, cabe estacar que estamos tres y cuatro décimas por debajo de Francia (37,2 por ciento) y Alemania (38,1 por ciento) respectivamente.

Menos de dos millones de euros

Además del plus que las pymes suponen en la buena marcha del mercado laboral su contribución se eleva al 60 por ciento del PIB, eso sí a base de muchos pocos, ya que el 97,6 por ciento factura por importe inferior a dos millones de euros.

Sin embargo el optimismo reina entre nuestros pequeños de cara al próximo año. Tal y como se extrae de la Encuesta de Perspectivas Empresariales de España y Europa 2016 de Eurocámaras y la Cámara de Comercio de España, especialmente en el ámbito de las exportaciones y de la ventas nacionales, en los que las expectativas de crecimiento se incrementan, en ambos casos, en 12 puntos porcentuales con respecto a los resultados del año pasado. Así las compañías que esperan mejorar sus resultados del 39 al 51 por ciento en el caso del mercado exterior y del 29 al 41 por ciento en demanda interna.

Con respecto al empleo el avance sería de dos puntos, del 25 al 27 por ciento. El único parámetro en el que se retrocede sería el de las inversiones que baja del 25 al 23 por ciento.

Así las cosas las previsiones de crecimiento que se recogen en el informe cifran el crecimiento “ligeramente por debajo del tres por ciento” eso sí, siempre y cuando se mantenga un entorno de estabilidad política e institucional.