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La OCDE aumenta en 5 décimas su previsión de crecimiento para España hasta 2,8%

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que el crecimiento de la economía española se eleve hasta el 2,8% este año y se sitúe en el 2,4% en 2019.

De esta manera, en su último informe ‘Economic Outlook’, publicado este miércoles, el organismo internacional mejora en cinco décimas su previsión anterior de crecimiento del PIB español para 2018 (antes era el 2,3%), y tres décimas más para 2019, frente a la estimación anterior del 2,1%.

La OCDE apunta que después de alcanzar un crecimiento del PIB en el entorno del 3% en los últimos tres años, la economía española crecerá a un ritmo “robusto” pero “más moderado” en 2018 y 2019.

Señala que el consumo privado continúa siendo el principal motor de crecimiento, con una “fuerte” creación de empleo y condiciones crediticias “favorables” que compensan “el crecimiento salarial moderado”.

La OCDE constata que la inversión empresarial se ha recuperado, el mercado de la vivienda se está recuperando y la inversión residencial “ha crecido fuertemente”. Mientras, las exportaciones netas contribuirán “positivamente” al crecimiento del PIB, la inflación permanecerá “moderada” y el desempleo se mantendrá en un nivel “elevado”. En particular, el organismo estima que la tasa de paro se situará en el 15,5% en el actual ejercicio para reducirse hasta el 13,8% en 2019.

En este sentido, la OCDE recomienda que España adopte políticas para el mercado laboral “más efectivas” y ofrezca capacitación de los trabajadores para reducir el desempleo y las desigualdades y “hacer el crecimiento más inclusivo”.

“Mejorar las oportunidades de empleo para los parados y facilitar su retorno al mercado de trabajo es clave para reducir aún más las desigualdades”, aprecia el organismo en su informe, que considera que mejorar la efectividad de las políticas de empleo y reducir la dualidad del mercado laboral con una “mejor supervisión del abuso de los trabajos temporales” ayudaría a hacer frente a los retos que surgen derivados del elevado desempleo de larga duración y del juvenil.

Incide en que una mejora del acceso a la educación y la formación profesional, así como a programas de formación para adultos también mejoraría las perspectivas del mercado laboral de los grupos vulnerables.

DÉFICIT Y REFORMAS

Por otra parte, la OCDE prevé que el déficit público se sitúe en el 2,4% este año para reducirse al 1,5% en 2019, y la deuda pública se reduzca hasta el 111,9% del PIB en el próximo ejercicio.

Al respecto, señala que la deuda pública, aunque se reduce gradualmente, se mantiene “elevada” y el Gobierno “tendrá que garantizar nuevas caídas significativas en los próximos años” introduciendo “reformas adicionales” para fortalecer el crecimiento a largo plazo.

La OCDE puntualiza que la implementación de la reforma de pensiones “será clave para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo”. Además, cree que la política fiscal está apoyando el crecimiento este año pero añade que para garantizar una reducción constante del ratio de deuda pública sobre PIB “el Gobierno debería atenerse a los objetivos fiscales a medio plazo”.

En lo que compete a los impuestos, la OCDE aboga por reformar los tributos eliminando gradualmente las exenciones y mejorando la administración del IVA para mejorar la eficiencia del sistema fiscal.

Asimismo, “hacer un mayor uso de los impuestos ambientales fortalecería el crecimiento verde” y una reducción de las barreras en los sectores de servicios podría generar aumentos en el empleo y ganancias de competitividad, “condición necesaria para la sostenibilidad del crecimiento a medio plazo y un nivel de vida más elevado”.

CATALUÑA

Para la OCDE, los riesgos para España provienen de factores internos y externos. En concreto, aunque considera que las consecuencias económicas derivadas de situación en Cataluña se han contenido “por ahora”, advierte de que la incertidumbre “persistente” en la región “podría reducir la confianza, obstaculizando la demanda doméstica”. “Un Gobierno minoritario podría enfrentar dificultades para empujar aún más la agenda reformista”, señala.

Por último, destaca que un aumento de los precios del petróleo generaría presiones sobre la inflación, mientras que una mayor inversión en construcción y una mayor demanda desde Europa hacia España “podría impulsar el crecimiento más de lo previsto”.