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La ONU fija límites de plomo en la comida para lactantes y de arsénico en el arroz

La Comisión del Codex Alimentarius, el organismo de la ONU encargado de las normas alimentarias, ha aprobado nuevas medidas más estrictas para proteger la salud de los consumidores, entre ellas los niveles máximos aceptables de plomo en los preparados para lactantes y de arsénico en el arroz.

Establecida conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1963, la Comisión del Codex Alimentarius establece normas internacionales de seguridad e inocuidad de los alimentos para promover alimentos más seguros y nutritivos para los consumidores en todo el mundo.

Las normas del Codex sirven en muchos casos como base para las legislaciones nacionales y proporcionan los parámetros de inocuidad alimentaria para el comercio internacional de alimentos.

La reunión anual esta semana, celebrada en Ginebra (Suiza), contó con la participación de representantes de 170 países y la UE, así como 30 organizaciones gubernamentales y no gubernamentales internacionales, según informaron este viernes la FAO y la OMS.

La Comisión del Codex Alimentarius adoptó la recomendación de no permitir más de 0,01 miligramos de plomo por kilogramo en los preparados para lactantes, ya que los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos de este elemento químico, puesto que pueden padecer efectos adversos para la salud profundos y permanentes que afecten especialmente al desarrollo del cerebro y el sistema nervioso, lo que puede disminuir su capacidad de aprender.

El plomo existe en el ambiente y pequeñas cantidades pueden terminar en los ingredientes que se utilizan en la producción de preparados para lactantes. Los niveles de este elemento químico en los botes de comida para bebés pueden ser controlados obteniendo las materias primas de zonas donde el plomo está menos presente.

ARROZ Y MEDICAMENTOS VETERINARIOS

Por otro lado, el Codex Alimentarius adoptó por primera vez un nivel máximo para el arsénico en el arroz, de 0,2 miligramos por cada kilogramo de este tipo de alimento.

La exposición prolongada al arsénico puede causar cáncer y lesiones de piel y también se ha asociado con efectos negativos sobre el desarrollo, enfermedades del corazón, diabetes, y daños en el sistema nervioso y el cerebro.

La FAO y la OMS señalaron que el arsénico está presente en niveles elevados de forma natural en el agua subterránea y en el suelo en algunas partes del mundo. Este elemento tóxico puede entrar en la cadena alimentaria cuando es absorbido por los cultivos.

El arroz en particular puede acumular más arsénico que otros cultivos y, debido a que es el alimento básico para millones de personas, puede contribuir significativamente a la exposición a este elemento, que es perjudicial para la salud humana.

La contaminación por arsénico en el arroz es especialmente preocupante en algunos países asiáticos, donde los arrozales se riegan con aguas subterráneas que contienen sedimentos ricos en arsénico bombeadas desde pozos entubados poco profundos. Mejorar las prácticas agrícolas y de riego puede ayudar a reducir la contaminación por arsénico, por ejemplo cultivando en bancales elevados en lugar de campos inundados.

La Comisión del Codex Alimentarius acordó también desarrollar un nuevo código de prácticas que ayudará a los países a cumplir con el nivel máximo establecido y proporcionará a los productores con técnicas agrícolas y de elaboración adecuadas para prevenir y reducir la contaminación.

Por otro lado, la Comisión del Codex Alimentarius recomendó que el uso de ciertos medicamentos veterinarios (cloranfenicol, verde malaquita, carbadox, furazolidona, nitrofural, clorpromazina, estilbenos y olaquinadox) debe restringirse en los animales destinados a la producción de alimentos con el fin de evitar que las cantidades residuales de estos medicamentos puedan permanecer en la carne, la leche, los huevos o la miel.

Fuente: Servimedia