Opinión

La Pasión como ventaja competitiva

En el ecosistema cada vez más grande de las startups existen determinados proyectos a los que podemos llamar prometedores y otros en los que prima el ambiente de trabajo. De hecho, hay estudios sobre la felicidad en el lugar de trabajo y sobre cómo ésta ejerce un efecto positivo en la productividad y en los resultados.

Es cierto que existen infinidad de factores que convierten una startup en un centro de atracción de Talento y en la Tribuna de hoy me voy a permitir reducirlos a tres grandes parámetros: tener un modelo innovador y disruptivo que además sea capaz de crecer; contar con un gran equipo de profesionales (la cara visible que suele ser el fundador pero prestando atención al resto de miembros); mejorar la vida diaria de miles de personas o usuarios gracias a sus productos o servicios. Probablemente el hecho de ponerlo por escrito nos haga tomar conciencia de que no es tan sencillo como lo pintan, sobre todo porque en la realidad nos encontramos con la variable más importante de todas: la gestión del Talento, la gestión de las personas. Esa variable que puede hacer inclinar la balanza de lo que sería un buen proyecto hacia un proyecto que no salió adelante.

Una de las frases que varios de vosotros me habréis oído decir es “Talento llama al Talento”. Ésto, evidentemente, no sólo ocurre en una startup, sino en cualquier modelo organizativo sea del tamaño que fuere. Todos queremos rodearnos de personas con grandes ideas que hagan del mundo un lugar más abierto, más flexible y más conectado, de profesionales con conocimientos técnicos avanzados para hacer esto posible y, al mismo tiempo, que desarrollen una gran tenacidad y una pasión inquebrantable por conseguir solucionar retos que acabarán influyendo en el entorno de cientos de millones de personas.

¿Y cómo se consigue alcanzar ese Talento para destacar en un mundo sin barreras y muy centrado en la movilidad internacional tanto virtual como presencial? Veo varias respuestas posibles: (a) teniendo muy clara cuál es tu ventaja competitiva; (b) sabiendo cómo ésta te hace brillar frente al resto; (c) siendo capaz de responder a cuestiones como: “¿qué haces realmente mejor que cualquier otra persona?”; “¿por qué te van a seleccionar a ti para incorporarte al equipo, por qué tu proyecto va a recibir más fondos o incluso por qué van a comprar tus productos o servicios y no los de otra persona que está ubicada en una zona geográfica diferente y que probablemente no hable tu mismo idioma?”.

La Pasión puesta al servicio de cualquier actividad empresarial, negocio o proyecto tiene ya mucho camino ganado. Sólo un pequeño número de personas tienen una visión y son las que empiezan a sembrar el campo para dejarlo preparado, porque saben que de su esfuerzo nacerán y crecerán las tendencias que luego serán adoptadas por miles de personas (por ejemplo la impresión 3D aplicada en campos médicos, la seguridad y los drones, la ropa inteligente). Me estoy refiriendo a claros perfiles visionarios, a perfiles apasionados y a un perfil mixto que aúna los dos.

En este nuevo contexto y con los cambios que vamos a ver en el mercado, ¿te has planteado en qué tipo de perfil encajas? Más importante todavía, ¿has pensado cómo estás utilizando la Pasión como tu principal ventaja competitiva?

MARTA DÍAZ BARRERA

Fundadora de Talentoscopio.

www.talentoscopio.com

@Talentoscopio_