Empresas

“Cortarse el pelo no es un artículo de lujo”

La peluquería y estética es una ciencia, y él hace maravillas con sus manos. Entre los 10 mejores asesores de imagen, Rodrigo Posada presume que la inmensa mayoría de sus clientas acuden a ciegas a sus manos. ¿Su receta? El estudio del cráneo, la forma de la cara, color de piel y altura para aplicar al cliente el corte de pelo que más le favorece, pero siempre respetando su estilo. A su salón del barrio madrileño de Canillas acuden desde marquesas a empleadas del hogar, ese mismo salón de estética en el que recibió a Diario Financiero y en el que se ha establecido hace 30 años. Habla de su trabajo con amor, siente verdadera pasión por lo que hace y quiere que la mujer recupere la belleza estética, el glamour, para que levante su autoestima en estos tiempos duros de crisis. Rodrigo Posada es el primer caso de éxito del que se hace eco Diario Financiero.

La gente se pone en tus manos, viene a ciegas.

El 95 por ciento sí. Tú dices qué longitud quieres y yo ejecuto el corte. Entonces, como es un corte a medida siempre gusta. La gente viene con una idea, le pregunto qué quiere y yo se lo mejoro porque por mucho que te vistas de Armani o Prada, si no es tu estilo no es tu estilo. Se trata de respetar, un asesor de imagen respeta la estética. Cada clienta tiene su estilo y tú, dentro de él, lo intentas mejorar. Las llevas a tu territorio pero respetando su estética. Por eso, muchas clientas vienen atormentadas porque piensan que les voy hacer lo que yo quiera, y no es así.

Últimamente se ha puesto de moda que el peluquero vaya a casa del cliente. ¿Lo haces tú también?

Domicilio, sí, pero el chaché es muy caro. Eso es más para novias, alguna actriz famosa, pero es muy difícil que nos llame porque, como somos conocidos, la prensa ya sabes a quien vas arreglar, van detrás de ti. Peino a personas importantes pero bajo cuerda porque no les gusta quitarle protagonismo. Cuando quieren algo especial nos llaman.

Además, es más caro ir a su casa

Un domicilio nuestro es caro, un peinado es 300 euros mínimo. Luego el maquillaje es un pequeño regalo. También hemos rebajado los precios, antes por una novia cobrábamos hasta 1.800 euros. Ya no. Ahora si vas a un domicilio son una media de 800 euros, que sigue siendo caro pero no es lo mismo que antes, porque antes se valoraba mucho el trabajo de una novia. El salón y el vestido se te queda, pero la foto con el peinado y el maquillaje es para toda la vida. La peluquería también ha tirado mucho los precios por el suelo y, por lo tanto, nosotros también hemos tenido que bajarlos un poquito.

Y pasando a un tema más actual, político. ¿A ti la subida del IVA te ha afectado?

Claro que nos ha afectado. Pagas IVA y cuanto más facturas más pagas. Excepto las clases sociales altas, que maneja otro tipo de empresas, toda peluquería ha tenido que notar la crisis porque la diferencia de pagar un siete por ciento de IVA a un 21 es mucha. Yo soy empresa y gasto lo mismo que tres peluquerías de una cadena y, lógicamente, eso es mucha implicación de IVA. Estamos hablando de mucho dinero y en mi caso yo asumí esta diferencia porque, en ticket medio, es una subida de entre 13 y 17 euros. Una persona que pagaba 40 tendría que desembolsar ahora 57 euros. Todas las peluquerías que incrementaron el precio cerraron. El problema de asumirlo yo es que al trimestre esos 17 de cada cliente que corren por mi cuenta se convierten en 14.000 y 15.000 euros, que ahorrando para ello pueden ser unos 6.000 euros. Con lo cual, cada trimestre te vas hacia atrás. ¿Qué hice? Pues más eventos, más galas, pero que también son declaradas.

¿Y aun así has visto una caída de la clientela?

Obviamente se ha perdido, pero de un 100 por ciento lo he hecho un 10 por ciento porque la gente se aplica el tinte en la casa. Hay clientas que no tienen el poder adquisitivo de antes. Con lo cual, esa gente viene pero ya no se gastan esos dinerales y no tienen dinero para pagarse un tinte todos los meses. Todo el mundo ha bajado al low cost y todos hemos caído, algo que también es bueno porque había peluquerías en todas partes y ahora sobre viven los que son buenos porque la gente está muy mal de dinero y lo poco que  tiene lo invierte en calidad. Tengo clientas a las que yo le pongo el primer tinte y luego se van a otros establecimientos más baratos o yo mismo les vendo el tinte, más barato, y les doy instrucciones de cómo hacerlo.

La peluquería es algo en lo que una persona invierte para verse bien porque el sentirse guapa eleva la autoestima.

Completamente. De hecho estoy planteándose abrir una academia de etiqueta y cuando hago los cursos cuelgo mis vídeos en Facebook y mi página. Entonces, la gente me dice que camino bien, que me comporto bien. Lo que yo hacía en Sudamérica era enseñar glamour, etiqueta y protocolo.

Porque el saber estar se puede aprender aunque es algo que se lleva dentro.

Con la elegancia se nace, pero luego está que si no aprendes una buena educación olvídate. La etiqueta y el protocolo se aprende, no se nace con él, la elegancia sí.

¿Y cómo has hecho frente a las pérdidas por la crisis?

A mí me ha salvado que no solo corto y peino, sino que soy tricólogo. La tricología es el estudio del color y en el cual muy pocos han tenido ese estudio que es que todos los tonos tiñen, pero se trata de hacer el color en la asesoría de imagen. Si tu cara es redonda, se te aplica más luz en la parte alta para alargarla un poco más, y si es alargada se hace en el lateral. He superado la crisis porque también enseño a los peluqueros y hago asesoría de imagen aplicada a la ropa. ¿A dónde vas? ¿Qué tipo de gente va a ir? ¿Si el evento es de mucho protocolo? Y qué imagen ¿quieres dar? Entonces vemos el vestido, los zapatos que lleva, los complementos y le asesoro. Doy clases de maquillaje. Vender no tanto porque no me gusta porque yo no soy empresario, soy artista.  Como hago muchos showroom les consigo complementos y vestidos.

¿Crees que hay mucho peluquero estático? Que te hace un corte de pelo sin estudiar tus facciones

Sí, y eso es una de las cosas buenas que ha limpiado la crisis porque sobreviven los que son muy buenos. A estos les falta mucha formación. En la peluquería está pasando como en la cocina, el peluquero está siendo respetado. Ya no es el ‘córtame, péiname y fuera’, ahora somos más asesores de imagen y se busca aumentar el autoestima, que es fundamental. Se ha perdido mucho la armonía y el buen sentido de la estética.

Antes hablabas de que estudias el cráneo de la persona para aplicar un corte de pelo. ¿Hay un corte o peinado que favorezca a todas las personas?

Cada persona es un mundo. Lo que varía mucho son el volumen y las texturas, entonces no hay un corte que sea milagroso. Además, puede ser parecidos pero nunca iguales. Un flequillo, aunque sea de lado, puede tener muchas simetrías, es más o menos sólido. Si eres bajita el pelo largo te hace más baja.

Esta pregunta es más personal. ¿Te declaras a favor o en contra de las modas en el pelo?

Estoy en contra. De hecho, mi tarjeta pone ‘la moda pasa, el estilo es eterno’, una frase de Yves Saint Lauren. Yo apuesto por las modas, porque no dejan de ser consumista. Es muy importante que la gente siga consumiendo porque habiendo consumo hay crecimiento, pero realmente el estilo es eterno.

Vamos hablar ahora de los cursos que volverás a realizar en este nuevo año que está a punto de entrar. ¿Cuántos piensas hacer?

En 2016 haré una gira por toda España, cubro todo el territorio nacional, por lo tanto va a ser bastante agresiva. Hago dos tipos de evento: uno para para el típico salón/hotel y otro de peluquería personalizada. Esto significa que hay peluqueros que son muy estrellas pero necesitan actualizar a su equipo. Entonces yo voy y les doy formación, les enseño a maquillar, asesoría de imagen y lo que es un corte en condiciones.  Ahora estamos haciendo una cosa mía, patentada, que son tres peinados para una novia. Consisten en peinados naturales que yo modifico en las distintas partes del día: ceremonia, banquete y baile.

¿Cuantas personas acoges en cada curso?

Yo, como tengo tanta experiencia, puedo permitirme el lujo de acoger a 30 personas. Antes hacíamos shows, pero no sirven para nada porque la gente no aprende. Ahora el objetivo es que puedan aplicar las técnicas. Con lo cual hacemos seminarios-taller. Hago una demo por la mañana y luego me voy a comer con ellos para establecer un contacto más personal y para que nos vean más accesibles, no como la estrella intocable. Por la tarde hacemos prácticas, un taller en el cual, con muñecas o amigas suyas, les enseño a hacer un corte y ejecutarlo.

Adquieren esas técnicas de que todo es una armonía. ¿Piensas que llevándolo a cabo en un pueblo pequeño pueden beneficiarse?

Completamente. La gente cree que Madrid es la capital, y sí, pero hay barrios como Chueca, Hortaleza… En Madrid la gente es muy clásica, algo de lo que yo me he desbancado, no he hecho lo de siempre. No compito con los peluqueros que hacen lo mismo que hacen todos, yo hago cosas diferentes, cosas más frescas. El objetivo de toda mujer es parecer más joven y más natural y es ahí donde actúo. Yo busco frescura y no armaduras

Ahora que vienen las elecciones. ¿Qué pedirías al nuevo gobierno?

Obviamente una rebaja del IVA porque el gremio de la peluquería mueve mucho dinero, da mucho trabajo y el cortar el pelo no es un artículo de lujo, todo el mundo tenemos que cortarnos el pelo. La estética es muy importante, la gente está con mucho bajón y el levantarte y verte guapa es muy importante. Psicológicamente aportamos mucho, con lo cual pediría la rebaja del IVA y que tengan en cuenta que se están llevando muchas vidas, que dejen de ser egoístas.

Yasmina Pena