Opinión

La Transformación del Talento, lenta pero segura

En una encuesta que ha realizado la consultora KPMG a un total de 350 directivos de Recursos Humanos, el 59% afirmaba que en estos momentos se ha iniciado una lucha por el Talento. Una batalla a tener muy presente en nuestra estrategia de gestión del Talento, desde el punto de vista del ámbito empresarial si no queremos quedarnos rezagados. Países como Australia, Canadá, Suiza o Estados Unidos se reconocen hoy en día como polos de Talento y no en base únicamente a las condiciones salariales que ofrecen a los profesionales, sino por el grado de atracción de ciudades concretas en esas zonas geográficas del planeta.

El activo más preciado en cualquier proyecto ha sido, es y seguirá siendo, la persona y desde ese enfoque podremos acometer la transformación y la evolución en la medida en que llega de la mano del Talento interno hacia afuera, pero también del Talento externo hacia dentro de la organización. Y ¿qué implica esa transformación? Implica un gran conocimiento de las tendencias y del mercado, supone integrar competencias avanzadas con respecto a las tradicionales que son la base y no un extra y, por supuesto, una comprensión del entorno digital, de nuevos estilos de liderazgo y de una cultura también digital que está llegando tímidamente a las empresas.

Si observamos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que el Talento digital se forja cuando hay no solo una buena cultura sino también una marca del empleador definida. Y es que muchos países no están “produciendo” suficientes profesionales con las habilidades y capacidades adaptadas al contexto que vivimos, lo que les lleva a salir fuera para captarlo en otros países. En el mercado norteamericano, nos encontramos con ochenta y cuatro definiciones perfectamente detalladas para sus correspondientes competencias profesionales. En España apenas hacemos uso de veinte o veinticinco de ellas. Tenemos un enorme reto para cubrir brechas relacionadas con Talento, con la reputación online, con la conversión y la experiencia no solo de los candidatos, sino también de los miembros de nuestros equipos.

¿Por qué no cerramos entre todos un compromiso para motivar el Talento y hacerlo evolucionar? Me viene a la mente una viñeta que ponía hace unos días en clase y que creo que es muy ilustrativa. Representa una conversación entre el CEO de una empresa y su responsable financiero en la que éste último decía: “¿qué pasa si invertimos en nuestro equipo, les formamos, nos preocupamos y después se marchan y dejan la empresa?” y el CEO respondía: “¿qué pasa si no lo hacemos y se quedan?”. Talento llama a Talento y para nuestros equipos, queremos a los mejores.

Marta Díaz Barrera, Fundadora y CEO de Talentoscopio