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Las certificaciones sociales para empresas dan sus primeros pasos en España

La certificación B Corp (Empresa B) está dando sus primeros pasos en España con el objetivo de medir el impacto social y medioambiental que las compañías ejercen sobre su entorno y con la idea de fomentar “no las mejores empresas del mundo, sino las mejores para el mundo”.

Según explica a Efe el representante de B Corp Spain, Pablo Sánchez, este sello calibra la vocación de impacto social positivo que tienen los modelos de negocio de las empresas y, además, supone una demostración de “exigencia” y “responsabilidad” de cara a los clientes.

El certificado nació en Estados Unidos en 2006 como una iniciativa de la ONG B Lab y actualmente agrupa a más de 1.450 empresas en 42 países.

En España las cifras son de momento modestas, con ocho empresas certificadas y unas quince en proceso de acreditación, aunque en B Corp Spain ven un futuro “muy prometedor” y se han marcado como meta conseguir que haya cien certificados españoles en dos años.

La primera que consiguió el certificado B Corp en España fue Alma Natura, una consultora onubense dedicada a la fijación de población rural y desarrollo de los pueblos a través de proyectos de alfabetización digital, modernización de los colegios o innovación empresarial.

Su responsable de comunicación y desarrollo, Juanjo Manzano, argumenta a Efe que no son “una empresa clásica al uso” porque ganan dinero dando respuesta a una necesidad social y situar eso “en el corazón de negocio” es lo que les hace encajar en B Corp.

Señala también que querían salir de otro tipo de sellos de calidad que no eran lo suficientemente rigurosos: “Muchas empresas certificadas arreglaban sus asuntos un día antes del auditor y eso no era muy coherente”.

Otra empresa ya acreditada es 1000friends, una agencia que asesora sobre responsabilidad social y cuyo portavoz José María Batalla defiende que no por ser una compañía de alimentación o de cosméticos “estás inhabilitado” para hacer un cambio social, aunque sea “en pequeñas parcelitas”.

A Batalla le sorprendió el nivel de rigurosidad de B Corp, un certificado “muy bien auditado” y “muy estricto” en sus estándares, y considera que una exigencia así ya es un extra “cualitativo” para empresas y clientes.

El proceso de certificación comienza con una autoevaluación a través de internet de cinco áreas: gobernanza y transparencia, recursos humanos, gestión medioambiental, área de comunidad e impacto social.

De ahí se obtiene una puntuación que posteriormente se debe justificar con la entrega de la documentación pertinente, con lo que si todo está en orden se obtiene el certificado B Corp y se modifican las escrituras de constitución de la empresa.

“Cada vez más empresas se dan cuenta de que no todo puede girar en torno a ganar muchísimo dinero a cualquier precio y con cualquier estrategia, sin importar las consecuencias a nivel social o ambiental”, asegura en declaraciones a Efe la directora de EM Projectes Diàctics, Eva Mateo.

Esta empresa también certificada diseña herramientas digitales para el fomento de la lectura entre los jóvenes y sus responsables comprobaron que no podían luchar contra competidores que buscan el máximo beneficio en el menor tiempo posible, por lo que el certificado B Corp les diferencia y muestra a sus clientes “qué principios les mueven”.

Asimismo, B Corp aspira a ser un movimiento y una comunidad que agrupe a todas las empresas acreditadas, un aspecto que según Pablo Sánchez es un factor diferencial de este certificado que une a personas “que están redirigiendo la forma de medir el éxito empresarial”.

EFECOM