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Las ciudades españolas no son ‘inteligentes’, todavía

Algunos proyectos en la gestión de residuos o del agua son pioneros en Madrid en lograr la eficiencia energética

España sigue avanzando hacia el futuro y este pasa, inevitablemente, por el desarrollo de ciudades inteligentes, en las que todos los ámbitos de la vida se encuentren interconectados con el fin de mejorar la vida de los ciudadanos, aunque todavía queda mucho por hacer.

“La ciudad inteligente permite la participación de los ciudadanos, aunque España no es un país muy participativo, ya que no existe esta tradición que se da en otros países, como los anglosajones”, ha admitido en este sentido Rosa María Arce, durante el seminario organizado por la Fundación Gas Natural Fenosa sobre el futuro de las Smarts Cities.

Arce es profesora del Departamento de Transporte y Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid, pero no es la única que ha acudido a la cita. Uno de los ponentes que le acompañó fue Andrés Monzón, Director del Centro de Investigación del Transporte (TRANSYT),  que aseguró durante su intervención que existen más puntos sobre los que se van a asentar las metrópolis del futuro.

“La gobernabilidad es un punto importante, pero las Smarts Cities también buscan soluciones a problemas actuales que existen en el ámbito de la energía, la economía, el medio ambiente o la convivencia de la sociedad”, aseguraba en este sentido Monzón.

Lo que está claro es que la implantación de las nuevas tecnologías, sobre todo de las TIC´s (Tecnologías de la Información y la Comunicación) es esencial para que las ciudades gestionen mucho mejor los recursos con los que cuentan y se mejore la vida de los ciudadanos. España y la Unión Europea están buscando implantar medidas que desarrollen estos sistemas en los grandes núcleos urbanos, pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Madrid mejora procesos

Pero ¿Se están aplicando en España medidas que integren los sistemas? Madrid es un claro ejemplo, aunque todo hay que verlo con cautela, de que se están empezando a implantar nuevos métodos que buscan encontrar la eficiencia.

El parque tecnológico de Valdemingómez es una de las instalaciones de la capital que en los últimos años se ha puesto al día en la gestión inteligente de los residuos urbanos. Así, Enrique López Galán, Consejero técnico de Economía y Empleo del Ayuntamiento ha destacado que “la gestión de los residuos que se realiza es inteligente. De hecho, se consigue crear energía a través del metano y el biometano que es aprovechado por el transporte público urbano”.

Y es que, la reducción de emisiones contaminantes al medio ambiente y el buen provecho de la energía disponible es un pilar básico sobre el que se deben asentar las ciudades del futuro. Según los datos presentados por el propio técnico del ayuntamiento, en la planta se crean 567 megavatios por hora de energía renovable y 16.574 Normal metros cúbicos (NM3) al día de biometrano inyectables a la red gasista.

A pesar de todo, Valdemingómez es un oasis en el desierto, ya que es la única planta de estas características que existe en nuestro país. Uno de los puntos clave que han propiciado la transformación es la integración de los datos y la posibilidad de compartirlos.

Por su parte, el Canal de Isabel II también ha hecho un ejercicio para reinventarse y aprovechar aquellos parámetros que son capaces de crear energía. Llama la atención en este sentido, como se aprovecha la presión excesiva de las tuberías de transporte de agua a través de la instalación de turbinas que la transforman en electricidad.

Aunque, por el momento la energía creada en la red acuífera solo sirve para el autoabastecimiento, pero como confirma el Subdirector de Depuración y Medio Ambiente del Canal, Miguel Ángel Gálvez, “Madrid importa demasiada energía, por lo que cualquier forma nueva de producción debe ser aprovechada”.

Lejos de ser inteligentes

Sin embargo, estos proyectos pioneros son solo un pequeño paso para un largo camino que debe ser recorrido, ya que en los próximos años “se espera que 2.500 millones de personas tendrán que ser acomodadas de manera sostenible en grandes núcleos urbanos”, según confirma Blanca Losada, Directora de Ingeniería e Innovación Tecnológica de Gas Natural Fenosa.

Otro de los factores clave, como son los edificios, siguen siendo un lastre para la revolución tecnológico, ya que en la actualidad se están construyendo inmuebles de nueva planta que si bien incluyen sistemas que autorregulan ciertos ámbitos como el energético o el de refrigeración, estos no se interconectan para crear un sistema integrado que se comunique en todos los sentidos, como ocurre, por ejemplo, en el complejo de gestión de residuos de Valdemingómez.

“No tenemos edificios inteligentes, existen algunos razonablemente listos, pero les queda mucho para ser todo lo lúcidos que debieran ser”, según asegura Jesús María Daza, Director general de la División Building Technologies de Siemens España.

Los edificios se han convertido, por lo tanto, en uno de los puntos esenciales en los que España debe mejorar. Como ejemplo, están los pisos de viviendas en las que cada vecino tiene su propia vivienda, “eso en Europa es impensable”, aseguraba el propio Daza, que ponía como ejemplo los países nórdicos en los que existe integración de calderas para incluso distritos.

Diario Financiero