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Las compras que catapultaron al Santander a la primera línea

Botín asume en el año 86 la presidencia del Banco Santander, puesto que anteriormente había ocupado su padre. Cogió uno de los bancos más conocidos aunque no el más fuerte a nivel nacional y, mucho menos a nivel mundial. Pero el deseo de Botín no es quedarse en la segunda línea, su deseo es el de ser líder del sistema financiero español.

Tras la caída de Banesto, Botín compra la malquerida entidad intervenida por el Banco de España en 1994 y la deja en manos de su hija, Ana Patricia Botín. Santander controlaba casi el 90% del accionariado. La entidad del cántabro tenía el control. Más tarde, en 1998, se lanza una OPA sobre el capital de Banesto y se hacen con casi el 98% de los títulos de la filial. El próximo paso anunciado era la fusión mediante absorción, y así se hizo en 2013, estrategia que hizo desaparecer la marca Banesto, que apagó las luces de cotizar en Bolsa y empezó a operar bajo el paraguas de Grupo Santander.

Pero no ha sido el único banco en la cesta de la compra de Botín. También de la mano de una fusión vino la grandeza de la entidad financiera santanderina. Se “casaría” con el Banco Central Hispano Americano (BCH) dando lugar al conocido como Banco Santander Central Hispano, bajo las siglas: BSCH. Abreviatura que parece ser no gustaba demasiado a Emilio Botín, él que era muy corporativo, quizá tanta letra le sonaba poco a marketing.

Pero no quedó quieto ahí Botín. Ayer ya comentaba Robert Tornabell, ex decano de ESADE que un día le comentó que, como banquero, solamente se sentiría en el top cuando estuviera considerado en Reino Unido. Lo alcanzó, Santander UK también estaba en manos de un Botín, en este caso de su hija, Ana Patricia, que ya es presidenta del grupo. En el 26 de julio 2004 compró todas las sucursales de Abbey National Bank, uno de los seis bancos británicos más importantes por sus activos, en aquel entonces, de 171.000 millones de libras. Una operación transfronteriza aplaudida por la que pagó 13.000 millones de euros con sus propias acciones. Una operación, cerrada en un tiempo récord, hecha con éxito gracias a la experiencia en estrategia de expansión internacional del Grupo Santander.

Y del Viejo Continente al Nuevo Mundo. En 2008 adquiere el Sovereign Bank con sede en Boston por 1.400 millones de euros y se mete de lleno en el mercado bancario estadounidense tomando el nombre de Santander Bank, N.A.

Y este es el legado que ha dejado a su hija, Ana Patricia Botín que a los 53 años toma las riendas de un caballo, de momento, ganador.