Empresas

Las medianas empresas son las que más exportan

Un 35 por ciento de su facturación, frente al 10 y ocho por ciento de las pequeñas y grandes

Las medianas empresas (entre 50 y 249 trabajadores) constituyen un reducido número en el conjunto del tejido empresarial, sin embargo son mejores ya que se hicieron más fuertes durante los años de recesión económica. Esta fortaleza es consecuencia del aumento de las exportaciones y la inversión en innovación, adquiriendo una mayor productividad.

Según el informe anual ‘La empresa mediana española’, en el año 2013 fueron las medianas empresas las que registraron la mayor facturación en los mercados exteriores, pasando del 15 al 35 por ciento. A estas le siguen las que tienen menos de 50 empleados (10 por ciento de su facturación) y las grandes empresas (ocho por ciento).

El tamaño empresarial es un factor determinante en el nivel de productividad, tanto en las compañías como en la economía global y la estabilidad del empleo. De hecho, cuanto mayor sea el número de empleados, menores son los ajustes en tiempos de crisis: del seis por ciento en el caso de la plantilla y del 12 por ciento en el número de empresas. Este índice contrasta con los datos de compañías de menor tamaño porque entre 2009 y 2015 el empleo de las medianas empresas retrocedió un 20 por ciento y el de las pequeñas un 25 por ciento.

La presencia en España de medianas y grandes empresas es escasa ya que solo el 0,7 por ciento del tejido empresarial tiene más de 50 empleados, una cifra muy inferior al 3,1 por ciento de Alemania y al 1,9 por ciento de Reino Unido. Y es que nuestro país se encuentra a años luz de otras economías más consolidadas de la Unión Europea, donde las medianas y grandes empresas tienen una mayor participación.

Este elevado índice de empresas con menos de 50 trabajadores también tiene una enorme repercusión en la productividad de los trabajadores, la cual va pareja a la de la empresa en su conjunto.

Las pequeñas empresas no quieren crecer

El principal motivo de que exista un elevado número de empresas con menos de 50 trabajadores se debe a dos factores: la crisis económica y las barreras que se imponen a su crecimiento. La primera de ellas se debe a la falta de recursos para hacer frente a los tiempos de vacas flacas, de forma que ven reducir su plantilla. La segunda se debe a que en España existen algunas medidas fiscales, laborales y burocráticas que desincentivan el crecimiento del tamaño medio de nuestras empresas, llevando incluso a que los empresarios se planteen no aumentar su productividad y número de empleados, prefiriendo crear una nueva sociedad a ver crecer la ya existente.

Al superar los 50 trabajadores y/o una facturación de 6 millones de euros, las empresas  se integran en la Unidad de Grandes Contribuyentes, pasando de pagar un 18 por ciento en el Impuesto de Sociedades a una cuota igual o superior a los 20 puntos porcentuales. A su vez, las liquidaciones en el IVA son mensuales y no trimestrales. Todo ello provoca una menor capacidad de financiación, aumentando los costes de gestión.

En cuanto al mercado laboral, al alcanzar el rango de empresa mediana, la compañía se ve obligada a crear un comité de empresa, que le lleva a informar sobre sus ventas, producción, contratación, etc. y a desarrollar programas de igualdad. Finalmente, la regulación actual obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a formular y auditar cuentas si al cierre del ejercicio su activo total supera los 2,85 millones de euros y su cifra de negocio se sitúa por encima de los 5,7 millones.

Para incentivar el crecimiento de las empresas, el Círculo de Empresarios propone: elevar al 20 por ciento el umbral de facturación en los pagos fraccionarios del Impuesto de Sociedades y en la liquidación del IVA para que todas las compañías compitan en igualdad de condiciones;  y ampliar de 6 a 20 millones de euros la cantidad a partir de la cual una empresa se integra en la Unidad de Grandes Contribuyentes.

En materia laboral, proponen cifrar en 100 o más empleados la obligación de crear el comité de empresa y, en materia administrativa, establecer una nueva auditoría “abreviada” para las empresas que cumplan dos de las siguientes circunstancias: activos entre 2,85 y 4 millones de euros, una cifra de negocio neta de entre 5,7 y 8 millones de euros y/o tener menos de 50 trabajadores.

Otro factor que el Círculo de Empresarios considera importante para que las empresas españolas afiancen su competitividad y viabilidad pasa por los procesos de internacionalización e innovación. Para ello es necesario disponer de un mayor y mejor acceso a la financiación. El problema aquí radica en que la mayoría de las empresas , el 50 por ciento, consideran al crédito financiero la principal fuente de financiación, mientras que apartan o simplemente no conocen otras como las emisiones de acciones y los valores de renta fija, formas de financiación más utilizadas por empresas de mayor tamaño.

Yasmina Pena