Liberbank y Unicaja rompen las negociaciones de fusión

Liberbank y Unicaja han dado hoy por “finalizadas” las conversaciones entabladas de cara a una fusión hace varios meses ante la imposibilidad para alcanzar un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de ambas entidades.

La decisión de abandonar las negociaciones la han adoptado por “unanimidad” de sus consejos de administración, tal y como han indicado ambas entidades a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en escuetos comunicados donde apuntan a la continuidad de sus proyectos independientes.

El gran escollo insalvable ha sido la valoración de las entidades y qué participación en el nuevo grupo conservarían sus accionistas. Unicaja defendió desde el principio controlar el 60% del capital en atención a los fundamentales de ambas entidades, mientras que Liberbank, disconforme con solo un 40%, trató de elevar su cuota hacia más cerca del 45%.

La falta de entendimiento sobre un canje accionarial donde un punto porcentual implica muchos millones de euros ha dado al traste así con un proyecto donde la mayoría de grandes aspectos sí parecía acordados.

El nuevo grupo iba a conservar la sede en Málaga de Unicaja y Manuel Azuaga continuaría como presidente, manteniendo como ‘número dos’ a Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank. En el cuadro de mando trazado Unicaja se garantizaría la presidencia dando Azuaga el relevo cuando se retire –este año cumplirá 72 años- a otro ejecutivo de la malagüeña.

Su ruptura llega después de que ambos bancos presentasen los resultados de primer trimestre y una vez que el Banco Central Europeo (BCE) ha fijado los deberes en materia de solvencia para ambos. Según algunas informaciones, el deseo del BCE de que el grupo resultante conservarse la mejor solvencia de ambos bancos metía un estrés añadido en las negociaciones, ya que eso obligaba a enajenar activos o, incluso, acometer una ampliación de capital que quería evitar a toda costa.

En el escueto hecho relevante enviado a la CNMV, Unicaja Banco detalla que, “desde su positiva trayectoria y solidez financiera, seguirá trabajando para el cumplimiento de sus objetivos estratégicos, establecidos en su Plan de Negocio, y maximizar el valor para sus accionistas”.

Liberbank refiere a su vez que “está plenamente comprometida con el cumplimiento de sus objetivos comunicados al mercado, en línea con lo que ha venido realizando hasta la fecha”. Con la unión se esperaba que acelerasen su mejora de la rentabilidad y eficiencia, si bien el foco de los mercados estaba en Liberbank por un retraso en la limpieza de los activos tóxicos que en los últimos tiempos le ha convertido en una pieza codiciada de otros bancos.

Abanca trató, de hecho, de entrar en medio de las conversaciones entre Liberbank y Unicaja ofreciéndose a comprar el banco asturiano. Su exigencia de acceder previamente a una due diligence para revisar los balances de Liberbank dio al traste con el intento, al imponerle la CNMV lanzar la Opa de manera formal o retirarse sin imponer tal revisión de los balances.

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