Edición Limitada

Llegar a la hora del fraile o a mi plín. Dichos madrileños agrupados en un libro

“Frases, timos y decires” que se dijeron y se dicen en Madrid es un libro dedicado, principalmente, a los amantes de Madrid, a los curiosos y a los extranjeros que nos visitan y que traen ese castellano aprendido en las escuelas y que poco tiene que ver con los chascarrillos que escuchan en cada esquina o tasca de esta ciudad. Una obra de Mariano Hormigos que ha querido recoger en este trabajo un compendio de dichos, frases y decires brevemente explicados, con algunas notas de carácter pintoresco.

No es éste un libro de etimologías, sino de conceptos. El lector descubrirá los significados de algunas expresiones peculiares que usan los madrileños. Definiciones que, en muchos casos, no son las correctas u ortodoxas sino que han sido viciadas por su uso. En este prontuario se han querido eludir los refranes, puesto que es otra materia y hay mucha bibliografía al respecto. Hormigos aúna con ingenio los dichos que, con buen gracejo, maneja el madrileño más castizo. Algunos son muy comunes como a falta de pan, buenas son tortas, a hacer gárgaras, a mí plin, agua de borrajas, armarse la de Dios es Cristo, arrimarse al sol que más calienta, como los chorros del oro, como tres y dos son cinco, etc.

Otras expresiones son menos conocidas por ser más antiguas, tales como: con más nervios que un filete de quince (se aplicaba al que está muy nervioso). El dicho data de cuando el más ínfimo filete costaba tres perras chicas o lo que es lo mismo quince céntimos de peseta), dar duros a cuatro pesetas (se empleaba cuando algo era poco creíble, un duro eran cinco pesetas), la sesión del vermut (definición popular que se empleaba en los años cincuenta para las sesiones de teatro o cine matinales de los domingos, después de las cuales se tomaba el vermut, hoy nos referimos a la hora del aperitivo) o llegar a la hora del fraile (llegar a la hora de comer, parece que hace mucho tiempo, los frailes acudían a las casas de visita a estas horas para que, por cortesía, se le invitase a comer)