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Modificaciones para la inversión extranjera en China (parte I)

En julio de 2013 nació un proyecto cuyo principal objetivo era testar de alguna manera una idea de flexibilización o liberalización de la inversión extranjera en China. La normativa entró en vigor en septiembre de ese mismo año.

En un principio se implementó en Shanghái y luego se extendió a otras zonas del territorio chino. Se ubica en cuatro zonas concretas: Tianjing, Shanghái, Guangdong y Fujian; con una extensión de unos treinta km2 . Transcurridos dos años y dos meses podemos decir que esta normativa que era básicamente para atraer inversión extranjera ha resultado ser a la inversa, es decir, ha sido la plataforma de empresas chinas para salir al exterior. Intentaban, por un lado, acelerar los trámites burocráticos para la implantación de cualquier empresa en esa zona, facilitar y fomentar la inversión simplificando todos los pasos a seguir para poder la licencia de actividad.

La apertura a nuevos sectores de inversión en esa zona es otro de los objetivos perseguidos. Se quiso potenciar el sector terciario y por tanto se intentaba que en esa zona se ubicaran empresas educativas, de tecnología, comercio, servicios legales y financieros, transporte e incluso turismo. Se aceleraron los requisitos de concesión de las licencias. Empresas extranjeras o incluso empresas chinas que quisieran instalarse en la zona podrían tener grandes facilidades burocráticas y también económicas.

Por último, se pretendió reforzar el sector financiero (conversión de cuentas de capital, liberalización de los depósitos, etc.), haciendo una reforma del mismo. Estos objetivos se consiguen planteando una cuestión novedosa, que es la lista negativa. Hasta 2013, incluso ahora, en toda China, para que una empresa pueda establecerse hay que ver si ese sector al que pertenece está dentro del catálogo de inversiones.

Si lo está como empresa incentivada va a tener unos beneficios concretos, que podrían ser tributar unos beneficios fiscales bastante más reducidos que el estándar normal. Si está restringido ese sector se requerirán unos objetivos concretos que normalmente serán que un socio chino sea acompañante en esa inversión. Si ese sector está prohibido, la empresa no podrá implantarse. Si una empresa pertenece a un sector que no está en la lista negativa puede directamente constituirse, registrarse y operar.

Es muy diferente tener que pasar previamente por los procesos de negociar con los funcionarios correspondientes para que den el visto bueno a los documentos, incluso en algunos casos son esos mismos funcionarios los que dicen cómo deben hacerse. Posteriormente, la documentación se presenta ante un registro y ese registro inscribe esta sociedad. Con ello ya podrá operar.

El primer catálogo (enero de 2013) se ha ido modificando y concreta mucho más los sectores y las áreas específicas donde no se podría ir directamente a la inscripción sin pasar previamente por las autorizaciones del Ministerio de Comercio.

En la actualidad, esas expectativas de agilización o conocimientos más concretos de los sectores no existen. Las listas se han ido modificando, los sectores restringidos y prohibidos se han ido reduciendo pero no ha habido tal claridad y agilización de los trámites como se esperaba.

Opal Morales

Abogada y experta en asesoramiento para la internacionalización de empresas

Socia OBM Legal Consulting