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Aguirre se enfrenta a la directiva popular, y Montoro le reprocha las críticas

El Partido Popular celebró esta mañana una reunión a puerta cerrada del Comité Ejecutivo Nacional, en la que se vivieron algunos momentos de tensión con la presidenta del Partido Popular de Madrid, Esperanza Aguirre, como principal protagonista.

Fuentes asistentes relataron a Servimedia el cruce dialéctico que mantuvieron Rajoy y Aguirre, que prosiguió después con otros dirigentes, a cuenta de las reformas del Ejecutivo y de las diversas subidas de impuestos aprobadas en La Moncloa.

Rajoy adujo que todas las medidas adoptadas eran imprescindibles para "corregir los desequilibrios" de la economía española y puso como ejemplo que los ajustes realizados en 2012 han permitido evitar el temido rescate y recuperar buena parte de la credibilidad perdida.

Subrayó que, por ello, la Unión Europea ha concedido a España dos años más de tiempo para alcanzar el objetivo de déficit del 3%. Rajoy explicó que ese margen se traduce en 18.000 millones de euros que tendrían que recortarse este año y que al final podrán gastarse.

Aguirre fue la primera en tomar la palabra al llegar el turno de réplica para los vocales del Comité Ejecutivo Nacional. Justificó gran parte de las medidas adoptadas por el Gobierno para poner fin al despilfarro de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero pero pidió aliviar un poco la presión fiscal que sufren los ciudadanos.

Fueron varios minutos con un clima tenso en el que Rajoy y Aguirre entrecruzaron sus argumentos delante de toda la cúpula del PP. La presidenta de los populares madrileños planteó entonces que se aprovechara el nuevo margen de déficit que la UE ha concedido a España para bajar el impuesto del IRPF.

Rajoy replicó que su intención nunca fue subir los impuestos y que lo hizo obligado por las circunstancias. Aseveró que no tenía otro remedio y que la recesión actual le impide rectificar aquella decisión por el momento, pero se comprometió a hacerlo antes de que acabe la legislatura.

MÁS FIRME QUE CON BÁRCENAS

Las fuentes consultadas aseguraron a Servimedia que el presidente del Gobierno y líder del PP se dirigió a sus compañeros de formación con más firmeza y rotundidad de lo habitual, como si realmente estuviera molesto por las críticas internas que han aparecido en la última semana hacia su política económica.

Alguno de los presentes interpretó incluso que Rajoy estaba más enfadado que cuando saltó el escándalo del extesorero Luis Bárcenas y tuvo que convocar en pleno sábado una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional para dar explicaciones a los suyos. Aquello fue el 2 de febrero y, tres meses después, nadie de la cúpula se refirió en esta ocasión a Bárcenas.

El careo entre Rajoy y Aguirre motivó una reacción inmediata de otros dirigentes populares. El ministro de Hacienda replicó con una negativa a la propuesta de Esperanza Aguirre de rebajar el IRPF en este mismo ejercicio fiscal.

Montoro respaldó la tesis de Rajoy de que ahora no es posible bajar los impuestos porque la recaudación se hundió durante el año pasado y la Administración General del Estado necesita mantener las cuotas actuales de ingresos para evitar que el déficit se desboque.

Al ministro le molestó que Aguirre se metiera en su parcela sin conocer a fondo las finanzas del Estado, especialmente ante la complejidad que tiene cuadrar las cuentas en un escenario de recesión como el actual, y recordó que los anuncios de subidas o bajadas de impuestos deben hacerse exclusivamente desde su departamento.

La vicepresidenta del Congreso de los Diputados Celia Villalobos fue aún más dura que Montoro y echó en cara a Aguirre que en la última semana haya expresado públicamente sus discrepancias con la política económica del Gobierno.

Villalobos sentenció que las críticas deben realizarse dentro del partido y no fuera, con manifestaciones públicas como la que Aguirre realizó la semana pasada y que matizó posteriormente en la festividad del Día de la Comunidad de Madrid.

La presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, no atacó a Aguirre pero salió en defensa de la labor realizada por el Ejecutivo a lo largo de estos 16 meses de mandato. Justificó todas y cada una de las medidas adoptadas por Rajoy con un discurso que evidenció todavía más la diferencia entre el discurso oficial del partido y el sector crítico que se visualiza en Esperanza Aguirre.

Por su parte, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, también tomó la palabra para hacer otro emplazamiento al Gobierno de Rajoy, al que reclamó que facilite la concesión de créditos a empresas y ayuntamientos para poder reactivar la economía. Sin embargo, el tono y el mensaje de su intervención fue mucho más coordial que el de Aguirre.