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Cuatro años sin Bárcenas: Del amor al odio

Tras declarar de forma voluntaria ante el instructor que dirigía la investigación en el Tribunal Supremo, Bárcenas hizo pública su dimisión el 28 de julio de 2009 a través de un comunicado en el que aseguraba que la renuncia era temporal, "hasta que definitivamente quede acreditada mi inocencia ante los tribunales de Justicia".El Partido Popular le respaldó aquella misma tarde con otro comunicado oficial en el que decía confiar en la "inocencia" de Bárcenas y se mostraba convencido de que así lo demostraría la Justicia. Por ello, aseguró que la destitución como tesorero era "transitoria, hasta que quede acreditada su inocencia", y descartó inicialmente nombrar a un sustituto.

También alababa los "más de 28 años de servicio" de Bárcenas al partido y los ponía como "ejemplo de profesionalidad y buen hacer". Rajoy propició así una salida elegante del extesorero y cedió al fin a las presiones internas que desde hacía varios meses le pedían que prescindiera del responsable de las finanzaspara que el partido no se viera salpicado por el 'caso Gürtel'.Durante más de ocho meses, Bárcenas siguió apareciendo por la sede nacional del PP a pesar de que la gestión económica pasó a manos del gerente, Cristóbal Páez, quien tuvo severos enfrentamientos con su exjefe porque Bárcenas quería seguir influyendo en el manejo de las cuentas.

En uno de los enfrentamientos, el extesorero llegó al extremo de sacar una pistola del bolsillo y amenazar a quien hasta hace poco había sido su 'mano derecha'. Aquel episodio, narrado a Servimedia por algunos trabajadores cercanos a Paez, provocó una ruptura total de las relaciones y acabó con cualquier posibilidad de que Bárcenas volviera a trabajar a la sexta planta del PP.El 8 de abril de 2010, el partido dio a conocer que Bárcenas renunciaba "con carácter definitivo" al puesto de tesorero, que entonces permanecía vacante a la espera de que pudiera demostrar su inocencia y regresar a sus funciones habituales. También solicitó la baja como militante del PP, lo que le apartaba por completo de las filas populares.

Sin embargo, la formación de Rajoy seguía defendiéndole con un "reconocimiento público a la magnífica gestión que durante estos años ha prestado como gerente nacional y tesorero del partido". Además, el PP le agradecía en un comunicado la "lealtad" prestada a lo largo de casi tres décadas y confiaba en que demostraría "su inocencia frente a las falsas imputaciones de las que ha venido siendo objeto".Rajoy nombró como nuevo tesorero al gallego José Manuel Romay Beccaría, en la actualidad presidente del Consejo de Estado, y encargó la elaboración de un código ético y de buenas prácticas con el que evitar en el futuro que se repitieran los errores del 'caso Gürtel'.DE

DEL AMOR AL ODIO

Cuatro años después, la relación entre el PP y Bárcenas ha dado la vuelta por completo. El punto de inflexión se produjo el pasado 16 de enero con la comisión rogatoria solicitada por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz a Suiza, que desveló los 22 millones de euros que el extesorero escondía en varias cuentas secretas.El PP reaccionó en un principio con suma prudencia y escepticismo ante esa información. "No sabemos nada", afirmó esa misma tarde en rueda de prensa el vicesecretario general de Organización, Carlos Floriano, quien pidió esperar a que "haya una sentencia absolutoria o condenatoria" para expresar una opinión sobre el dinero que Bárcenas tenía en Suiza.

Sin embargo, algunos dirigentes populares temían lo peor sobre Bárcenas y tachaban de "injustificables" los 22 millones de euros detectados en Suiza. "Si es un chorizo, a la cárcel", afirmó en aquel momento a Servimedia un altísimo cargo del PP.Hasta ese momento se hablaba del 'caso Gürtel' y el extesorero aparecía como un implicado más. Pero con el hallazgo de las cuentas en Suiza la perspectiva social dio un giro radical y comenzó a hablarse del 'caso Bárcenas', especialmente cuando días después saltaba a la luz en varios medios de comunicación la presunta existencia de una financiación oculta en el PP con el supuesto pago de sobresueldos en dinero negro.

El PP negó los hechos, difundidos primero con detalles generales por el diario 'El Mundo' y posteriormente documentados en 'El País' con fotocopias de los papeles de Bárcenas. Rajoy se vio tan acorralado que en cuestión de horas convocó una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional para despejar dudas y defender su inocencia."Nunca he recibido ni he repartido dinero negro ni en este partido ni en ninguna parte. Nunca. Es falso", sentenció aquel 2 de febrero en un discurso abierto a los medios de comunicación. "No tengo nada que ocultar, no temo a la verdad".

Rajoy emprendió entonces un striptease financiero de las cuentas del partido y de sus ingresos de los últimos años. En cuestión de días presentó un informe completo sobre las cuentas del PP a manos de la nueva tesorera, Carmen Navarro; publicó el balance contable de los ejercicios 2008, 2009, 2010 y 2011, y enseñó el resultado de sus declaraciones de la Renta más recientes.También prometió una auditoría externa que corroborase la limpieza de las cuentas, pero al final no pudo llevarla a cabo porque las grandes firmas auditoras se negaron a ello al entender que esa labor corresponde al Tribunal de Cuentas.

FINIQUITO EN DIFERIDO

Pero el ejercicio de transparencia se vio manchado por las reiteradas mentiras o incorrecciones de dirigentes del PP al explicar su relación con Bárcenas. Ellos insistían en que el extesorero se había separado totalmente del partido en abril de 2010, pero la realidad es que le siguieron pagando un sueldo mensual -sin que acudiera a trabajar- hasta enero de 2013.Cuando la noticia salto a la luz, el PP trató de negarlo en un principio, pero al final acabó reconociéndolo el 25 de febrero en una rueda de prensa de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien trató de argumentar que el salario era una "indemnización en diferido" de su despido.

"La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido y, como fue una imdemnización en diferido, en forma efectivamente de simulación de… simulación o de lo que hubiera sido diferido en partes de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social", sentenció ante la insistencia de los periodistas.Las explicaciones de Cospedal resultaron tan poco convicentes como perjudiciales para la imagen del partido. Así que el PP cambió de estrategia en el mes de marzo y apostó claramente por el silencio. La dirección nacional estuvo más de un mes sin convocar rueda de prensa en la sede de Génova 13 para evitar las explicaciones a la prensa cuando más fuerte era la presión por el 'caso Bárcenas'.

Mientras tanto, Rajoy se veía obligado a hablar sobre este asunto en las comparecencias con destacados dirigentes internacionales, bien cuando alguno de ellos le visitaba en el Palacio de la Moncloa o bien cuando él salía fuera de España y tenía que dar explicaciones ante los mandatarios y la prensa de otros países.El presidente del Gobierno sigue siendo el más prudente de todos los populares al hablar de Bárcenas, hasta el punto de que durante meses evitó pronunciar su nombre en público y todavía ahora intenta no utilizarlo. Mientras otros dirigentes como Alfonso Alonso le tachan de "delincuente", Rajoy intenta mantener la distancia. Asegura que no se siente chantajeado por Bárcenas y que está tranquilo a pesar de la presión mediática y social. Su prioridad es la económica y la aprobación de más reformas para sacar a España de la crisis.