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“Los biocombustibles pueden servir de puente hacia la total implementación de la energía eléctrica”

De cualquier modo, el experto considera que, hasta el momento, la biomasa se está explotando de una manera “poco sostenible”. “En el mundo desarrollado nos tenemos que plantear si la biomasa tiene sentido en un marco económico como el nuestro y con tecnología sofisticada, comenta García Suárez. Su respuesta a esta pregunta es un “sí”, pero con matices, ya que en su opinión solo lo tendría bajo unas ciertas condiciones y de una manera limitada, pues sostiene que la biomasa no puede ser de ninguna manera la única alternativa para solucionar la demanda energética mundial. Lo que si pueden ser estos biocombustibles, entiende el profesor del IE, es un complemento importante a otras energías sostenibles como la solar. Respecto a esta, por ejemplo, la biomasa tiene una serie de aspectos distintivos que la hacen interesante. “Se puede usar durante la noche y durante el día, ya sea en invierno o en verano”, explica García Suárez, al tiempo que añade que esta flexibilidad no la tiene ningún otro tipo de energía renovable. Teniendo en cuenta esta serie de ventajas, el experto estima que la biomasa puede contribuir, por ejemplo, en este proceso que pretende llevar a los automóviles de los combustibles fósiles a la total implementación en los mismos de la energía eléctrica.

Fusión nuclear, solar espacial, arenas del desierto. Energías renovables de viabilidad "dudosa".

Más allá de los biocombustibles, existe toda una serie de fuentes de energía respetuosas con el medio ambiente que no se encuentran todavía en fase de investigación. Fuentes que, para llegar a desarrollarse de manera masiva, tendrán que demostrar su viabilidad ya desde los proyectos piloto. Algo que Carlos García Suárez considera “dudoso”. Una de ellas es la energía nuclear de fusión, una fuente hacia la cual el profesor se muestra escéptico. “Tiene la coletilla de promesa desde hace mucho tiempo y no consigue ser algo más. Hace 30 años se hablaba de que en 50 estaría disponible y aún hoy se sigue pensando que faltarían fácilmente otros cincuenta más para llegar a ese punto”. Por ello, García Suárez ve muy complicado que este tipo de energía llegue en algún momento a hacerse un hueco entre las renovables del futuro. Argumenta que no puede ser una alternativa ni a corto ni medio plazo, y que las dificultades técnicas y la inversión financiera para ponerla en marcha serían enormes. En cambio, señala que tecnologías mucho más simples como la solar o la biomasa podrían estar ya enteramente disponibles antes de que llegue a desarrollarse la nuclear de fusión.