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Carbó: "El desapego de la población con esta situación empieza a ser muy grande"

"Pertenecer a la Eurozona da grandes beneficios. Otra cosa es que el proceso de transformación hasta los beneficios sea tan doloroso que no lo resista el enfermo", ha señalado Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School. No obstante, para este profesor, la moneda única supone una "oportunidad histórica" para un país como España: "volver atrás a la peseta no es un paso muy a tener en cuenta". Algo que, dice este profesor, es similar para otros países como Portugal: "igual Chipre y Grecia lo ven de otra manera", ha señalado. "Era difícil, desde luego que un área como la Eurozona pudiera funcionar bien sin la estructura que debiera haber tenido en el 2008". Construir la estructura de forma tan dolorosa lo hace muy difícil", ha añadido antes de reconocer que esta construcción está generando “un desapego muy fuerte dentro de la sociedad europea”.

Pero Carbó ha dado también soluciones para continuar mejorando la Eurozona: que los socios den más tiempo para la adaptación así como mejorar el entendimiento entre todos: "hay países fuertes que no quieren ceder, ya que tienen que renovar sus votos con el electorado de su país. Además, está la mala concepción de que los países del Sur sólo piden dinero", se ha referido Carbó a los estereotipos que existe dentro de Europa. "A los españoles se nos pinta a veces como gente que está tomando una cerveza todos los días en la playa", ha añadido.

Preacuerdo chipriota

Santiago Carbó se ha referido también al acuerdo que se votará hoy en el parlamento de Chipre para evitar la quiebra del país: "estamos ante un principio de acuerdo, lo que no sabemos es si luego llegará a buen término. Ójala sea así. Confío en que no haya ningún accidente que algún acreedor, por ejemplo, diga en un par de días, que no es un buen acuerdo.", ha señalado. Lo que reconoce es que los mercados se lo han tomado bien porque, dicen, esperaban algo peor como una falta de acuerdo o un movimiento en los depósitos garantizados. Lo que queda patente con este acuerdo, añade, es la falta de unidad y de criterio de las autoridades europeas: "es algo doloroso y lo que realmente me preocupa".

En este sentido, aunque ha reconocido que este acuerdo salva la situación, Carbó recuerda que lo verdaderamente importante es “conseguir una estrategia común que permita acabar con los problemas reales del euro”. Algo que, a su juicio, es muy difícil por la estructuras económicas tan diferentes que coexisten. “El acuerdo sobre Chipre va a cambiar su estructura económica. Y es que, aunque haya sido o no motivado por el blanqueo de capitales, era un centro financiero que le daba riqueza”. Así, explica que al dejar de serlo va a tener que afrontar dificultades a medio y largo plazo.