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“El peor enemigo del inversor es no razonar por él mismo”

Hoy en día existen numerosas fuentes de información sobre los mercados y su comportamiento, más allá del asesoramiento profesional que pueda ofrecer un broker o un asesor bursátil. Dejarse llevar por rumores de mercado o comentarios de personas no comprometidas con la buena marcha de nuestro dinero es una de las tendencias a evitar entre los inversores. Ahí entra en juego un factor muy importante: el psicológico. Como señala el director del servicio financiero del IE Business School, el control de la psicología es de por sí un aspecto importante en la vida misma, pero especialmente en la inversión en bolsa a corto plazo.

El experto indica que la mejor recomendación que se le puede dar al inversor es que gestione su cartera y busque valor a través de sus propios criterios, sea de carácter más arriesgado o más tendente al conservadurismo. El problema aparece, añade Romera, “cuando los inversores toman decisiones a través de recomendaciones de conocidos, de personas a las que no les importa si perdemos dinero o no”. En el entorno actual de volatilidad, la cautela debe ser además máxima. Son muchos los rumores y las incertidumbres que circulan por el mercado, y la inversión al más corto plazo conlleva aún más riesgo de lo habitual.

En otros momentos de mayor bonanza, con los mercados al alza y el campo macroeconómico deparando noticias más optimistas para la economía, el consejo para el inversor no varía. Manuel Romera reconoce que en esas situaciones la tendencia general es de un exceso de confianza, de “creer que todo seguirá yendo bien hasta el infinito”. A este respecto, añade otra recomendación importante, no variar nuestra estrategia de inversión para sumarnos a la corriente general del mercado, por mucho que el escenario invite a ello. “Los inversores suelen unirse a la manada, a donde va todo el mundo, abandonando su modelo de gestión eficiente”, advierte.