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Europa, mucho más que un mito

Tras recordar que tanto Costa como Ortega y Gasset pensaban que los españoles debíamos europeizarnos, Otero comenzó su alocución haciendo un repaso de las influencias negativas de Europa en España a lo largo de los siglos: el antisemitismo, la Inquisición, el principio “cuius regio, euis religio”, la condena de la Escuela de Salamanca -Francisco Suárez- por su concepto de soberanía, los Cien Mil Hijos de San Luis, el imperialismo, los totalitarismos, etc.

Para Otero -autor, recordemos, de El retorno de los césares-, el actual ciclo de internacionalización será irremediablemente seguido por otro de nacionalismo exacerbado, tal como ocurrió en los años veinte del siglo pasado tras el anterior periodo internacionalista del último tercio del XIX. Es cierto que la Unión Europea se encuentra hoy en una situación muy delicada, pero se antoja difícil imaginar ahora una vuelta atrás en su original -y exitosa- construcción.

Tras denunciar el dumping social practicado por ciertos países emergentes, el plato fuerte de la exposición fue la denuncia de la inexistencia de un balance de nuestra integración en la Unión Europea, de la que se cumplen ahora 25 años. Otero trató de aportar el suyo: según sus cálculos, España habría “perdido” en este lapso de tiempo la friolera de un tercio de nuestro PIB. Y si hemos sobrevivido a esta hecatombe ha sido por la venta de empresas al extranjero así como por el alto endeudamiento alcanzado.

Tras ser preguntado en el coloquio por el papel de Aznar en la relación con la UE, Otero afirmó que comenzó mal -“como todos”-, pero que luego se mantuvo firme para evitar la pérdida del peso institucional de España como consecuencia del Tratado de Niza. Sorprendió al auditorio al finalizar su respuesta así: “Y por eso tuvo lugar luego el 11-M”.

Dicen que “Querétaro” es el vocablo más bonito del español. Es hermoso, pero a mí me gusta más “Europa”, el invento más importante del siglo XX para el presidente del Bundestag alemán -de visita oficial en España-, con el que coincido plenamente.

 

Enrique Boto, ingeniero de telecomunicación, es consultor y ejecutivo de empresa