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Fernando Luque: “El optimismo de los mercados respecto al acuerdo de Grecia no está fundamentado”

En la segunda reunión mantenida en lo que llevamos de año por la cúpula del BCE, el presidente de la institución, Mario Draghi, ha confirmado en primer lugar lo que ya anticipaban analistas y mercados: los tipos de interés continuarán por el momento en el mínimo histórico del 1%.

Menos esperado, aunque llevara un tiempo descontándose ya en los índices bursátiles, era el anuncio de que los partidos de la coalición gobernante de Grecia alcanzaban por fin un acuerdo para poner en marcha las nuevas reformas de ajuste que exige la “Troika” para desbloquear el siguiente tramo de ayuda que necesita el país para sortear el default. Ahora bien, pese a las insistentes preguntas de los medios congregados en la sede del BCE, el italiano no ha comentado qué pasará con la posición en bonos griegos que ha venido comprando en los últimos meses la institución en un intento fallido de reconducir su situación. Con esta duda aún en el aire, y muy pendiente de la reunión que mantienen esta tarde los ministros de finanzas de la Eurozona en Bruselas, Fernando Luque tiene claro que “el problema de Grecia sigue estando ahí”, que el acuerdo para obtener un nuevo tramo de ayuda no da un carpetazo final al asunto. El editor en España de Morningstar sostiene además que este acuerdo entre los líderes políticos helenos se ha demorado demasiado. “El programa de ajuste es muy difícil de asumir por parte de la opinión pública, y los partidos están pensando más en su candidatura en las próximas elecciones”, explica.

El experto entiende que a los políticos griegos no les quedaba otra que aceptar los duros requisitos impuestos por la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional. De no haberlo hecho, señala Luque, “no les habría quedado otra opción que salir del Euro”. De llegar a Grecia ese nuevo paquete de ayuda económica, Fernando Luque considera que el país tendría una última bala en su recámara para intentar ganarse su permanencia en la unión monetaria. Eso si, ve improbable que incluso con este soplo de aire fresco el país consiga remontar el vuelo.

Una hipotética salida de Grecia de la moneda única. ¿Buena para la Eurozona?

A juicio de Fernando Luque, no. El editor de Morningstar lo tiene claro: esa salida no le interesa ni a la propia Grecia, ni tampoco a un país tan dominante en Europa como Alemania. La razón la encuentra el experto en lo que califica como “una guerra de divisas”, que parecen estar librando las principales economías mundiales en los últimos tiempos. Todas ellas, dice Luque, “quieren una moneda débil porque eso facilita las exportaciones”. Y el principal lastre para la cotización del Euro es, precisamente, la débil coyuntura de la economía griega. Ese sería el principal factor que estaría animando a Alemania a mantener a toda costa a este país dentro de la Eurozona, pero Fernando Luque comenta que también existe un interés importante en el seno de la propia Grecia. “Para el país, su salida del Euro sería aún más dramática que la permanencia bajo las fuertes condiciones impuestas”, argumenta el experto.