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Galletas Gullón: “Las subidas de impuestos sólo son una solución a corto plazo”

Galletas Gullón sigue consolidándose en el mercado alimenticio internacional, con un crecimiento regular cifrado en torno al 11%. Su Director General, Juan Miguel Martínez Gabaldón, basa las claves que han llevado a esta empresa familiar al mercado exterior en la autofinanciación y la exportación.

En plena devaluación de sectores y mercados, Galletas Gullón ha conseguido aumentar su competitividad, sin tener que reducir salarios. “Seguimos con la misma dinámica. Hay que ser más competitivos”, resaltando la necesidad de mayor flexibilidad del país. “A nosotros nos ha pillado la crisis con los deberes hechos. Tenemos unos ratios de estabilidad tremendos”, lo que ha provocado que se una de las pocas empresas que han “aprovechado la crisis”.

Pese a la tendencia bajista del mercado español, Gullón consiguió crecer en 2012. Para Martínez Gabaldón, la manera de enfocar y afrontar un mercado estable y a la baja como el actual, reside en la exportación. “Durante 2012 crecimos. La válvula de escape es la exportación”, ante un mercado español saturado”. El Director General de Gullón, aprovecha para mandar este recado al resto de empresas: “el mercado no crece; seguramente lleguen menos inmigrantes. La válvula de escape es para todo el país”.

Política nacional errónea

Desde un punto de vista más nacional, Martínez Gabaldón cree en el crecimiento ralentizado del mercado nacional. “La deuda que tenemos sobre nuestras espaldas es enorme. Hay que pagarla poco a poco”. Y es que, tras llegar tan abajo, las mejoras sólo se producirán a largo plazo. Su receta ante esta situación, sigue siendo la misma: las exportaciones. “Tenemos que buscar las oportunidades fuera. Ya no es una opción, es una obligación”.

La causa de la actual estancación del mercado, así como de la crisis que azota al país apunta a varios culpables pero, en especial, a uno: el crédito. “Nos ha matado. Hoy nadie te deja un duro, y si te lo dejan, hay que ir con precaución. Como tropieces no te vas a poder levantar”. En este sentido, desde Gullón cobra vital importancia su plan de autofinanciación, que Martínez Gabaldón considera de la vieja escuela gracias al total saneamiento que vive la empresa de Aguilar de Campoo. “Si tenemos dinero, lo invertimos. Si no, nos quedamos quietos".

En la cuestión fiscal, Martínez Gabaldón no ve tan efectivas las reformas del gobierno como éste supone. “El Estado está desesperado por recaudar dinero. Hay que pagar la deuda”. Considera que las subidas de impuestos son un recurso cortoplacista, que no nos lleva a ningúun lado. “No soy un experto en materia fiscal, pero lo que estamos viendo de grabar y grabar no es ninguna solución. Sólo nos va a llevar a más ruina”.

La preocupación de una empresa líder y próspera como Gullón, gira en torno a otro tercio: el de las materias primas. En un mercado sacudido por la inestabilidad en el precio de los cereales, Gullón pide una profunda regulación del sector, reconociendo que la cuestión “ha venido a nuestros mercados, se ha instalado, y no tiene visos de irse”. La respuesta ante este desconcierto, reside de nuevo en el cuidado y la vigilancia del mercado, así como en la innovación, piedra angular de un proyecto en el que la supervivencia pasa por la exportación.